Alma consciente. Retos en lo social

 

Alma consciente.  Retos en lo social

 

Índice

Época del alma consciente -- frentes de combate para el individuo

El despertar del alma consciente frente a las experiencias de crisis y destrucción

Fuerzas que despiertan o adormecen el alma consciente

Alma consciente e ideales sociales

 

 

La sociedad, la conciencia individual y social del ser humano han pasado por épocas culturales anteriores, constituyentes para nuestra época actual. (véase también en este glosario: “Sociedad trimembrada - origen y evolución”).

Rudolf Steiner llama a la época actual la época del alma consciente, en la que la evolución de la sociedad depende más que nunca de la evolución de los Yoes individuales. Dependemos de si el individuo sabe cómo afrontar los obstáculos en la sociedad, las dificultades en lo social y humano, las limitaciones personales y las fronteras en el conocimiento de los conceptos e ideales sociales.

 

Época del alma consciente -- frentes de combate para el individuo

En sus conferencias sobre la sintomatología histórica, Rudolf Steiner dilucida que el impulso histórico-cultural de la conciencia reside en la gradual emancipación de la personalidad con el fin de que se fundamente en sí misma y se posicione conscientemente en la vida religiosa y política. Este proceso evolutivo lo muestra en fenómenos históricos como las disputas religiosas que surgieron por primera vez en la edad moderna, la fundación de ciudades libres en Europa Central entre los siglos XIII y XV, la aparición del parlamentarismo inglés, la proclamación de los ideales sociales en la Revolución Francesa y el liberalismo de la Revolución Alemana en el siglo XIX, que perseguía el ideal de asegurar que cada persona gozara de una aceptación igualitaria en el conjunto social.

“En aquel momento, se inoculó en el ser humano un concepto muy específico de la libertad individual, de la valoración del Yo individual. Si miramos a la Edad Media Temprana, todavía encontramos en todas partes que el valor del ser humano individual se mide en cierto modo por la forma en que se encuentra colocado en la sociedad. Uno hereda de la familia el rango y posición social, y en virtud de estas cosas que no están conscientemente conectadas con el Yo, uno obra y trabaja en el mundo. Sólo más tarde, a medida que se expandieron el comercio y los inventos y llegaron los descubrimientos modernos, también la conciencia del Yo comenzó a expandirse, pudiéndose observar que en todas partes del mundo europeo fue apareciendo el reflejo del incipiente alma consciente, que se manifestó en una nueva manera específica de  constituir las ciudades y otras cosas similares”.

Rudolf Steiner, El Evangelio de San Juan, décima conferencia.

 

Steiner habla de una "rebelión de la personalidad" que se hace notar "hasta las profundidades de la confesión religiosa" y resume este rasgo que caracteriza la época del alma consciente con el concepto de “individualismo”. Otras características de la época del alma consciente son el pensamiento científico, la sociedad industrial y la moderna economía financiera, la colonización y la resultante globalización, asó como los sistemas modernos de circulación y comunicación.  (Sintomatología histórica, tercera conferencia, GA 185)

Todos estos desarrollos, según Steiner, han producido una "cultura mecánica muerta" que, sin embargo, en respuesta a ella, da la oportunidad de desarrollar el alma consciente. A través de la confrontación con la muerte y el mal, el contemporáneo de la época del alma consciente puede desarrollar dentro de sí las contrafuerzas que lo llevan al pleno despliegue de las facultades de la conciencia.

 

El despertar del alma consciente frente a las experiencias de crisis y destrucción

El pensamiento científico que ha marcado la cultura moderna caracterizada por los logros tecnológicos es el factor central en el desarrollo del alma consciente, un factor que lleva al ser humano a la confrontación con las fuerzas de la muerte y el mal.

“He tratado de hacer entender a todo el mundo de que lo que nos permite pensar de manera consciente son los procesos de destrucción, degradación y muerte del organismo. […] Nos hemos hecho seres inteligentes mediante los procesos de degradación en nuestros cerebros. Y la época del alma consciente tenía que darle al ser humano la oportunidad de enfrentarse a la experiencia de la degradación y muerte en el entorno externo. No se da el caso de que el pensamiento moderno y autoconsciente haya madurado por haber sido sostenido por procesos de plena vida; al contrario, lo más íntimo del ser humano, el pensamiento autoconsciente, maduró y prosperó por los procesos mortales de la tecnología, la industria y el contexto financiero modernos. Esto fue lo que exigía la vida en el alma consciente”.

