El Yo de Europa – Misión, posición, posicionamiento

05.06.2026

Índice

El Yo de Europa entre Este y Oeste

El Yo de Europa entre el Norte y Sur de Europa
Importancia e insignificancia de la Europa Central actual
El Yo que decide en qué lado quiere estar
La idea de Europa hoy
En la encrucijada de los ejes Norte-Sur y Este-Oeste
Antropología general, condición humana común, antroposofía
Lo humano general como experiencia y objetivo europeo
Declaración


Como enseñan la antroposofía y la trimembración, y como Rudolf Steiner lo plasmó en su escultura del “Representante de la Humanidad”, el Yo humano se encuentra en un estado de equilibrio dinámico entre las fuerzas de Lucifer y Ahriman. Este estado le da la posibilidad de aprender a conocer cada vez mejor las fuerzas opositoras que actúan en él desde dos lados opuestos, e incluso la posibilidad de aproximarse al gesto del Cristo, que se ha puesto en el centro del campo de las fuerzas opositoras.

El ser humano puede observar y conocer estas fuerzas en su propio ser; si no, se vuelve instrumento de ellas sin ser consciente de ello. La tarea del Yo humano es lograr un equilibrio entre las fuerzas opositoras; sabiendo que usan el principio universal de expansión y concentración para provocar en el ser humano la tendencia luciférica hacia lo exaltado, utopista, fantástico, lo ilusorio, y la tendencia ahrimánica de ideas estrictas, la mentalidad filistea, el control sobre el entorno, la ideología materialista y ateísta.

Partiendo de las condiciones del Yo individual, no sorprenden las indicaciones de Rudolf Steiner sobre la Europa Central, el Yo de Europa, que tiene la facultad de sentir las fuerzas universales opuestas con intensidad especial: las fuerzas luciféricas, principalmente actuantes en el este, y las ahrimánicas, principalmente presentes en el oeste. La realidad de estas fuerzas se puede comprobar observando las tendencias en la geografía física/espiritual: obviamente, el materialismo occidental se expresa en la aspiración de poder tecnológico-económico-financiero, mientras en el lado oriental se conservan una religiosidad y un sentido de comunidad que ve con extrañeza los proyectos y programas mundiales de arquitectura occidental.

“En la Europa Central estamos tensados entre el principio luciférico de Oriente, y el principio ahrimánico del Occidente “
El misterio de la muerte. Esencia y significado de Europa central y de los espíritus de los pueblos europeos, 15 de mayo de 1915, GA 159

Como consecuencia, al igual que el Yo del ser humano tiene que entender las fuerzas que la rodean y buscar una actitud equilibrada frente a ellas desde su propio centro, el Yo de Europa, la Europa Central, no puede entenderse a sí mismo (su papel y misión cultural-espiritual para la evolución del mundo) sin el entendimiento de (entre otras) las fuerzas anímico-espirituales esenciales de Occidente y Oriente.

Con la condición actual de la Europa Central en mente, los organizadores de la conferencia de los miembros de la red de trimembración social en Alemania, Suiza y Austria, celebrada del 27 al 29 de marzo de 2026 en Karlsruhe, eligieron como tema central de la conferencia “¿Dónde está la responsabilidad de la Europa Central hoy?”.

El Yo de Europa entre Este y Oeste

Para el Yo de Europa, la circunstancia de estar postado entre Oriente y Occidente es también una cuestión de equilibrio entre Ahriman y Lucifer. El centro representa el tercer elemento; en este sentido es importante entender que

“el gran valor saludable de la comprensión del mundo consiste en la correcta comprensión del número tres". “En realidad, solo puedo entender el mundo si lo miro con referencia al número tres. Porque, por un lado, tenemos todo lo que es luciférico, y por otro lado, todo lo que es ahrimánico. Colocado en medio como tercer elemento, el ser humano, tiene que sentir su naturaleza divina en el estado de equilibrio entre los dos.

La misión de Micael, primera conferencia, 21 de noviembre de 1919, GA 194

"Y ahí se ve expresado todo el destino de la Tierra en nuestro grupo [del Representante de la Humanidad entre Ahriman y Lucifer]. Es tarea de Europa lograr el equilibrio entre Oriente y Occidente."

Rudolf Steiner; Destinos de los hombres y de los pueblos, 1914, décima segunda conferencia, GA 157

En este contexto, Rudolf Steiner señala la particularidad de que, en la Europa Central, la inspiración del espíritu del pueblo/de la lengua hizo que se expresase lo más sagrado para el alma en la palabra “ich” (yo), que combina las iniciales I y CH, las iniciales del nombre “Iesus Christus”. (GA 159, El misterio de la muerte. Esencia y significado de la Europa Central y del espíritu del pueblo europeo, conferencia de Viena, 9 de mayo de 1915)

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El Yo de Europa, cuyo espíritu se manifiesta históricamente en el Misticismo Alemán (Angelus Silesius, Maestro Eckart, Johannes Tauler), en el Idealismo Alemán (Fichte, Schelling, Hegel) y en la época de Goethe en general, tiene, pues, la responsabilidad de cuidar el impulso crístico de una manera espiritual íntima. Sin embargo, esta tarea se caracteriza al mismo tiempo por el reto de enfrentarse lo más conscientemente posible a dos peligros existenciales:

  • por un lado, la Europa Central está “aplastada” entre las corrientes e intereses de Este y Oeste. … Todo lo que está atrapado entre Occidente y Oriente yace en el suelo, está aplastado, no sabe en absoluto qué hacer consigo mismo, vive en convulsiones, habla de todo tipo de posibilidades de avanzar de alguna manera, pero básicamente solo habla de nulidades (Rudolf Steiner, La nueva espiritualidad y la vivencia de Cristo del siglo XX, sexta conferencia, GA 200);
  • por otro lado, la Europa Central tiene que afrontar otra dificultad adicional en el intento de darse un propio ser y una propia identidad. “En España e Italia, el carácter del pueblo se pronuncia en forma del alma sensible. En Francia en el alma racional, en Inglaterra en el alma consciente, y en el centro de Europa en el Yo.” (Los trasfondos espirituales de la Primera Guerra Mundial. Historia cósmica y humana, GA 174b, primera conferencia, Stuttgart, 30 de septiembre de 1914). Dentro de esta constelación, el centro, el Yo de Europa, tiene la necesidad de establecer activamente relaciones con las cualidades de los pueblos periféricos; sin el contacto, acercamiento y distanciamiento hacia estos no podría adquirir ninguna existencia propia sustancial.

El Yo de Europa entre el Norte y Sur de Europa

La ciencia espiritual enseña
“cómo los pueblos que marcan la evolución de la quinta época cultural post-atlante vivencian los distintos miembros del alma en los impulsos de su respectiva cultura”

GA 287, Dornach, 18 de octubre de 1914

Los miembros principales del alma europea son las culturas de España/Italia (que tienen la misión de desarrollar el alma sensible), Francia (con su capacidad de desarrollar el alma racional) e Inglaterra como representante del desarrollo del alma consciente. Sin embargo, ¿cómo se relacionan con Alemania los pueblos germanohablantes respectivamente?

En general, como lo pone Rudolf Steiner en la Teosofía: “el Yo adquiere esencia y valor de aquello con que está en conexión”.

"El Yo del ser humano tiene que encenderse por medio del mundo exterior, solo así despertará y se volverá consciente de sí mismo. De ahí se entiende que la cultura del Yo de Europa Central se alimenta desde fuera."

El misterio de la muerte. Esencia y significado de la Europa Central y del espíritu del pueblo europeo, GA 159, Bremen, 21 de febrero de 1915

“Tomemos [como ejemplo] la relación del Yo con el alma sensible en el ser humano. El Yo, que contiene los impulsos de su propia interioridad, debe sumergirse en el alma sensible, de lo contrario permanece sin recibir el impulso fecundo de aquello que puede actuar sobre él desde el mundo exterior. [...] Por tanto, podemos esperar que los miembros de la cultura del Yo de Europa Central busquen una conexión viva con la cultura del alma sensible del Sur [España, Italia]; buscarán expandirse hacia afuera en un sentido político, pero también en un sentido superior, espiritual.”

El edificio de Dornach, segunda conferencia, Dornach, 18 de octubre de 1914, GA 287

La relación “interior” del Yo humano con el alma racional se refleja en la relación “exterior” de los representantes del Yo de Europa con los de la cultura de Francia – una relación más bien racional argumentativa (ibídem).

La relación del Yo (de Europa) con la cultura de alma consciente de Inglaterra se caracteriza por el hecho de que “mucho de lo que afluye al Yo viene del alma consciente”; sin embargo, dado que el Yo quiere conservar y proteger su autonomía, tendrá que defenderse de muchas cosas” (ibídem).

En el contacto con el alma sensible (Italia, España), el Yo de Europa quiere hacer sus propias experiencias religiosas íntimas, más allá de una profesión de fe externa; en conexión con el alma racional, el pensamiento contemporáneo alemán intentó concebir los ideales de la Revolución Francesa en un sentido humano general, en un sentido de revolución interior posible y necesario en cada individuo; en el enfrentamiento del Yo al alma consciente (inglesa); Rudolf Steiner menciona la característica reacción de Goethe a las teorías de Darwin y Newton, insistiendo en la necesidad de entender las teorías reduccionistas (de la evolución y de los colores) desde una perspectiva que incluya el ser humano como sujeto y ser anímico-espiritual.

En estos contextos, el Yo intenta participar en las actividades del alma con entendimiento y sentimiento, ya sea en el ámbito “espiritual-político”, social general o político-práctico-económico. Una vez más, el reto consiste en mantener un equilibrio de fuerzas, de mantener una propia actitud (libre de odio o antipatía) frente a las tres tendencias mencionadas, es decir, frente la autoridad espiritual de la Iglesia, la autoridad del Estado (que se ha liberado de la Iglesia) y el poder de la economía en su alianza con el capital y la tecnología (que quiere ser libre de ambas autoridades mencionadas).

