Hacia la primera Escuela Waldorf, primera parte

El 9 de noviembre de 1918. Un hito en la encarnación de la Pedagogía Waldorf

01.01.2017

Berlín, 9 de noviembre de 1918. Se anuncia la abdicación del emperador Guillermo III y se proclama la República Alemana. Tres horas más tarde, Karl Liebknecht proclama en Berlín la República Socialista Libre Alemana, afirmando que en ella «no habrá más esclavos y en la que cada trabajador honrado recibirá una justa retribución por su honesto trabajo. Se han acabado los principios del capitalismo, que llevaron a Europa al caos». El mismo día, Karl Molt, de viaje comercial en Suiza y preocupado por los sucesos en Alemania, decide viajar a Dornach para consultarse con Rudolf Steiner.

En este momento histórico denso, la idea de una educación nueva busca su posibilidad de encarnar. La libertad proclamada por Karl Liebknecht sigue la ideología de su padre, Wilhelm Liebknecht, fundador de la Escuela para la Formación Cultural de los Obreros en Berlín, en la que Rudolf Steiner dio clases entre los años 1899 y 1905. Sin embargo el momento histórico es también el momento de colocar la libertad en el individuo y en la vida espiritual libre, en el sentido de la Antroposofía y la ‹La filosofía de la libertad› de Rudolf Steiner.

Aquel día de 9 de noviembre coincide con el inicio de un ciclo de conferencias de Rudolf Steiner sobre los retos de la ciencia espiritual frente a la cuestión social. En este ciclo Rudolf Steiner menciona muchos puntos que había también comentado aquel día en sus conversaciones con Emil Molt. Entre otras cosas, explica sus múltiples intentos fracasados de introducir en las personas con responsabilidades sociales y políticas un nuevo pensamiento social, en particular la idea de la trimembración social. Analiza las causas y motivos por lo sucedido, y desarrolla un conjunto de condiciones para una sana intervención social de la Ciencia Espiritual en el pensamiento general de la sociedad.

«Bases histórico-evolutivas para la formación de un juicio social»

Dentro de la tarea de inducir un pensamiento nuevo, es importante el conocimiento de los sucesos históricos y su sentido. Los sucesos requieren ser interpretados bajo ideas principales conductoras proporcionadas por la ciencia espiritual. Esto es lo que Rudolf Steiner intenta hacer entender con el ciclo que inicia el 9 de noviembre de 1918, «Las bases histórico-evolutivas para la formación de un juicio social.» En la época moderna, del alma consciente, cada individuo debería «ser capaz de percibir lo sintomático de los sucesos históricos» y «saber formular las preguntas adecuadas frente a estos sucesos».(1) Son dos condiciones difíciles de cumplir debido a la ignorancia general (por falta de una adecuada formación escolar) y la manipulación de la opinión pública. Debido a esta última, el pensamiento público por ejemplo ni siquiera sabe contestar a la pregunta de cuáles son los objetivos de la guerra. También la cuestión de la repartición de la culpa por la guerra se está gestionando de una forma que «corrompió tremendamente el juicio intelectual y moral de las personas.» «Y habrá que hacer un esfuerzo inmensurable para curar dentro de lo posible la corrupción intelectual y moral del juicio que se ha producido en todo el mundo civilizado, una curación que solo será posible mediante la ciencia espiritual.» (2).

A lo largo de todo el ciclo, Rudolf Steiner también señala expresamente, o de forma implícita, que para el necesario nuevo pensamiento es ineludible una nueva educación. El nivel ínfimo de formación e información de la población que menciona en el ciclo apunta a una educación que facilite contenidos relevantes e ilustrativos, pero el punto clave es una educación libre dentro de una vida espiritual libre. La bimembración social que limita la división de los poderes a los sistemas económico y político no tiene en cuenta que la libertad no se logra con concesiones del poder estatal sino solo mediante la libertad de la vida educativa. La interpretación de la realidad histórica no puede excluir el elemento «oculto» del Yo y sus leyes evolutivas. El nuevo orden social exige la liberación del ser humano, es decir, el reconocimiento del valor de sus facultades individuales y la superación de la sociedad de masas manipulable.