Sintomatología histórica, tercera conferencia, GA 185

 

El despertar frente a la realidad externa es tanto más intenso cuánto más crítica se presenta la realidad. Steiner habla de estas dependencias en tiempos de guerra (Primera Guerra Mundial), posguerra y crisis. Son aprendizajes para el alma consciente en desarrollo.

“Nuestro sistema nervioso desarrollado, el sistema cerebral, está en proceso de constante degradación. La degradación es parte del mundo. Es responsabilidad del ser humano familiarizarse con estas fuerzas de desvitalización y necrotización. Sin prejuicio y con imparcialidad, debe decirse a sí mismo: en el camino que recorremos en la época en la que el alma consciente debe despertar plenamente, las fuerzas de desvitalización y necrotización entran en acción más que nunca. A veces estas fuerzas se concentran y consolidan, y la consecuencia puede ser lo que se ha producido durante los últimos cuatro años y medio”.

La exigencia social fundamental de nuestra época. Octava conferencia, GA 186.

La experiencia de las fuerzas destructivas en el exterior se realiza mediante el contacto físico corporal con las máquinas de producción industrial. El ser humano despierta en el escenario industrial que ha producido, un escenario que culmina en el contacto mortal con la maquinaria de guerra.

En otras palabras, la época del alma consciente es la época de la libertad, que incluye la libertad de errar, pero también la libertad de ganar una clara conciencia de las fronteras del conocimiento de tendencias sociales perjudiciales y beneficiosas.

 

Fuerzas que despiertan o adormecen el alma consciente

Dos tendencias que entorpecen el desarrollo del alma consciente: por un lado, la tendencia de hacer prevalecer la fe y las fronteras del conocimiento sobre la soberanía del individuo de usar el propio pensamiento, impidiendo así la creación de un conocimiento por propio esfuerzo y ser responsable de sus pensamientos y actos. Por otro lado, la tendencia de que los impulsos sociales no tienen una conciencia lo suficientemente clara como para pensar y expresar sus propios valores e ideales ético-sociales.

La primera tendencia socavante de la tareas del alma consciente es la concepción del ser humano bimembrado, constituido por alma y cuerpo. El hecho de que no sea considerado el tercer miembro, el espíritu humano, tiene graves consecuencias para la antropología general, la psicología y la cuestión social. Por un lado es imposible llegar a una concepción de la esencia espiritual de la libertad humana; por otro lado, la ausencia de una imagen trimembrada del ser humano con cuerpo, alma y espíritu dificulta la conciencia de la acción de estos tres miembros en relación con los tres ideales sociales (véase en este glosario: “Ideales sociales – cuerpo, alma y espíritu”). Con el espíritu excluido, también queda excluida la libertad humana como elemento fundamental del alma consciente.

Como Rudolf Steiner menciona en múltiples ocasiones, esta concepción del ser humano se remonta al Octavo Concilio Ecuménico de Constantinopla en el año 869, en el que la Iglesia Católica estableció el dogma de que el ser humano consta sólo de cuerpo y alma, permitiendo tan solo ciertos rasgos espirituales en el alma humana.

“Ahora bien, el desarrollo del conocimiento psicológico de nuestra época es bastante raquítico; sobre todo adolece de los efectos postergados de la declaración dogmática de la Iglesia, año 869, con la que quedó anulada la antigua concepción, basada en la intuición instintiva, de que el hombre está constituido por cuerpo, alma y espíritu. … Casi todos los libros de psicología parten de la errónea premisa de esa estructura binaria de la naturaleza humana. Aceptándola como principio espiritual rector, no es posible llegar a una genuina comprensión de la entidad humana”.

El estudio del ser humano como fundamento para la educación, tercera conferencia, GA 293

 

"Una posibilidad es dejar que el ser humano navegue en el mar abierto de la búsqueda del alma de la conciencia, dejando que siga libremente a los impulsos del progreso. La otra posibilidad, en vistas del ser humano navegando los mares con tal libertad, es que Roma se dé una gran importancia e influencia, si tan solo logra amortiguar el esfuerzo del alma consciente”.

Sintomatología histórica, segunda conferencia, 19 de octubre de 1918, GA 185.

Cuando con el comienzo de la época renacentista, el espíritu de descubrimiento del alma consciente se lanzó a nuevas tierras, el poder de la Iglesia Católica se expandió con la evangelización de los nuevos continentes con la fe de vertiente católica, creando estructuras de sumisión y dependencia como tendencia contraria a la incipiente consciencia del Yo.

