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India y la explosión demográfica

21.08.2000 - Sylvain Coiplet

A diferencia de China la India ya no quiere impedir por medio del uso de la fuerza el crecimiento demográfico. En lugar de ello el gobierno central ha puesto en marcha por medio del ministerio de Salud una amplia campaña de convencimiento.

La población india rebasó en mayo la barrera de los mil millones y su densidad es ya mayor a la densidad de la población alemana. La intervención estatal en la planificación familiar cae no obstante en el descrédito desde que en los años setenta se llevaron a cabo masivos programas de esterilización.

A la pregunta cuántas vacas puede el país permitirse, responde en India la religión. Las vacas son sagradas allí. Desgraciadamente los hombres no lo son siempre. La población teme continuamente que los gobiernos decidan por ellos, en base a puras reflexiones económicas, cuántos niños deben tener. Eso se paga. Allí donde el estado piensa de manera económica, olvida rápidamente sus verdaderas tareas. A modo de ejemplo, el estado debería impedir el asesinato de tantas muchachas. Y es que a sus familias les resultan sencillamente caras puesto que deben ir necesariamente acompañadas de una dote el día de su boda. Por ello son frecuentemente asesinadas según nacen. No es caso por caso demostrable. Las estadísticas hablan no obstante una inequívoca lengua. Intervenir aquí sería obligación estatal. Pero se sufre en silencio puesto que contribuye aparentemente al control del explosivo crecimiento demográfico.

La explosión demográfica es frecuentemente observada como un problema para el desarrollo económico. ¿Qué ayuda supone un incremento de la producción, cuando el número de consumidores se incrementa todavía aún más?. Sin embargo, esto nos desvía de la verdadera pregunta: ¿vale la pena, hoy por hoy, venir a la vida en la India?, ¿puede semejante encarnación llevar a los hombres a continuar en su desarrollo?.

Esta pregunta es una clara pregunta cultural. Es por ello plausible que el estado Indio quiera de hoy en adelante renunciar a cualquier posible uso de la fuerza. Sería también plausible que, como estado, renunciase a cualquier campaña de convencimiento y dejase esta pregunta al libre albedrío de la iniciativa ciudadana. Tiene no obstante que ser una pregunta abordada. Sólo una revalorización de la mujer india sería ya de grandísima ayuda. En muchos países esto ha conducido a un retroceso de los nacimientos. Más mujeres necesita el país.

Una completa retirada del estado de la política de planificación familiar no sería ciertamente suficiente. Es necesario también que la economía se retire de esta política.

En un país como la India, donde paradójicamente los propios niños se presentan como la única seguridad paterna, hay pues una inequívoca y económica obligación de formar una familia numerosa. Los padres, en toda precaución, deben tener tantos hijos como les sea posible para que, con relativa seguridad, queden suficientes en su vejez. Esta obligación debe ser superada, ampliando desde la misma base la seguridad paterna. Para ello no es necesario establecer cajas aseguradoras o planes de pensiones privados como en los países industrializados europeos. Sería suficiente si unas cuantas familias dispusiesen conjuntamente sus recursos. Probablemente, a medida que fuesen formando la caja, se iría casi llegando a un equilibrio entre los más ricos y los más pobres. De cualquier forma se estaría dando un paso en contra del actual modelo de seguridad familiar.

De las deudas de la pobreza responde sencillamente menos el desarrollo demográfico que el hecho, repetidamente llevado a la práctica por los propietarios, de retirar la tierra a los más que endeudados campesinos. El crecimiento demográfico es más una consecuencia de esta pobreza –y no lo contrario. Contra este círculo vicioso intentan luchar diferentes iniciativas con el apoyo de microcréditos. En lugar de endeudarse con los grandes propietarios y con ello poner en peligro su tierra, los campesinos crean redes y se conceden mutuamente créditos.

Sólo manteniendo al margen en la medida de lo posible al estado y a la economía, la pregunta del desarrollo demográfico pasará a ser una clara cuestión cultural. No sólo las vacas serán sagradas, sino también lo será la dignidad humana.

Traductor: Luis Valle


En Alemán: Das Bevölkerungswachstum in Indien und China - Ein Vergleich
Auf Spanisch: India y la explosión demográfica
Auf Portuguesisch: Índia e explosão demográfica


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