En el mencionado ciclo, Rudolf Steiner proclama la República Autónoma del Yo. El Yo que confía en su propio poder e identidad no quedará pegado a ideas y sentimientos nacionales, ni dependerá ciegamente de la voluntad política «superior».

Un punto clave del nuevo pensamiento social es que solo puede tener su punto de partida en una primera intuición y auto-entendimiento del ser humano como ser trimembrado. Además, las esferas sociales (económica, jurídica y espiritual-cultural) deben ser entendidas con el conocimiento de sus respectivos espacios de acción geográfico-culturales (por ejemplo en el alma del pueblo francés predomina el alma racional; el alma consciente anglosajona vive en la economía, en Italia y en la península ibérica la fuerza principal del alma del pueblo es el alma sensible). A su vez, las ambiciones británico-estadounidenses de hegemonía económica generan un mundo tr ipartito, dividido en una fuerza occidental frente al mundo oriental con intereses «opuestos», y con la tercera fuerza central o centroeuropea, cuya función sería establecer (desde la conciencia del derecho «mundial») un equilibrio entre los intereses y culturas occidentales y orientales.

La guerra entre las naciones y la paralela lucha de la clase obrera con el empresariado capitalista son la máscara del hecho espiritual de la lucha histórica mundial entre las misiones opuestas de las almas de pueblo, en las que se enfrentan los intereses materiales económicos (Oeste) y los valores religioso-espirituales (Este). El pensamiento dialéctico y la confrontación polémica deben asumir la forma del pensamiento triádico, una lucha de solución, mediación y equilibrio posible, una lucha que no tiene que ser realizada en lo material, en los campos de combate. « Por eso está justificado que en 1919 se pudiera decir: hay que señalar los contrastes a los que realmente tiende el desarrollo histórico mundial, los contrastes de lo económico, lo jurídico-político y lo espiritual-cultural, es decir los contrastes de la trimembración.» (3). «La gente tiene que llegar a entender todo ello. De esto depende el futuro de la humanidad. Eso es lo que importa.» (4) Esta es la dimensión en la que Rudolf Steiner quiere vislumbrar una nueva ilustración/educación. Una dimensión que excede los planes reformistas de conceder al proletariado una educación básica de lectura/escritura y cálculo.

Conclusiones. La necesidad de formación y educación general

El diagnóstico de Rudolf Steiner acerca de la conciencia general constata una carencia general de energía y autonomía. El pensamiento social de la burguesía es inexistente. El pensamiento social del proletariado depende de los «edificios ideológicos» construidos por la clase burguesa en los que no confía. Siguiendo la ideología de Marx, las ideas no tienen valor práctico, son ilusiones. El pensamiento individual es asunto privado sin significado ulterior. Lo único que tiene valor es la conciencia de las condiciones reales económicas.

«A raíz de la educación del Siglo XIX, los seres humanos se han vuelto infinitamente cómodos con respecto a su vida anímica y el desarrollo y despliegue de sus facultades anímicas.» (5) Las teorías de Marx no son aptas para sacar al proletariado de su cómodo pensamiento habitual; en principio la tarea del proletariado se limita a esperar el momento en el que se pueda realizar la expropriación del capitalista. A esta teoría de lucha social «cómoda», Steiner contrapone que «el proletario tendrá que comprender que no puede progresar con sus demandas si no tiene un verdadero conocimiento científico espiritual del ser humano [tripartito]. Éste progreso nunca llegará mientras siga con su pensamiento científico [económico] burgués. Lo entenderá con solo recibir la ilustración correcta. Hay que crear la posibilidad de proporcionar esta ilustración. » (6).

Rudolf Steiner concluye el ciclo con las palabras: «No podremos avanzar si no somos capaces de abordar la educación en el sentido más amplio. Porque necesitamos ilustración y comprensión. Todo lo que proporcionan las antiguas instituciones educativas sobre la necesaria organización de la vida social o el cuerpo social es inútil.» (7). Sin una nueva pedagogía como pieza clave de una nueva vida espiritual libre, la revolución no tiene sentido.

