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Rudolf Steiner. Motivos de desarrollo de una nueva antropología social a lo largo de una vida
Contenido
Alocución de Louis Werbeck al final del Congreso de Navidad
La encarnación de Rudolf Steiner en época de Micael
Estaciones críticas hacia la trimembración social, de 1905 a 1907
La transformación de “Sabiduría, Belleza y Fuerza”
El momento de 1917. Los enigmas del Alma y los contactos con los líderes políticos de Europa Central. La respuesta a la cuestión social
De 1884 a 1917. Biografía personal y momentos históricos
Los tiempos de trimembración social
Una cita del año 1919
Consejos empresariales, escuela Waldorf, Der Kommende Tag. Las actividades de Rudolf Steiner entre Dornach y Stuttgart
Reorientación de la anarquía del pensar, sentir y querer a lo largo de la sociedad
La trimembración social. Visibilidad pública y hostilidad
Los años de crisis creciente, 1922 y 1923. Las reuniones en Stuttgart a principios de 1923
1922/1923. Conciencia de comunidad y salida de la crisis
La vida cultural-espiritual libre. El cambio de paradigma en el movimiento para la trimembración social
La Piedra de Fundación. Concentración del pasado y germen para el futuro
== La Filosofía de la Libertad como impulso social micaélico
== La libertad humana en época de Micael
== “Arriba” y “abajo”. Aspectos espirituales y sociales
== Sitio y situación del individuo en la evolución de la humanidad
== Reyes y pastores. Lo espiritual, “asunto de todos”
== Trimembración social y entendimiento del acontecimiento del Cristo
== Sabiduría y Amor, lucha interior
== Guerra en el mundo exterior y en el alma humana
== Retos para la conciencia: Las polaridades “Este Oeste” “Sabiduría y Amor”
== La polaridad Este Oeste: Las fuerzas actuantes esenciales
== Sabiduría y Amor, Lucifer y Ahriman
== Entender de cerca la polaridad Este Oeste
== Consecuencias para la vida social y convivencia de la humanidad
El Yo entre Ahriman y Lucifer
Libertad, verdad, amor
Conciencia de polaridad, centro y trimembración
Cuestión social, antroposofía y Sociedad Antroposófica
El momento del Congreso de Navidad
== La Sociedad más moderna
== Superar todo tipo de dogma y programa
== La Escuela Superior Libre para la Ciencia Espiritual, institución “puramente humana”
== “Hacer la antroposofía“
== La “Junta Directiva de iniciativa”. Una relación libre
Arte social
Los nuevos misterios. Una Sociedad de Yoes libres
Trimembración social y “discurso ético”
La trimembración social, ¿renacida?
Antroposofía y trimembración social. El nombre de Rudolf Steiner
Rudolf Steiner. Motivos de desarrollo de una nueva antropología social a lo largo de una vida
Con motivo del 100 aniversario de su muerte
Son innumerables las ocasiones y motivos que tenemos a nuestra disposición para recordar los logros y regalos que Rudolf Steiner dejó para la humanidad. Son muchas las razones por las que su nombre debe seguir vinculado con su obra y su legado, en forma de escritos y conferencias, debe seguir siendo cultivado y consultado. Con ocasión del 100 aniversario de la muerte de Rudolf Steiner, este texto es una modesta contribución, que quiere destacar estaciones de la vida de Rudolf Steiner que nos hacen ver su empeño inquebrantable con la “cuestión social”, a pesar de todo tipo de ataques, detracciones y golpes a lo largo de su vida. La trimembración social seguirá siendo para siempre un ideal a entender, seguir y alcanzar. Poco comprendida en su momento, nos seguirá orientando en la percepción de la realidad social actual, en la visión de un futuro social y en la construcción de iniciativas en nuestro entorno social.
Alocución de Louis Werbeck al final del Congreso de Navidad
Quiero empezar la retrospectiva a la vida de Rudolf Steiner como luchador social espiritual, con la intervención espontánea de Louis Werbeck al final del Congreso de Navidad de 1923/24, el congreso en el que Rudolf Steiner abrió un horizonte para el hacer social del futuro en el amplio sentido de la ciencia social antroposófica. Las palabras de agradecimiento de Werbeck nos hacen plantear la pregunta de cómo podemos unirnos al impulso civilizatorio social de Rudolf Steiner en relación con el texto de la Piedra de Fundación que Rudolf Steiner dio en el mismo Congreso de Navidad. Como intento mostrar en esta primera parte, el contenido de la Piedra de Fundación, retoma los grandes motivos de la exigencia del tiempo que Rudolf Steiner quería hacer entender en épocas anteriores de su obra y vida, sobre todo en los tiempos de la trimembración social – motivos universales que también hablan al ser humano individual.
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Louis Michael Julius Werbeck (*05.05.1879 en Hamburgo, †20.01.1928 en Hamburgo), un músico de gran talento para tocar el violín, conoció a la antroposofía en el año 1902; un año después escuchó por primera vez una conferencia de Rudolf Steiner.