Nos podemos acercar a la complejidad de esta tarea con ayuda de cómo Rudolf Steiner señaló que la cualidades y facultades de las tres culturas principales de las que se compone el alma europea desembocan en una dimensión muy amplia y extendida, una dimensión que no conoce barreras físicas ni fronteras nacionales:

  • Por un lado, cada una de las tres predominantes culturas europeas (España/Italia, Francia, Inglaterra) tiene la misión de desarrollar uno de los ideales sociales universales de libertad, igualdad y fraternidad.
    “Estos tres ideales se refieren cada uno a un miembro del alma [humana y europea]. Pero en Europa Occidental, todo esto se ha mezclado, y ha sido simplificado por los racionalistas, por el racionalismo que quiere que todo sea dicho en fórmulas simplistas, en dogmas fáciles, que quiere que todo sea entendible para el intelecto. A través de este dogmatismo, toda el alma humana se tomaba simplemente como unidad indiferenciada y se hablaba de libertad, fraternidad, igualdad [como fórmula unitaria, sin diferenciar y sin relacionar los tres ideales sociales con los correspondientes miembros del alma].”
    GA 159, El misterio de la muerte. Esencia y significado de la Europa Central y del espíritu del pueblo europeo, 7 de marzo de 1915
  • Por otro lado, los impulsos sin fronteras significan la persecución de objetivos mundiales en triple sentido: el “teocratismo romano católico” que prevalece en la cultura de España/Italia y en el que sigue viviendo la antigua cultura teócrata; el “elemento universal diplomático” que vive en el pensamiento estatal-político francés; la aspiración de hegemonía económica mundial que se cultiva en el alma del pueblo inglés.
    En ellos viven tres tipos de aspiración universal. En el alma del pueblo italiano/español vive el “teocratismo romano católico”, el elemento universal teocrático, principalmente en forma del catolicismo romano y la propagación mundial de la fe católica (reflejo de la cultura teócrata egipcia de la tercera época cultural). En el alma del pueblo francés se hace valer el “elemento universal diplomático” con el pensamiento estatal-político (reflejo de la cultura jurídica romana de la cuarta época cultural). En el alma del pueblo británico vive el elemento universal industrial-comercial, que se expresa en la pretensión de hegemonía económica mundial. (Estudios sobre la historia de la época. El karma de la falsedad, vigésima conferencia, GA 174)

De esta última constelación trimembrada surge la pregunta por el papel de Alemania como cuarto miembro constitutivo del ser Europa. La relación con los tres miembros no puede caracterizarse con categorías de “causa y efecto” o con conceptos de orden jerárquico. La tarea de Alemania, como señala Rudolf Steiner, es la de “traducir” los impulsos sociales de los tres miembros europeos principales a su verdadera universalidad y a un lenguaje generalmente humano. Con respecto a la triple ambición de hegemonía mundial, la tarea del espíritu de la Europa Central es la de ordenar los impulsos dentro de su legitimidad y de una manera que ninguna de las tres ambiciones pueda producir daño alguno dentro del conjunto europeo o incluso mundial – todo ello en un acto de reconocimiento de las tres fuerzas principales europeas actuantes, que al mismo tiempo es un acto de autoconocimiento en el espejo de los demás.

En la actualidad de abril de 2026, la contienda de las fuerzas actuantes en el escenario del mundo se ha hecho visible en la disputa del presidente de EEUU con el papa León XIV: las ambiciones del occidente anglo-sajón de ejercer su poder económico-financiero-tecnológico-militar mundial en el encuentro con la misión de la Iglesia Católica. En la encíclica “Magnifica Humanitas“, la consciencia fraternal del alma sensible se rebela en contra de la libertad del ser humano moderno que quiere sentir su poder sobre la Creación: “El poder tecnológico adquiere así un rostro inédito, predominantemente “privado”, y por ello aún más difícil de discernir, gobernar y orientar hacia el bien común.” (“Magnifica Humanitas“, Introducción).

Frente a las críticas del papa León XIV a la guerra con Irán, el vicepresidente de EEUU justificó el bombardeo estadounidense a Irán con el argumento de que “Dios estaba del lado de los estadounidenses” cuando en la Segunda Guerra Mundial liberaron a Francia del régimen nazi.

Importancia e insignificancia de la Europa Central actual

¿Cómo se puede entender la Europa Central en su función central importante general para el resto de Europa, por un lado, y por otro, la falta de significancia e identidad en el escenario mundial actual?

En general, esta cuestión tiene que ver con la condición del Yo de estar en todas partes (de la “periferia”) y en ninguna. De ahí, dentro de su posición central difícil de definir, es al mismo tiempo difícil de ser percibido y entendido.

En la realidad actual de principios de 2026, la insignificancia de Alemania entre Rusia/Irán y EEUU/Inglaterra se expresa en declaraciones de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen: Europa "ya no puede ser la guardiana del viejo orden mundial, un mundo que ha desaparecido y no volverá". Con un "sistema basado en reglas … ya no se pueden defender nuestros intereses". Al día siguiente tuvo que declarar lo opuesto: "La Unión Europea siempre defenderá los principios de Naciones Unidas y del derecho internacional". Su afirmación anterior apunta a que la Comisión Europea quiere tomar decisiones solitarias y tomadas de forma arbitraria (al estilo del presidente de EEUU), sin intervención del Parlamento Europeo y del Consejo Europeo, como sucedió en la compra de mascarillas por iniciativa de von der Leyen.