Emil Molt. La idea de una Escuela

Tras su visita a Dornach, Emil Molt sintió confirmada su sensación de que había que emprender nuevas iniciativas sociales. El hecho de que en su momento donara una suma importante para financiar las primeras inversiones para la Escuela Waldorf de Stuttgart, sólo es el resultado de un largo proceso de concienciación, de iniciativas y tomas de decisiones en el espíritu del pensamiento social de Rudolf Steiner.

Molt empieza a consultar con personas de confianza en su fábrica de cigarrillos, Astoria Waldorf, y con los amigos de la Rama Antroposófica de Stuttgart. Como resultado, la idea de proporcionar una base física para una nueva educación, iba tomando formas concretas en Molt. Su idea fue fundar una escuela propia. La necesidad de una formación y educación pública (para todos), la convicción de que una nueva educación pública (en manos del Estado) no iba a ser posible con las viejas ideas socio-políticas de la burguesía, el entendimiento del hecho de que la educación dependía de las aportaciones de la Ciencia Espiritual, así como las indicaciones de Steiner sobre la necesidad de superar la desconfianza en las propias facultades (del pensamiento y de la voluntad): estos factores juntos tuvieron que hace madurar en Molt la idea de una escuela «privada», a cargo de la iniciativa propia civil y financiada por donantes.

Cuando poco después, en enero de 1919, Molt vuelve a Dornach junto con los amigos Roman Boos y Hans Kühn, Steiner menciona por su parte la necesidad de «fundar escuelas libres para enseñar a la gente lo que necesita» (8). Esta indirecta (inusual en Steiner, y señalando la importancia y urgencia de esta medida) hizo otro efecto en Molt. La palabra nueva y clave es la «escuela libre». Tres meses más tarde, Molt se dirigió a Steiner con la petición de si podía instituir una escuela para los hijos de sus empleados. Es el momento en el que Molt siente el nacimiento real de la escuela. Steiner aceptó al instante, y ya al día siguiente se puso a esbozar el modelo de organización.

Antecedentes biográficos

La decisión de Molt retoma el hilo conductor de su biografía, que conduce coherentemente a lo largo de motivos sociales inspirados en la antroposofía.

Cuando en el año 1912, en la mitad de su vida, Emil Molt había llevado la fábrica de cigarrillos Astoria Waldorf a reputación mundial, también fue conocido por su dedicación al bienestar de sus empleados. Entre otras cosas fundó una caja de ahorros que daba intereses más altos que los bancos convencionales, instaló una biblioteca gratuita interna, contrató una responsable para la salud y el bienestar social de las mujeres empleadas, construyó casas de reposo y convalecencia, y facilitó becas de formación continuada.

A partir de 1902, Molt se interesó por la cuestión de la formación interior, a la que consideró necesaria para afrontar los retos profesionales y de liderazgo. A raíz de este interés se animó a atender un día una conferencia sobre Teosofía. Más tarde, un socio comercial, José del Monte, dirige su atención hacia Rudolf Steiner. Molt se hace miembro de la Sociedad Teosófica. Mientras la empresa Astoria Waldorf sigue creciendo a paso firme, Molt se define una agenda y organización rígida para poder asistir tanto a las conferencias de Steiner en Stuttgart como a los congresos celebrados fuera de la región. Berta y Emil Molt convirtieron su piso en un centro de encuentros y estudios antroposóficos. Hubo épocas en las que las reuniones y discusiones fueron diarias y era bastante normal que durasen hasta pasada la medianoche.

El primer centro de la Rama Antroposófica de Stuttgart se construyó enfrente de la vivienda de la familia Molt. En él se preparó un espacio en el que Rudolf Steiner podía residir durante sus estancias en Stuttgart. El edificio también sirvió para albergar personalidades de todos los ámbitos de la vida pública; más tarde sirvió para acoger niños, alumnos y profesores Waldorf que no tenían dónde vivir.

