Gobernanza mundial, agenda global, salud universal, sostenibilidad para el planeta y estándares World emergentes. Abstract

11.06.2024

Con la introducción de cada vez más estándares para las políticas de desarrollo, sostenibilidad y sanidad, se está construyendo un mundo paralelo al mundo tradicional de las leyes formuladas en el ámbito jurídico-político.

El carácter híbrido de los nuevos estándares de sostenibilidad transmite la ilusión de vigencia moral y legal, hace que el mundo de los conceptos y valores tradicionales cada vez más se alinee al mundo nuevo de estándares mundiales, proclamados por las autoridades mundiales.

La existencia de los nuevos estándares mundiales es difícil de reconocer y describir, y más difícil aun es entender su envergadura e impacto en la sociedad. Su establecimiento, desarrollo e implantación sucede de una manera oculta a sutil, que normalmente no es accesible a la conciencia pública general. Lo cierto es que la realidad paralela de los estándares, como parte de la nueva gobernanza mundial, también ejerce un efecto decisivo en las políticas de los gobiernos en el mundo.

Por otro lado, es importante para la conciencia del ciudadano de a pie conocer el hecho de que la fuerza impulsora y promotora de estas tendencias a nivel mundial ha procedido desde el principio de la ONU, como centro cada vez más autoritario y directora para las políticas nacionales. El estudio de las circunstancias confirma que el hecho de que la ONU gestiona cada vez más estándares con cada vez más aliados, ya sean sus propios organismos (OMS, FAO, OIT, etc., incluyendo el papel central del Banco Mundial) o con otros cuerpos de estandarización (ISO, etc.)

Estas relaciones y las circunstancias de estándares, definidos como “internacionalmente reconocidos” después de haber sido negociados en privado o de una forma no democrática, no dejan de tener efecto en la sociedad (nacional y mundial). Como tan solo uno de muchos efectos y aspectos psico-sociales, sea mencionado aquí el hecho del sometimiento y auto-sometimiento de los gobiernos a una autoridad mundial, que empieza ejercer influencia en una multitud de ámbitos sociales mediante estándares, “buenas prácticas”, “recomendaciones”, recomendaciones urgentes, etc., y acaba ejerciendo presión político-moral gran escala mundial. La aceptación de esta función de la ONU y sus organismos como el de la OMS, junto con la actitud de no cuestionar en ningún momento la necesidad de reglamentos y estándares internacionales, hace que es mucho más fácil que la autoridad mundial se imponga, también en las cuestiones más palpables, que afectan la vida de toda la población mundial, como las cuestiones del Tratado de Pandemias y los Reglamento Sanitario Internacional.

En estos casos se hace visible el efecto de las maquinaciones ocultas de las estandarizaciones mundiales mediante los estándares internacionales ISO para las prácticas empresariales y políticas, y los estándares para la buena gobernanza promovidos por la ONU en varios sentidos y a varios niveles. Una versión light, visible y vulgarizada son los objetivos de desarrollo sostenible globales (ODS) de la Agenda 2030 de la ONU.

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A pesar de su carácter hibrido y difícil de asir, los estándares, “ambientales, sociales y de gobernanza” han adquirido el honor de tener sigla convencional (ASG), y, en mutua combinación y justificación con los estándares ISO, tienen el rostro de algo internacionalmente reconocido, y por lo tanto innecesario de cuestionar.

Entremezclados e incorporados en un sistema de conferencias, declaraciones, estrategias y programas, los estándares mundiales para la “buena gobernanza”, complementados por los “estándares sociales” y “estándares ambientales” se producen y mantienen a través de una alianza de diseñadores (entre ellos la OCDE), promotores (como la ONU y otros), representantes (la ISO y otros), y agentes de aplicación de estándares ASG (tanto privados como públicos como transnacionales).

Por el mero hecho de ser declarados como estándares mundiales/internacionales (de sostenibilidad, salud, etc.) los estándares tienen el éxito prácticamente garantizado. Por ejemplo, a la Declaración de Adelaide (“Salud en Todas las Políticas”) de la OMS, siguieron los estándares de la OMS para la evaluación de la gobernanza y las políticas sanitarias nacionales. Paralelamente, los objetivos de desarrollo (ODS) de la ONU han ido siendo acolchados con estándares ISO y otros estándares de desarrollo diseñados por la misma ONU.

El hecho de que existen objetivos mundiales declarados por organizaciones internacionales y organizaciones World tiene el efecto de atenuación de la conciencia pública general. El hecho de que las organizaciones World también den las directrices y definan métodos estandarizados para conseguir dichos objetivos, como parte del proceso general de normalización y unificación mundiales, es otro aspecto adicional que genera una actitud de letargo en el público en general.

