Fraternidad

La realidad de la economía ya es fraternal. No podemos consumir ningún producto que no hay sido producido y distribuido por el trabajo conjunto de muchísimas personas en todo el mundo. Esto nos lleva a la conciencia de que no trabajamos para nosotros sino para los demás en un sentido fraternal, solidario.

Sin embargo este tipo de cooperación económico-comercial solo es el primer indicio de de una economía solidaria fraternal (solidaria, se utiliza mucho en círculos de economía cooperativa, o simplemente, economía consciente) consciente. Uno de los retos del alma consciente es el de desarrollar una conciencia del mundo como gran organismo económico-social, y ser parte de una comunidad económica local con un máximo posible de conciencia en sus procesos de producción, distribución y consumo de bienes.

La economía fraternal como complemento de la vida cultural libre

Cuando Rudolf Steiner presentó sus ideas sociales, le importó mucho que se entendiera la importancia de la libertad en el ámbito cultural, pero también en el lado opuesto: la realidad dura y pura (normalmente se dice pura y dura…) del mundo de la economía y el capital.

Por ejemplo, surge la pregunta: ¿Cómo se financia una escuela libre que quiere acoger alumnos sin querer ser una escuela para las élites? La respuesta a esta cuestión no solo fue práctica sino también orientada en el ideal de una economía fraternal/solidaria.

Un aspecto de la fraternidad es la actitud que se compromete con la idea de que los beneficios generados por la actividad económica habrán de ser para todos, no para la propiedad privada. “Para todos” no significa repartir la propiedad igualitariamente entre los menos favorecidos; por el contrario, significa que el capital generado debe fluir a la sociedad, en particular al ámbito cultural-espiritual. Este gesto, bien entendido, no es un gesto caritativo. Es el gesto en el que se devuelve al ámbito cultural-espiritual lo que se ha recibido de él. Ninguna empresa puede funcionar y generar ganancias sin servirse del trabajo espiritual resultando realizado a lo largo de la historia humana, incluyendo un sinfín de logros culturales como por ejemplo las fórmulas matemáticas usadas para construir puentes según las leyes de la estática. Toda la infraestructura necesaria para producir productos y distribuir mercancías es resultado del trabajo material, el cual solo se pudo hacer bien gracias al trabajo espiritual anteriormente realizado (Rudolf Steiner, Curso de Macroeconomía).

El capital generado en una empresa es algo que históricamente se reduce al trabajo espiritual; la consecuencia de este hecho es que el capital debe ser devuelto al ámbito espiritual en un gesto de gratitud y fraternidad (solidaridad). De este modo se genera una circulación sana, parecida a la de la circulación sanguínea en el organismo humano. Esta circulación en principio existe ya en nuestro orden social, pero de forma forzada y unilateralmente dirigida por el Estado, recaudando impuestos, que luego se usan para financiar las instituciones estatales del ámbito cultural-espiritual, es decir, de la educación, ciencia e investigación, los medios públicos de información (pero también para financiar proyectos tecnológicos, guerras, plantas nucleares…).

Con el objetivo de lograr el mencionado tipo de circulación, un grupo de industriales y científicos fundó junto con Rudolf Steiner la sociedad anónima ‹Der Kommende Tag - Sociedad para Promover los Valores Económicos y Espirituales›, una comunidad de empresas que se comprometió con apoyar a las instituciones de la vida cultural-espiritual, en particular a la primera Escuela Waldorf. Un elemento importante dentro del sistema circulatorio fueron las instituciones de investigación, cuyos resultados debían beneficiar a la producción de productos (sobre todo farmacéuticos) y promover la mejora de la calidad de los mismos. Usando este capital, la vida espiritual (educación, formación, investigación científica, etc.) desarrolla y proporciona conocimientos para la mejora del suelo, de las plantas, de las semillas, de los métodos agrícolas...

‹Der Kommende Tag› fue un intento que fracasó debido a los problemas de la débil economía de posguerra y por falta de personas que se atrevieron a andar nuevos caminos. Entre los fundadores de ‹Der Kommende Tag› fueron Emil Molt (co-fundador de la primera escuela Waldorf) y José del Monte (Propietario de una fábrica de cartonajes).

Cómo entender el ideal social de la fraternidad hoy

Las grandes interdependencias económicas internacionales generadas por la progresiva división del trabajo, e intensificadas por las tendencias de la globalización, nos pueden llevar a una conciencia alta de la compleja situación económica que aborda el planeta. Es una conciencia de que los productos producidos en un taller o lo que se compra en cualquier tienda, depende del trabajo de miles de personas en todo el mundo, que por ejemplo fabrican partes de un coche o refinan y distribuyen un producto natural a otros lugares del mundo. Es una conciencia de la fraternidad que debe haber para que todo este enorme sistema pueda seguir funcionando. Sin embargo, esta conciencia de fraternidad global no nos ayuda a practicarla “en un alcance limitado de propia participación y en un ámbito de mutua percepción” a que te refieres con propia participación?. Este ámbito de economía fraternal, Rudolf Steiner lo vio viable solo en comunidades asociativas de empresas, asociaciones de una dimensión lo suficientemente grande como para establecer una cooperación eficaz entre las empresas y lo suficientemente pequeña para no perder de vista las personas activas en la producción, sus ideas, necesidades, capacidades y, para a la vez, mantener una conciencia de las necesidades reales de los consumidores.

En una comunidad económica asociativa, el ideal de la fraternidad puede llegar a practicarse, por ejemplo, cuando una empresa necesita ayuda económica de las demás que en este momento van mejor y pueden ofrecerla. Sin embargo, este no es el típico caso y sería una interpretación simplista de la fraternidad. Para nuestra conciencia moderna, la fraternidad ya no tiene tal carácter caritativo (Rudolf Steiner, La cuestión social y la Ciencia Espiritual), en general, ya no tiene ningún carácter moral; tan solo es necesaria para que las cosas sigan funcionando bien económicamente (Rudolf Steiner, Curso de Macroeconomía). Economía regenerativa, sería bastante afinada, sería similar  biodinámica.

El punto clave en la actitud fraternal de una comunidad asociativa es el precio de los productos, un precio justo, correcto y aceptable para todos, entre los productores y consumidores (Rudolf Steiner, La cuestión social y la Ciencia Espiritual y Curso de Macroeconomía).

Para llegar a un acuerdo, todos tienen que tener la misma idea (la misma imagen) de la situación económica de la comunidad. Todos aportan los datos de su empresa y de su contabilidad, etc. Lo que no puede saber uno, lo aporta otro; lo que no ve uno, la aclara otro. Es decir, lo que uno no tiene en su pensamiento, lo recibe del otro. Ya no se trata de dar limosnas, sino de una fraternidad en la que el uno aporta lo que el otro no puede pensar o no alcanza a ver en la imagen común a construir entre todos.

Autor: Michael Kranawetvogl