Después de estallar la Primera Guerra Mundial, Molt desarrolla la idea de agregar selectos textos poéticos a los paquetes de cigarrillos que su empresa enviaba a los soldados combatiendo en el frente. Paralelamente ayuda financieramente al servicio de envío de libros para presos de guerra, un servicio coordinado por Hermann Hesse, ex-compañero de clase de Molt en la escuela de Calw y posterior premio Nobel de Literatura.

Después de haber fundado en 1917 la Waldorf Astoria SA en Suiza, Molt pudo viajar sin problemas entre Alemania y la Suiza neutral, lo cual significaba la posibilidad de emprender en cualquier momento un viaje Dornach, e incluso participar en los trabajos para la construcción del Primer Goetheanum. Su mujer Berta pasó varios meses en Dornach ayudando a tallar los capiteles de madera. Molt se ocupó personalmente de asegurar la financiación de la construcción del Bau (edificio) en Dornach, cooperando en la administración de las donaciones para la Johannes-Bau-Verein (Sociedad para la Construcción del Johannes-Bau). El hecho de que el Johannes-Bau luego recibiera el nombre de Goetheanum también se debe a una sugerencia que Molt expresó a Steiner.

Es innecesario decir que la actitud social de Emil Molt se inspiró en todo el pensamiento social de Rudolf Steiner, empezando con el individualismo espiritual de la ‹La filosofía de la libertad›, la ley social fundamental que Rudolf Steiner presentó en 1906 en su contemplación ‹Ciencia Espiritual y la cuestión social›, y en el escrito ‹En torno a los Enigmas del Alma› con la trimembración del ser humano como base del desarrollo de la trimembración social.

En una alocución del año 1920, Molt recapitula estos escritos y otros esfuerzos de Rudolf Steiner, en gran parte desoídos, mencionando uno por uno los intentos frustrados, del mismo modo que hace Rudolf Steiner en el ciclo mencionado acerca de las «bases histórico-evolutivas …». De hecho, en el momento que Rudolf Steiner habló de la ‹Ciencia Espiritual y la cuestión social› sin obtener ningún tipo de reacción por parte de los teósofos, Emil Molt se puso manos a la obra introduciendo en su empresa unas medidas que iban directamente en la dirección de lo que expresó Steiner con la ley social primordial, entendiendo que la relación digna entre el empleador y el empleado significase mucho más que una relación de «sueldo-por-trabajo-por-sueldo».

El nuevo lenguaje

Hay que ser capaz de hablar, y sobre todo de actuar, en cada lugar desde el alma de la gente. (9) Con estas palabras Steiner resume lo que luego enseñará a los oradores que iban a difundir públicamente las nuevas ideas sociales al servicio del grupo de la Unión para la Trimembración Social. Entre los oradores, Emil Molt estuvo en primera línea.

«Una ilustración desde abajo solo puede suceder introduciendo el conocimiento del hombre trimembrado en la gente del presente. Pero si hablan hoy con el proletario moderno, como ahora les hablo yo, después de dieciocho años de preparación, nadie les entenderá; se reirán de ustedes». (10) La gente debe reconocer que «es cierto que éste sabe lo que nosotros en el fondo queremos, pero también sabe algo más. Entonces se producirá lo que tiene que producirse: la confianza, una confianza que actualmente no puede haber.» (11) No hay que predicar la libertad, igualdad y fraternidad; hay que partir de los temas que ocupan al proletariado, reconocer lo justificado de su pensamiento marxista/materialista, y llevarlo en la dirección correcta. El nuevo lenguaje tampoco vale nada, si no parte de una triformación interior del propio pensamiento, sentimiento y voluntad que se identifique con el pensamiento, el sentimiento y la voluntad de las personas.

El pensar, sentir y hacer no tienen mayor importancia dentro de la conciencia revolucionaria del proletariado. Para Marx, el pensamiento como trabajo espiritual no entra en consideración como medio de producción àEl pensamiento es el resultado de las respectivas relaciones de producción. ; el sentimiento predominante del obrero es la antipatía hacia el empresario que se embolsa la plusvalía del producto producida por la mano de obra como esencia de la explotación capitalista; la voluntad no tiene sitio dentro del materialismo histórico, para el que la fuerza principal que determina la conciencia social es, independiente de la voluntad individual, el modo de producción de los bienes materiales fundamentales. En consecuencia, con la condición de desarrollar interés en el pensamiento ajeno, los primeros puntos de conexión con el pensamiento proletario serán los temas de los medios de producción, la plusvalía, y la evolución de la historia bajo el aspecto materialista.