Un aspecto particular de la posición ambigua de la Europa (Central) es el hecho de que el espíritu del pueblo alemán se enfrenta a cierta incomprensión y resistencia, sobre todo en situaciones en las que sus “vecinos y amigos” se le exigen que abandone su actitud diplomática de vacilar entre dos frentes, que deje aparte su idealismo innato, pero políticamente “inútil”, que se centre en sus propios intereses, que en la mayoría de los casos suelen resultar ser los intereses de los que aplican la retórica de la “política práctica” (uno de los campos de tensión decisivos es la estrategia geopolítica de Occidente de evitar a toda costa una alianza entre la tecnología/ingeniería alemana con los recursos naturales de Rusia).

El hecho de que el centro (ya sea el Yo humano o el Yo de Europa) se encuentre expuesto al peligro de colocarse unilateralmente en una de dos polaridades opuestas, lo diagnosticó Friedrich Schiller a principios del siglo XIX. Los actos de equilibrismo como en las mencionadas afirmaciones de Ursula von der Leyen fueron caracterizados por el poeta y pensador alemán Friedrich Schiller con una descripción exacta de la condición humana común con respecto a la acción libre y ética. En su escrito sobre la “Educación estética del Hombre” escribe:

“Pero el ser humano puede hallarse en oposición consigo mismo de dos maneras: o bien como salvaje, cuando sus sentimientos se imponen a sus principios, o bien como bárbaro, cuando sus principios destruyen sus sentimientos.”

Carta cuarta

De ahí nace la necesidad de un tercer estado de ánimo, un estado que supone el sano equilibrio entre los dos extremos. Una mejora de las condiciones sociales, dice Schiller, solo puede ser producto de una educación estética: La disposición estética del individuo que se mueve entre las dos mencionadas polaridades opuestas, llevado el “organismo social” (carta vigesimoséptima), resulta en el “Estado estético” – un Estado en el que no existe la coacción de la tiranía de las leyes y dogmas nacionales ni el salvajismo de la política del más fuerte: dos condiciones bajo las que los ideales sociales como la libertad e igualdad se desarrollan sin verse entorpecidos.

Schiller, espíritu europeo cosmopolita, gran conocedor del ser humano y de las almas de los pueblos –que dedicó sus obras dramáticas los representantes de los pueblos europeos, entre ellos: Don Carlos (España), Wallenstein (Alemania/Bohemia), María Estuardo (Gran Bretaña), La Doncella de Orleans (Francia), La Novia de Messina (Italia), Guillermo Tell (Suiza), Demetrio (Rusia)–, también fue consciente de los dramas que pueden producirse si el centro no tiene un conocimiento claro de las condiciones (debilidades y fortalezas) de su ser, función y dependencia con los demás pueblos. La Europa Central ya no tiene esta conciencia, ha perdido su identidad, su autoentendimiento del centro como tercera fuerza entre Occidente y Oriente, no se acuerda de su propio espíritu verdadero que tuvo su apogeo en la época de Goethe, que al mismo tiempo fue la época del Idealismo Alemán y el Prerromanticismo Alemán y su figura emblemática de Novalis.

La conciencia de la época de Goethe, de la Europa Central en el campo de tensión entre Occidente y Oriente, y la conciencia de la posición entre los pueblos europeos, despertó de manera particular bajo las secuelas y repercusiones inmediatas de la contemporánea Revolución Francesa. En aquella época, el pensamiento alemán intentó concebir los ideales de la Revolución Francesa en un sentido humano general, en un sentido de revolución interior posible y necesario en cada individuo.

Como señaló Rudolf Steiner, el hecho de que la necesidad de tal revolución interior no pudo conquistar la conciencia general tuvo como consecuencia que la aspiración a estos ideales se materializase en el plano físico, en los campos de batalla de la Primera Guerra Mundial:

“La experiencia tan dolorosa de que los pueblos se enfrenten los unos a los otros en la Tierra solo es una reacción [inconsciente] frente a la aspiración de la quinta época cultural al libre desarrollo de lo humano general.”

El misterio de la muerte. Esencia y significado de la Europa Central y del espíritu del pueblo europeo, GA 159, Düsseldorf, 15 de junio de 1915

El Yo que decide en qué lado quiere estar

Un testimonio de la lucha geoestratégica insistente e intransigente por el centro de Europa en el presente es lo que el analista geopolítico George Friedman llamó el objetivo geopolítico primario de EEUU: evitar una alianza entre Alemania y Rusia. (Discurso de febrero de 2015 ante el Chicago Council on Global Affairs, https://www.youtube.com/watch?v=QeLu_yyz3tc&t=4s. Para información adicional, véase Institute for Strategic, Political, Security and Economic Consultancy (ISPSW): US war hawks’ Eurasia goal: Prevent Russo-German, coalition, https://www.ispsw.com/wp-content/uploads/2016/08/440_Lin.pdf)

Friedman, asesor de los servicios armados de EEUU en temas de defensa nacional, argumentó que este ha sido el objetivo de EEUU durante todo un siglo, librando tres guerras (Primera y Segunda Guerra Mundial, Guerra Fría). La unificación de la alta tecnología y el capital alemanes con la mano de obra y los recursos naturales inmensos de Rusia, afirmó, sería la única fuerza capaz de desafiar la hegemonía estadounidense. Para seguir la línea de mantener a ambas potencias separadas, Friedman abogó por crear un «cordón sanitario» que integrase a los países bálticos, Bulgaria, Rumania y Ucrania, llegando hasta el Mar Negro.