Amigo y defensor incondicional de la obra de Rudolf Steiner desde el principio, fue autor de dos libros que se publicaron en el año 1924: «Los adversarios de Rudolf Steiner en el campo de la cristología», y «Los adversarios de Rudolf Steiner en el campo de la ciencia». Su gran empatía con la persona de Rudolf Steiner y su camino doloroso hicieron que Werbeck se comprometiera con toda su alma a analizar y rebatir las difamaciones en contra de la antroposofía, y a revelar los errores y absurdidades en los pensamientos de los que se enfrentaron a Steiner en polémica y enemistad abierta.
La alocución de Louis Werbeck al final del Congreso de Navidad celebrado en 1923/24 en el Goetheanum es un vivo testimonio de fidelidad y amor hacia su maestro espiritual:
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Querido muy estimado doctor, mis queridos amigos: Como no puede ser de otra manera, en el fin de este congreso, que tiene una importancia trascendental para nuestra Sociedad y nuestro movimiento, debe haber palabras de agradecimiento conmovido – agradecimiento hacia aquél en cuya obra terrenal de amor estamos reunidos.
Pero, mis queridos amigos: ¿qué se puede expresar con palabras? Y en principio en el comienzo de este congreso ya se ha expresado todo lo que es capaz de lograr una palabra por boca de nuestro querido amigo Albert Steffen cuando formuló una frase para expresar que el agradecimiento en el fondo no es expresable; cuando dijo: «nuestro agradecimiento no se puede expresar con palabras».
Y sobre las alas de estas palabras formuló todo lo que nuestros corazones humanos pueden dar de sí.
Mis queridos amigos, las palabras, los saludos, resoluciones: todo esto, en el contexto de este congreso, son recursos antiguados y baratos de la vida espiritual que en torno nuestro se está viniendo abajo.
Y lo que es el fondo de estos recursos, nadie lo sabe mejor que el que nos habló esta tarde, conmoviéndonos en el interior.
Pero lo que es o podrá ser verdadera gratitud en un futuro, esta virtud sólo nos la puede enseñar el que nos habló hoy: sólo ha sido a través de él, quien por su obra espiritual nos ha enseñado lo que significa la gratitud.
Y si lo entendemos bien, sabemos que para los antropósofos ha llegado la hora en la que en lugar de las palabras de agradecimiento hemos de colocar el acto de gratitud; sabiendo que hemos de contestar a su gran e inmensurable labor de amor con la gratitud activa, con todo lo que puedan hacer nuestras fuerzas insuficientes.
Porque al que hoy nos ha hablado, le debemos ni más ni menos que nuestra fortuna en la vida espiritual.
Y sabemos que esto tiene un valor eterno, que no es para unos pocos años que respiremos en esta tierra física, sino que lo que él nos ha dado de fortuna nos llevará a través de las encarnaciones futuras.
Sabemos que esto significa una inflexión también para nuestro destino futuro.
Es de un alcance imponderable lo que podemos vivenciar gracias a su acto de amor.
Pero también hemos de saber que esta fortuna de amor no se puede medir con las medidas que conocemos desde los tiempos pre-antroposóficos; sino que será combinado con dolor severo, con diversas situaciones kármicas, pero que al final, lo que quiere ser nuestra fortuna, llegará a ser nuestro bien.
Si sentimos esto, entonces también podremos sentir que ante tales hechos las palabras de agradecimiento ya no tienen sentido; entonces sabemos que podemos responder a lo que en este lugar recibimos: con la acción de agradecimiento y de gratitud.
Y sabemos que esta acción agradecida puede unirse con la labor grande de este hombre, por lo insuficientes que sean nuestras fuerzas.
Con lo cual también podemos estar seguros de que nuestras fuerzas afluirán a lo que hoy está dado como plan de salvación a la humanidad.
Porque, como ya digo, igual que esta gran labor ha sido dedicada a la humanidad, esta pequeña labor lo puede ser también.
Todo para y por el ser humano: esto es el lema de esta inmensa obra de la vida. Mis queridos amigos, reconocemos en él el hombre-superior, lo divino, pero respondiendo con nuestra acción dirigida a los seres humanos, podemos comprender que él recibirá nuestra actuación de agradecimiento también con sentimientos humanos.
Ayer formuló con el inmenso fuego de su gran corazón: fidelidad por fidelidad. Esto quiere decir: humanidad por humanidad.
Y por eso les ruego, mis queridos amigos, que se levanten una vez más, y que digamos juntos en el corazón, mientras nos despedimos de aquí: te queremos dar las gracias, grande y puro hermano de la humanidad, desde nuestras fuerzas tan flojas. Dar las gracias con la acción y superación, quedando al servicio de tu sagrada causa por la humanidad.
Y te rogamos: sé con nosotros con la fuerza celestial de tu bendición paternal.
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Después de estas palabras, algunos de los allí presentes tuvieron la sensación de que hubiera sido mejor dejar actuar las palabras finales conmovedoras de Rudolf Steiner sin añadir comentarios personales. Pero se sorprendieron ver que Rudolf Steiner le dio las gracias a Werbeck con lágrimas en los ojos.