El hecho de que los estándares son una especie de recomendación no vinculante, les quita poder y motivo de preocupación; sin embargo su poder real consiste en la presión político-moral que ejercen en los diversos gobiernos a lo largo del mundo.

El hecho de que los estándares van dirigidos a todo tipo de stakeholders (con más o menos responsabilidad y relevancia), con la expectativa y estrategia de que sean seguidores y cumplidores de los estándares, hace a que se esté construyendo un mundo pseudo jurídico-político paralelo a la política y legislación tradicional.

Este mundo paralelo sirve a los que lo han construido porque, por ejemplo, más fácil que seguir leyes sanitarias nacionales, es hacer entender a los gobiernos que existen reglas y estándares mundiales que hay que seguir, incluyendo métodos y soluciones estandarizadas. Soluciones de ”gobernanza” bien definidas y compuestas de elementos estándar, necesarias, bajo la presuposición de que los políticos desbordados ya no pueden manejar los temas complejos de salud y sostenibilidad y su necesaria regulación supranacional, razón por la que los dueños de la gestión de estándares de gobernanza mundial (expertos, agencias y empresas privadas) también pueden identificar “lagunas” en los sistemas estatales (sanitarios, educativos, …) y ofrecer soluciones estandarizadas dentro del “public-private partnerships” (partenariados público-privados).

Los políticos y legisladores que acuden al Foro Económico Mundial de Davos para recibir las nuevas directrices para la política mundial, y que al mismo tiempo dependen de las directrices de la OMS y otras organizaciones World, se someten a los argumentos irrefutables proclamados por estas instituciones. En este contexto el político moderno es declarado partner, socio, stakeholder, interesado, cooperador, frente a las estrategias y los intereses agresivos de los “socios” y “stakeholders“ del capital privado, en particular del comercio mundial libre y de la privatización de servicios públicos (sanitarias, educativas, …).

La desautorización de la política (nacional y regional) bajo el título halagüeño y falaz de “gobernanza” tuvo su origen en el momento en el que el concepto de “gobernanza” fue introducido por el Consenso de la Educación mundial (que nadie quede atrás, un ordenador para cada estudiante). Con el advenimiento del Consenso de la Sostenibilidad y Salud mundial, la gobernanza sigue siendo un instrumento que facilita hacer valer los intereses del gran capital. Lo nuevo son los mencionados “estándares” y reglas “necesarias” para la buena gobernanza. Los “estándares” de buena gobernanza (parte esencial de, por ejemplo, los informes sobre el cumplimiento de los estándares ASG) no solo se aplican, sino que además de ello, se evalúa su cumplimiento, por ejemplo a nivel empresarial pero sobre todo a nivel político a lo largo de todos los gobiernos.

La política llamada a comprometerse con los estándares ASG, o “estándares de sostenibilidad”, se vuelve evaluable (y recibe rankings) de parte de autoridades supranacionales. Frente al poder de que cualquier estándar posee de por sí (como estándar internacional, estándar “internacionalmente reconocido”, estándar introducido por una institución internacional/mundial), los estándares de gobernanza abren una nueva dimensión de gobierno central que los usa para ejercer presión político-moral, vigilando y evaluando la implementación y cumplimiento de los estándares definidos.

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El estudio de las relaciones e interconexiones de actores, agencias e instituciones mundiales que cooperan en un solo espíritu, con los mismos conceptos y concepciones, en una persona mal pensada puede provocar la sensación de que los estándares mundiales de gobernanza tengan el objetivo de preparar un gobierno mundial. Sin embargo, como el autor de los textos sobre la gobernanza sostenible mundial y estándares mundiales de gobernanza no es mal pensado, no piensa que esto sea así.

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Los nuevos estándares de sostenibilidad, de política de sostenibilidad y de salud en todas las políticas, ejercen poder y presión independientemente de los escenarios de urgencia y emergencia presentados por las autoridades World. Sin embargo, dichos escenarios, de cambio climático y pandemias emergentes, de enfermedades zoonóticas emergentes dibujados dentro del concepto de One Health de la OMS (véase el artículo de esta página web: One Health. El nuevo paradigma del Consenso de la Salud Mundial), influyen en los estándares empresariales y medioambientales para la última PYME, y en los estándares de gobernanza necesarios para implementar los estándares medioambientales y otros más.