En el año de este discurso, 2015, para Friedman aún existía la incógnita de la postura de Alemania. Diez años más tarde, después del episodio de Nord Stream 2 la guerra en Ucrania en curso, la posición de Alemania es inequívoca: no solo ha roto la colaboración económica con Rusia; también ha desarrollado una propaganda política y mediática que intenta promover una nueva beligerancia, la preparación para la guerra y rusofobia pública.

No es gratuito que, en el marco de la realización de su geopolítica estratégica, EEUU se centre primera y únicamente en la postura alemana. De hecho, al tener que tomar la decisión sobre en qué lado quiere estar, el Yo de Europa hace lo que más caracteriza al Yo en general. El Yo humano tiene la tarea y libertad de elegir en qué lado quiere estar y con qué quiere unirse, o no, dirigiendo al alma en esta u otra dirección. Las fuerzas opuestas que conocen muy bien la predestinación especial de la Europa Central a desarrollar una cultura del Yo, que en su cualidad de abertura a todos los lados, es en principio una cultura de paz y equilibrio, seguirán haciendo todo para atraer y traer la atención del Yo de Europa a su esfera de intereses.

Véase también en esta página web: “Geoestrategia y plutocracia mundial. Tendencias actuales -- pronosticadas y comentadas por Rudolf Steiner hace más de cien años”, https://www.trimembracion.org/essays/geoestrategia-y-plutocracia-mundial y "Ucrania. Polaridad, polarización y fuerza central", https://www.trimembracion.org/essays/ucrania-polaridad

La idea de Europa hoy

En los últimos años han crecido las voces que hablan de una Europa sin identidad y sin significancia dentro del escenario de las grandes potencias mundiales. El filósofo Peter Sloterdijk ha recogido el sentimiento general en su libro “El continente sin cualidades” (2024), en el que transmite el mensaje de que "Los europeos de hoy parecen débiles porque no han comprendido el guión que les toca interpretar", y en el que habla de la necesidad de que ”debemos reivindicar una cultura espiritual distinta de la política."

De hecho, uno de los síntomas de la nueva idea de Europa propagada por la política es la advertencia del presidente de Finlandia, Alexander Stubb, sobre el futuro de Europa (Huffpost, 06/05/2026). Stubb ve la fuerza y el refuerzo de Europa en los frentes de defensa, seguridad, política exterior, mercados financieros, investigación, energía y clima. Las declaraciones de Stubb están marcadas por las declaraciones del presidente de EEUU sobre la reducción de tropas estadounidenses en Europa y la “operación militar” de Rusia en Ucrania, y sigue las propuestas hechas en 2023 por la presidenta de la Comisión Europea Ursula von der Leyen, que se manifestó a favor de la creación de un ejército europeo común. En este momento se está construyendo un mensaje político que da la sensación de que Europa tiene necesidad de defender sus valores de libertad y democracia con fuerza militar.

La política europea corre tras ideas, ideologías y decisiones ajenas con reacciones frenéticas. Los personajes responsables que aún hablan de promover una identidad europea común basada en el patrimonio de valores culturales, son los mismos que no se preocupan por la decisión de dejar fuera de la Constitución Europea de 2004 la mención del cristianismo y su papel decisivo en la configuración del espíritu y las instituciones de Europa (es más, no se oponen a los casos de ridiculización de la propia religión cristiana, que se produjeron por ejemplo en la inauguración de los Juegos Olímpicos en París). Por otro lado, los que hablan de defender los valores europeos de libertad y democracia aceptan, por ejemplo, que personas que ejercitan el derecho de la libre expresión de pensamiento y opinión son excluidos del debate científico oficial, difamados y perseguidos jurídicamente.

La Europa actual, a la defensa y de nuevo “atrapado” y “aplastado” entre Occidente y Oriente como la Europa Central y sin proyecto ideal propio, está produciendo huidas hacia adelante, con nuevas ideas o ideales tales como el euronacionalismo, que sugiere que los pueblos de Europa construyan una identidad de Europa a través de una incondicional identificación con la Unión Europea como autoridad o entidad política superior. Con este tipo de ideas unificadoras, la Europa actual es más propensa a hablar con una sola voz para ser sumisa a Agendas globales y verse atrapada en una red de ideas y proyectos geo-estratégicos ajenos. El estado actual de Europa se caracteriza por el intento desesperado de darse importancia dentro de las condiciones de esta red. Y el efecto que esto ejerce sobre la política alemana es que se deja arrastrar a un nuevo belicismo y victimismo, que no asume su responsabilidad central por Europa y se ve deshabilitada a actuar desde el propio centro y tomar la iniciativa de, por ejemplo, invitar a los poderes mundiales a debates y mesas redondas en las que se puedan escuchar los pensamientos ajenos.