En los tiempos de la contrarreforma católica como respuesta a la manifestación del alma consciente en forma de reforma protestante, se pudo observar el desarrollo temprano de principios de fe en el orden social existente, que también hoy siguen vivos en  el inconsciente colectivo y necesitan de una renovación interior consciente desde las fuerzas del Yo. Por ejemplo, el teatro popular jesuítico, como auxiliar de la formación espiritual y de la contrarreforma, instruía a los fieles con una primera concepción de los ideales sociales según la doctrina católica: La libertad humana se define como el esfuerzo de interpretar bien el papel que Dios ha asignado al ser humano en la Tierra, resignándose a la clase social en la que nació. La igualdad de todos significa reconocer que la muerte nos hace iguales. El rico, consciente de no poder llevar sus bienes a través del umbral de la muerte, puede ejercer la virtud de la fraternidad con un comportamiento humano hacia el pobre.

Aunque esta interpretación de la conciencia social no se puede calificar de desacertada del todo, Rudolf Steiner enfatiza que tiene que adquirir una nueva cualidad en la época del alma consciente. La libertad es más que moverse libremente en un terreno delimitado, es ser capaz de crear ideas y acciones propias “desde la nada”. Sobre la concepción de la igualdad en la muerte, la ciencia espiritual la expande a la concepción del mundo esotérico del que todos participamos de la misma manera aunque sea desde perspectivas individuales. Y por último, Rudolf Steiner coloca la fraternidad en el amplio contexto de la economía, en la que se tratará de que una comunidad asociativa encuentre de una manera solidaria las soluciones adecuadas para las cuestiones del precio justo, los salarios, la inversión ética del capital disponible, etc.

Junto a la mencionada tendencia de adormecer las tareas del alma consciente, la segunda tendencia es la antipatía frente a los ideales sociales que se sienten pero en los que no existe fe porque parecen mentiras. Esta falta de confianza se produjo en Karl Marx y en toda una clase proletaria, viendo en la ética burguesa un edificio de ideología, de invenciones e ideas éticas ilusorias.

Como consecuencia, las inquietudes ideales, que en el fondo anhelan que se establezca un orden social impregnado de libertad, igualdad y fraternidad, no se pueden identificar con ellos a nivel espiritual.

“Cuando no existen las fuentes de las cuales siempre de nuevo fluyen al organismo social las fuerzas inherentes a las ideas primarias, las organizaciones toman formas que en vez de promover, entorpecen la vida de dicho organismo. Mas las ideas primarias continúan viviendo, más o menos inconscientemente, en los impulsos de los hombres, aunque los pensamientos plenamente conscientes se desvíen de la realidad y provoquen, o hayan provocado, estorbos en el desarrollo de la vida social. En un mundo de tal naturaleza, las ideas primarias se manifiestan de un modo caótico y aparecen, abierta o veladamente, detrás de las perturbaciones revolucionarias del organismo social”.

Los puntos centrales de la cuestión social, GA 23

 

“Pues, por un lado está lo que se quiere hacer valer tumultuosamente como fraternidad, libertad e igualdad, y por otro lado está el impulso que impide ver con claridad cómo la fraternidad, la libertad y la igualdad deben entusiasmar a los seres humanos. Sin embargo, sólo podrán ver esto claramente si pueden usar el alma consciente para el correcto autoconocimiento y si despiertan en ella. Cuando los seres humanos despierten en el alma consciente y se sientan en cuerpo, alma y espíritu”.

Sintomatología histórica, segunda conferencia, 19 de octubre de 1918, GA 185 

Véase en este glosario: “Ideales sociales -- cuerpo alma y espíritu”.

 

Alma consciente e ideales sociales

"Esa es la tarea de esta época, que se adquieran para los cuerpos la fraternidad, para las almas la libertad, para los espíritus la igualdad. Pero en la Revolución Francesa, esta espiritualidad más íntima del quinto período post-atlántico aparece sin esta visión, y mezclando todo [los tres miembros del ser humano y el significado de los tres ideales sociales] tumultuosamente.

Ante estas tres palabras, no se entiende bien la naturaleza del alma del quinto período post-atlante, lo que dificulta establecer un cuerpo social externo, y básicamente lleva de confusión a confusión. Pero a pesar de la imposibilidad de lograr organizar un cuerpo social externo, sigue viviendo como una exigencia en el alma, como algo extraordinariamente significativo."

Sintomatología histórica, segunda conferencia, 19 de octubre de 1918, GA 185.

 

Autor: Michael Kranawetvogl