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El objetivo de estos textos es crear conciencia e información contextual amplia para el entendimiento de las consecuencias de la convención de la presión política ejercida por las organizaciones World – consecuencias como el Tratado de Pandemias de la OMS y las enmiendas del Reglamento Sanitario Internacional. Algunos de los aspectos clave son:

  • el papel visible de la OMS dentro del aparato de la ONU y sus organismos, con sus agendas y estrategias menos visibles y con su empeño más bien clandestino de desarrollar e imponer reglas y estándares de política/gobernanza mundial;
  • las tendencias generales de la mundialización de la sostenibilidad en su relación con la creciente generalización del ser humano, la universalización del mundo y la estandarización de la vida;
  • la relación entre dos mundos paralelos: por un lado, el del derecho nacional e internacional y por otro, el nuevo mundo de los estándares ambientales, sociales y de gobernanza (ASG), diseñados por las instituciones mundiales,
  • con la tendencia cada vez más consolidada y pronunciada de que los estándares mundiales/internacionales que ignoren y burlen leyes existentes y se erijan por encima de ellas, tanto tácitamente en los sistemas nacionales como casos particulares, cuando por ejemplo la ONU o la OMS urgen a gobiernos del “tercer mundo” a introducir medidas estandarizadas que significan un cambio drástico en la legislación existente, a favor de ideologías, dogmas y “estándares modernos, occidentales”. En este contexto también hay que mencionar una nueva invención de las autoridades World, el “derecho administrativo global”, que incluye y aglutina la realidad creada por las nuevas normas y estándares mundiales bajo el título de derecho superior, que en realidad contribuye esencialmente a la socavación progresiva de los sistemas tradicionalmente reconocidos como de ámbito jurídico-político intocables (véase la primera parte de esta serie de artículos).

La serie de artículos en torno al tema de la “gobernanza sostenible mundial y estándares mundiales de gobernanza”, presentada en esta página se compone de cinco partes:


En la primera parte se describe

  • la historia de la construcción de estándares mundiales para las políticas sociales, ambientales y sanitarias,
    los conceptos clave para vender la necesidad y conseguir la plausibilidad de dichos estándares
  • cómo la introducción y justificación de estándares sociales y ambientales desemboca en estándares de gobernanza
    el papel clave de la ONU en la “definición” del concepto de la sostenibilidad y la declaración de los estándares de sostenibilidad
  • la relación entre los ODS de la ONU y los estándares ASG (ambientales, sociales y de gobernanza) de la ONU

En la segunda parte se describe

  • Los instrumentos de la ONU para evaluar el rendimiento de los gobiernos en buena gobernanza
    los nuevos estándares ISO para la comercialización y monetización de servicios ambientales
  • los métodos estándar para la comercialización de servicios de salud y sanidad y cómo los promueven la ONU y la OMS dentro de su concepto de la gobernanza (sanitaria);
  • los estándares de compra de servicios (sanitarios) públicos dentro de los de los estándares de gobernanza, que favorecen al proveedor privado y presionan al comprador (el estado).

En la tercera parte se describe

  • los instrumentos de las organizaciones World de evaluar el rendimiento de países y gobiernos con respecto a su política de desarrollo sostenible,
  • Las organizaciones World implicadas, su forma de justificar la necesidad de evaluación de gobiernos y empresas, y los métodos de puntuación, comparación y clasificación

En la cuarta parte se describe

  • la imposición de los estándares de “sostenibilidad” en la política de salud/sanidad
  • las consecuencias de la gobernanza sostenible mundial y los estándares mundiales de gobernanza para la gobernanza sanitaria mundial
  • la significación del hecho de que la ONU/OMS definan estándares, políticas y criterios para la “política basada en la evidencia”
  • los efectos de los ODS mundiales y los estándares internacionales para las políticas nacionales y sobre la conciencia pública.

En una quinta parte se describe

  • el papel de los estándares ASG como instrumento de presión político-moral,
  • la relación híbrida y difusa entre los estándares ASG mundiales y las legislaciones nacionales,
  • la relación de las tendencias de estandarización, desde las tendencias de una sola ciencia y una sola evidencia, hasta la evidence-based policy.
  • Además se intenta hacer un análisis de cómo las tendencias mundiales de gobernanza sostenible y estándares de sostenibilidad repercuten la vida y conciencia de la población del mundo.

Atención especial merecería el tema de la progresiva digitalización de los ámbitos de la vida en relación con los nuevos estándares de sostenibilidad emergentes, ya la gran mayoría de los procesos de informes, certificación y evaluación para empresas y gobiernos se llevan a cabo con algoritmos de inteligencia artificial (IA); es más,la IA depende de la estandarización de los ámbitos de la vida y del trabajo para que la inteligencia de las herramientas digitales tenga criterios mecánicos de procesar. Un aspecto fragmentario de este tema ha sido tratado en el artículo de esta página web, “Una sola Salud y Salud Digital. Conceptos que determinan nuestra vida”, sin embargo sería necesario un análisis mucho más profundo.