En la encrucijada de los ejes Norte-Sur y Este-Oeste

Las diferentes líneas de su historia del pensamiento y las líneas de evolución cultural que se cruzan en ella, pueden sugerir que la Europa Central sea predestinada para desarrollar una nueva vida espiritual. Un elemento clave para ello sería recuperar la capacidad de atreverse a ser fiel a la propia historia y cultura cristiana y a transformarla hacia la conciencia moderna. Quien con más claridad y radicalidad visionó esta necesidad fue Novalis en su escrito “La Cristiandad o Europa”, que es uno de los ejemplos más representativos para lo que Rudolf Steiner llamó la necesaria transformación del idealismo (o Idealismo Alemán) en ciencia espiritual moderna, ya que conduce directamente a lo que la antroposofía dice sobre el objetivo de desarrollar lo humano general y sobre la misión de la quinta época cultural de lograr un nuevo entendimiento del misterio de Cristo.

En “La Cristiandad o Europa”, Novalis habla de la necesidad de una autoridad espiritual reconocida y querida como orientadora para todos que al mismo tiempo reconozca la libertad absoluta del individuo, la esencia del Yo proclamada en el Idealismo Alemán y acogida con fervor por Novalis en su “Idealismo Mágico”, núcleo del Romanticismo Temprano Alemán.
Las preocupaciones y esperanzas de Novalis con respecto una comunidad europea unida en el mismo espíritu (después del efecto divisorio de la Reforma Protestante en la unión cristiana y la Revolución Francesa con sus tendencias de “odio a la religión”) se refleja hoy en la situación trimembrada de los miembros principales del alma europea:

  • Las actitudes de simpatía y antipatía hacia la fe católica “sentimental” (alma sensible)
  • El cuestionamiento de la fe por parte de la filosofía y el pensamiento ilustrado, con la tendencia de llevar la laicidad al laicismo, la secularización a un secularismo ideológico, conduce al estado laico perpetuo y produce las tendencias de hacer del cristianismo un objeto de burla, como señala Novalis en “La Cristiandad o Europa” (alma racional)
  • Las tendencias de ateísmo y materialismo que predominan en las partes de Europa que sigue a las agendas globales forjadas por la ideología occidental, con la alianza del capital y el poder político, la digitalización de la vida humana, el sueño transhumanista, entre otras cosas (alma consciente).

Con esta condición Norte-Sur y la anteriormente mencionada condición complementaria, de Este-Oeste, el corazón de Europa bate en un paisaje geográfico espiritual que se constituye en la encrucijada de dos ejes: el eje norte-sur formado por las corrientes de protestantismo y catolicismo, y el eje este-oeste formado por las tendencias de ortodoxismo y ateísmo (Stephan Eisenhut, Die Evolution der religiösen Impulse. Von der geopolitischen Machtpolitik zum geokulturellen Menschheitsverständnis, Die Drei, 1-2016, p. 27).

La fuerza de vida espiritual capaz de mediar entre las direcciones opuestas, es el pensamiento que nació en el corazón de Europa: el pensamiento científico-artístico de Goethe, admirado y posteriormente desarrollado por Rudolf Steiner, con una concepción del mundo y del ser humano que mantiene su propia posición dentro de las cuatro corrientes mencionadas.

El método del “Goetheanismo”, basado en la observación inmediata, puramente fenomenológica e imparcial, fue perseguido y ampliado por Rudolf Steiner, por ejemplo en su “Filosofía de la Libertad” o en el Curso de Economía. El resultado es un concepto de la libertad humana tal como se presenta a través de la observación pura fenomenológica de los factores del alma humana – la libertad del ser humano en su esencia “generalmente humana”, que es incapaz de ser interpretada como fruto del pensamiento meramente occidental o de algún ismo subyacente, que es exenta de la sospecha de promover una libertad individual que está por encima de la comunidad. Al igual, el Curso de Economía de Rudolf Steiner se centra en el entendimiento de la naturaleza espiritual del dinero y en la relación espiritual del ser humano con él (véase en esta página: “El Curso de Economía de Rudolf Steiner. 100 aniversario y visión de futuro”, https://www.trimembracion.org/essays/el-curso-de-economia-de-rudolf-steiner), sin ningún tipo de dogmática, lejos del tradicional pensamiento económico occidental, basado en un análisis de las condiciones generales para el entendimiento económico, partiendo de del concepto de la Tierra como un solo “organismo económico” que desconoce fronteras nacionales, usando un enfoque que no busca el beneficio económico personal o nacional e incluye el ser humano en el proceso económico, señalando la necesidad de una acción económico-moral – en una palabra: con una teoría que ve la economía desde una perspectiva goetheana, en el contexto de las exigencias de la participación humana general desde el nivel físico al espiritual, colocando la acción moral y fraternal en el ámbito material de la economía.

Todos estos elementos de la concepción goetheana/antroposófico del mundo y del ser humano, ya sea en lo económico, lo social u otro ámbito, ponen lo generalmente humano en el centro de las cosas, describiendo lo ético-moral en el espíritu de “La Cristiandad o Europa”, sin ánimo o necesidad de predicarlo.


Antropología general, condición humana común, antroposofía

La forma en la que Friedrich Schiller desarrolla sus ideas desde su propio interior y dando a las ideas filosóficas de Kant una dimensión humana y antropológica que preparó el suelo para la posterior antroposofía de Rudolf Steiner, es característica para la manera en la que el pensamiento centroeuropeo pretende acercarse a los grandes enigmas del ser humano en devenir, en su camino recto en medio de posibles aberraciones en dos direcciones – en el centro el acontecimiento que afecta a toda la humanidad, el acontecimiento de Cristo, como Rudolf Steiner lo plasmó en el Representante de la Humanidad.