De todos modos, para el gran objetivo de la  ilustración,  el conocimiento del ser humano trimembrado es la condición para el auto-conocimiento y el conocimiento del organismo social trimembrado – un conocimiento que requieren en última instancia y después de una acción ilustrativa, una acción pedagógica. Podemos distinguir, entre otras, las fases evolutivas siguientes que conducen a tal objetivo educativo: Primero, en el escrito ‹En torno a los Enigmas del Alma› de 1917, Rudolf Steiner da a conocer a la comunidad científica las dependencias trimembradas del alma humana con la organización fisiológica y espiritual del ser humano. El año siguiente, en el mencionado ciclo ‹Las bases histórico-evolutivas …› habla a un público antroposófico sobre la urgencia e importancia de llevar las ideas de la trimembración al pensamiento público como una necesidad ilustrativa-pedagógica y con un lenguaje adecuado. En abril de 1919 habla en la fábrica Astoria Waldorf de Emil Molt ante más de mil obreros. Habla a los obreros con el nuevo lenguaje cuya necesidad proclamaba, ganando así la confianza y los corazones. Cuando los obreros piden que haya una escuela para sus hijos, lo hacen con el deseo de que haya para sus hijos unos pedagogos que les hablen como Rudolf Steiner les hablaba a ellos. Finalmente, en el primer curso para los futuros profesores Waldorf, conocido como ‹El estudio del ser humano como base de la pedagogía›, Rudolf Steiner transmite una nueva pedagogía basada en el conocimiento del ser humano trimembrado, cuyo objetivo principal no será usar los correspondientes contenidos como materia de enseñanza sino el de cuidar la unidad trinaria del ser humano de cuerpo, alma y espíritu, y el de dirigirse a su organización anímica integral de pensamiento, sentimiento y voluntad. En dicho curso, los contenidos de ‹En torno a los Enigmas del Alma›, desoídos por la comunidad científica «antropológica», llegan a ser la base de trabajo para los primeros pedagogos Waldorf.

Unos de los asistentes a dicho curso, después de acompañar el desarrollo de las ideas desde el conocimiento científico espiritual hasta su concreción pedagógica, fue Emil Molt, en este caso como estudiante auto-invitado. Molt siguió colocándose con voluntad y decisión en el centro de su tiempo y de las exigencias de cada momento.

Pero todavía tenía delante retos enormes. La tarea principal ahora era generar las condiciones para asegurar la financiación y el futuro de la recién fundada escuela, con las actividades de la ‹Unión para la Trimembración Social›.

Bibliografía

Dietrich Esterl, Emil Molt. Tun, was gefordert ist (Emil Molt. Hacer lo que es necesario), 2012.

Hans Kühn, Dreigliederungszeit (Tiempos de trimembración social), Basel, 1978

Peter Selg/Marc Desaules, Ökonomie der Brüderlichkeit (Economía de Fraternidad), Arlesheim, 2016

Revista Erziehungskunst (Arte Educativo), cuaderno 8/9, 1969, 50 años de Educación Waldorf Steiner.

Antroposofía, trimembración social y arte discursivo, Editorial El Liceo, 2018, GA 339.

 

Notas:

(1) (2) GA 185a, segunda conferencia

(3) Curso de economía política, primera conferencia

(4) GA 185a, séptima conferencia

(5) GA 185a, sexta conferencia

(6) GA 185a, quinta conferencia

(7) GA 185a, octava conferencia

(8) Revista Erziehungskunst, cuaderno 8/9 1969, p. 309

(9) (10) (11) GA 185a, segunda conferencia

 

Hacia la primera Escuela Waldorf, segunda parte

Hacia la primera Escuela Waldorf, tercera parte

Hacia la primera Escuela Waldorf, cuarta parte