La condición para la transformación orgánica del “idealismo” a la antroposofía, Rudolf Steiner la describe como sigue:

“Tenemos que encontrar el camino del idealismo alemán a la cultura espiritual [antroposófica]“

Las ideas primarias del pensamiento alemán, por ejemplo en forma de los anteriormente mencionados tres estados estéticos/anímicos de Schiller (el estado estético entre los impulsos de la razón y el instinto) o en forma del enigma de los tres reyes en el Cuento de Goethe, han prefigurado

“lo que tenemos que desarrollar mediante la ciencia espiritual con respecto a la trimembración del ser humano y la trimembración del organismo social, como respuesta a las próximas metas y cuestiones sobre los enigmas del individuo y de la convivencia social. “

La nueva espiritualidad y la vivencia de Cristo del siglo XX, cuarta conferencia, Dornach, 24 de octubre de 1920

Lo humano general como experiencia y objetivo europeo

Lo humano general puede tener una definición abstracta filosófica. Visto desde la antroposofía, es el objetivo de la evolución de la humanidad a lo largo de las épocas culturales, con el objetivo de realizar una fraternidad que pase del ideal concebido a la realidad vivida en la esfera social.

Las últimas tres épocas culturales (incluyendo la actual) se reflejan en la geografía europea y los tres miembros anímicos de Europa. En ellos viven, como anteriormente expuesto, tres tipos de aspiración universal. En el alma del pueblo italiano/español vive el “teocratismo romano católico”, el elemento universal teocrático, principalmente en forma del catolicismo romano y la propagación mundial de la fe católica (reflejo de la cultura teócrata egipcia de la tercera época cultural). En el alma del pueblo francés se hace valer el “elemento universal diplomático” con el pensamiento estatal-político (reflejo de la cultura jurídica romana de la cuarta época cultural). En el alma del pueblo británico vive el elemento universal industrial-comercial, que se expresa en la pretensión de hegemonía económica mundial. (Estudios sobre la historia de la época. el karma de la falsedad, vigésima conferencia, GA 174)

Esta evolución se produce en fases entretejidas entre ellas: después de tres épocas culturales que continúan su misión en tres almas de pueblos europeos, sigue un cuarto estado: el de lo humano general, el entendimiento humano mutuo en la conciencia de un solo destino de la humanidad: la tercera época cultural (la estructura teocrática egipcia) emana el elemento universal teocrático que sigue viviendo en el sur de Europa; en metamorfosis de lo teocrático en lo monárquico (tercera y cuarta época), surge la primacía de lo político en Francia; como resultado de la metamorfosis del elemento comercial en el elemento industrial (cuarta y quinta época), surge el afán de hegemonía económica mundial en el alma del pueblo inglés.

La quinta época tiene la tarea de preparar lo generalmente humano en forma de una vida espiritual libre (GA 159, Düsseldorf, 15 de junio de 1915) y transformando la “vida idealista externa” en una vida verdaderamente espiritual (GA 174b, segunda conferencia, Stuttgart, 13 de febrero de 1915), preparando así una vida realmente fraternal en la sexta época cultural (Preparando la sexta época, conferencia de Düsseldorf, 15 de junio de 1915, GA 159). En la medida que es posible aproximarse al estado y objetivo de la séptima época cultural, ésta se puede entender como cuarto estado, en el que serán realidad vivida los ideales sociales en conjunto – un estado de lo humano general en el que las tres principales almas de los pueblos habrán cumplido su tarea de transformar, cada una de ellas, uno de los tres ideales y en el que estos pueblos también habrán superado las ambiciones particulares de hegemonía mundial (véase arriba, “El Yo de Europa entre el Norte y Sur de Europa).

En este estado, las tendencias unilaterales (tendencias dogmáticas dentro de la corriente de “teocratismo”; el poder del estado unitario poderoso, uniformado y uniformador; la prepotencia económica y fraternidad forzada/mal entendida) se habrán transformado en fuerzas que ya no persiguen hegemonía alguna sobre los demás (véase: Estudios sobre la historia de la época. El karma de la falsedad, vigésima conferencia, GA 174), que dejan de tener intereses particulares que interfieran en los otros ámbitos o ideales sociales.

El cuarto estado, un estado inicial de la realización de lo humano general, tiene que ver con el cuarto miembro constitutivo del alma europea: el Yo de Europa. Este último, en dependencia con los tres miembros, tiene la tarea de desarrollar los tres ideales sociales en el sentido de que se purifiquen juntos hacia lo humano general – del mismo modo que el Yo individual tiene la tarea de transformar su pensar, sentir y querer egoísta en pensar, sentir y querer universal (véase “El impulso de Cristo y la evolución de la conciencia del Yo”, GA 116, Berlín, 2 de febrero de 1910, y “Qué significado tiene el desarrollo oculto del ser humano para sus envolturas - cuerpos físico, etéreo, astral - y su Yo”, GA 145, La Haya, 29 de marzo de 1913).

En este contexto, Rudolf Steiner insiste en que se trata de “la cultivación de lo generalmente humano, no de lo alemán“ (GA 174, vigésima conferencia); el alma del pueblo central europeo solo tiene la tarea de entender y relacionarse con las corrientes de hegemonía espiritual, política y económica de forma que estas construyan una unión trimembrada en la que las tres fuerzas convivan en la misma armonía en la que tienen que convivir sanamente los tres miembros constitutivos del ser humano y/o del organismo social.

Declaración

En el Llamamiento al Pueblo Alemán y al Mundo Civilizado, del febrero de 1919, Rudolf Steiner señala lo que hoy sigue siendo el dilema de Alemania: el principio de dar preferencia a las cuestiones políticas “prácticas”, sin tener un proyecto propio (europeo), sin “un gran objetivo”, sin idea alguna “de las fuerzas evolutivas, a las cuales se debe enfrentar la humanidad en los tiempos modernos.” (GA 24, traducción disponible en esta página web, https://www.trimembracion.org/essays/el-llamamiento-al-pueblo-aleman). En el mismo momento del año 1919, Rudolf Steiner comentó en “Los puntos centrales de la cuestión social en las necesidades vitales del presente y del futuro” que la “cuestión social” solo podía tener respuestas válidas desde el entendimiento de las “ideas primarias”, ideas guía que, para la Europa actual pueden ser buscadas en el patrimonio cultural-espiritual de los tres ideales sociales de la Revolución Francesa. De hecho, “las exigencias reales de la vida” y de “las necesidades de desarrollo de nuestra época” que Rudolf Steiner menciona en el Llamamiento desembocan en las ideas de la trimembración del organismo social.

El “Llamamiento al Pueblo Alemán", hecho en la época de posguerra de 1919, al mismo tiempo fue un llamamiento a todo el “mundo civilizado”. Un llamamiento que hoy puede dar ánimo a todo aquel que siente interés y preocupación por el destino de la Europa Central y, con ella, el de la Europa entera.

Cuatro años antes, con la Primera Guerra Mundial en curso, Rudolf Steiner ya había expresado la “exhortación” que “los graves sucesos fatídicos del presente han de ser una exhortación que nos llama a valorar lo que la vida espiritual centroeuropea alberga en sí, y de cierto modo nos impone el deber de intentar que vuelva a surgir.”
El misterio de la muerte. Esencia y significado de Europa central y de los espíritus de los pueblos europeos, 9 de mayo de 1915

En 1919, el “llamamiento al pueblo alemán y al mundo civilizado” fue tachado como ofensivo e incomprensible, (“La necesidad de entender y tener buena voluntad”, en GA 24, Artículos sobre la trimembración del organismo social y la situación de la época entre 1915 y 1921). Retomando este texto hoy, ¿cómo puede ser recibido por la conciencia pública?
¿Cómo podría y debería ser un “llamamiento al pueblo europeo y al mundo civilizado” hoy? ¿Podría ser una declaración que se permite prescindir del entendimiento fundamental del Yo de Europa con su posición central particular? El intento que sigue es necesariamente incompleto y fragmentario; reúne algunas concepciones importantes de la antroposofía y la trimembración social, que no pueden, en su consecuencia, conducir a otra cosa que a una convivencia pacífica de los pueblos en las esferas económica y espiritual, en pleno reconocimiento mutuo de su cultura y constitución.

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La Europa Central no se considera enemiga de ningún pueblo del mundo porque gracias a ellos se puede entender mucho mejor a sí misma; se considera en compromiso interior con los ideales sociales, y siente los principios de la igualdad y fraternidad en su valor puramente humano, no solo en su aspecto externo, de algo que tiene que ser garantizado por una autoridad estatal, supranacional u otra autoridad.

La Europa Central no se siente exclusivamente perteneciente a un solo lado, reconoce con empatía a todas las culturas, pero se pone unilateralmente en el lado de ninguna de ellas.
La Europa Central quiere defender un espíritu cosmopolita que se siente conectado tanto con las culturas occidentales como orientales. Percibe las fortalezas y logros de todas las culturas con el mismo interés, incluyendo los elementos ajenos a su propia cultura.

Situado en el centro de las culturas europeas, reconoce los enormes avances de la tecnología y economía del mundo occidental, sin embargo, no los considera el factor más importante de la vida feliz y del bienestar social. Por otro lado, admira la pureza e incondicionalidad en el cultivo de la vida religiosa y espiritualidad en Oriente, una actitud que se ha perdido en gran medida en la civilización occidental y que en ocasiones se manifiesta en la traición a la propia cultura y religión cristianas. Cree en la importancia de una antropología y antroposofía del ser humano en su totalidad como única base de todas las visiones y decisiones sociales y políticas futuras – una antropología que puede conducir a una convivencia orientada únicamente hacia lo humano general y que no tenga intereses políticos, partidistas, jerárquicos, nacionales, dogmáticos o programáticos.

La Europa Central reconoce el alto valor de la preservación de la convivencia fraternal en muchas áreas de las culturas orientales, y en dirección de la civilización occidental, valora al mismo tiempo al individuo en su aspiración a construir su vida con libertad y autodeterminación.

Situada en la encrucijada de dos grandes movimientos (la religiosidad y el sentido de comunidad de la cultura oriental por un lado, y por otro, la fe en el progreso científico, tecnológico y económico de Occidente), el alma del pueblo de Europa Central no quiere ser otra cosa que una fuerza mediadora, equilibradora y pacificadora.