A continuación, Steiner encontró estas palabras de respuesta:
“Mis queridos amigos, las muchas palabras que tuve que formular en esta conferencia, probablemente no las pude pronunciar en la forma en que lo hice; y con respecto a las hermosas palabras del querido amigo Werbeck, probablemente tampoco las debería acoger sin más, si todo esto fuera asunto de una personalidad débil. Porque en nuestro círculo, estos contenidos en realidad no deben ser cosa de mera personalidad. Pero, mis queridos amigos, lo que ha sucedido aquí, yo lo sé, me ha sido permitido expresarlo porque se ha dicho con toda la responsabilidad y elevando la mirada hacia el espíritu, que es y debe ser y será el espíritu del Goetheanum. En su nombre, me he permitido pronunciar en estos días algunas palabras que habrían sido menos fuertes si no hubieran sido habladas con la mirada elevada hacia el espíritu del Goetheanum, hacia el buen espíritu del Goetheanum. Pues déjenme que acepte estas palabras de agradecimiento en nombre del espíritu del Goetheanum, para el que queremos actuar, obrar y trabajar en el mundo.”
En el contexto de las palabras de Louis Werbeck, la propuesta de este artículo es cultivar una actitud de gratitud hacia Rudolf Steiner que consista en no dejar de aprovechar las innumerables indicaciones sobre un nuevo pensamiento social, acogiéndolas para interpretar las condiciones y dinámicas sociales del presente, en la confianza de que serán saludables y fructíferas para el futuro.
La encarnación de Rudolf Steiner en la época de Micael
En los decenios de los años 40 del siglo XIX hasta 1879 tuvo lugar una guerra entre Micael y las fuerzas ahrimánicas, al final de la que, Micael, victorioso, arrojó las fuerzas ahrimánicas a la Tierra.
Esto significa que el ser humano empezó a ser más expuesto a ellas que antes.
Al mismo tiempo, a partir de aquel momento, el ser humano adquirió la necesidad y capacidad de usar la inteligencia en propia responsabilidad y libertad. La inteligencia cósmica, antes administrada por Micael, se hace accesible al ser humano. Micael sigue el dueño de ella, sin embargo, espera a las preguntas y al esfuerzo cognitivo del ser humano.
El ser humano en la Tierra, tiene que afrontarse más que nunca a Ahriman, y más que nunca, Micael cuenta con la libre iniciativa del ser humano, en su conocimiento y acción, siempre bajo la condición de su nueva libertad. Con la ayuda de Micael, el ser humano se puede enfrentar a Ahriman, es decir a la concepción materialista del mundo.
Nacido en 1861, Rudolf Steiner dedica su encarnación a ayudar al ser humano a asumir su nueva posición dentro de la evolución de la humanidad. En 1879, a la edad de 18, cuando empieza sus estudios en la Escuela Técnica Superior de Viena, se hace familiar con las corrientes de la ciencia moderna materialista, Tiene el objetivo de hacerse docente de instituto de enseñanza media. Las materias principales: matemáticas, física, botánica, zoología, química, a la vez que literatura, historia y filosofía.
El conocimiento de la ciencia moderna supone el reto de transformarla y entenderla desde una perspectiva espiritual. Esto corresponde a lo que quiere Micael de nosotros: metamorfosear el intelecto en pensamiento vivo espiritual.
Esto es el hilo conductor de la biografía de Rudolf Steiner. Desde el principio del reinado de Micael en 1879, Rudolf Steiner se puso al servicio de él, con la culminación en la misión micaélica de realizar las primeras iniciativas por la trimembración social, y en la fundación de la Escuela de Micael,
Las almas que se encarnaron en el cuarto decenio del siglo XIX; dice Rudolf Steiner, fueron testigos de la lucha entre Micael y Ahriman en el mundo espiritual; sin embargo, al encarnar en la Tierra, se encuentran directamente con la nueva realidad de carácter ahrimánico: La revolución industrial hace que gran parte de la población abandone el campo y se muda a las ciudades para “vender” su trabajo en las fábricas. Junto con las nuevas condiciones del trabajo, la explotación de la fuerza de trabajo con salarios mínimos, surge la “cuestión social”, que antes no existía en esta forma densa y crítica. Las teorías de Karl Marx ponen de la cabeza a los pies todo pensamiento idealista; el pensamiento dialéctico de Hegel, dice Marx, no sirve para solucionar la situación precaria del proletariado.
En este contexto, Rudolf Steiner empieza a estudiar y familiarizarse a fondo con la situación de la clase obrera, de sus necesidades y reivindicaciones. El gesto micaélico, de transformar y echar luz al pensamiento económico materialista, se expande hacia la ciencia económica de Karl Marx, hasta el punto que en 1922, en continuación de este gesto, Rudolf Steiner desarrolla una nueva visión de la función del capital dentro en el marco de su Curso de Economía, una función fructífera, que quiere superar las convenciones de la ciencia económica del capitalismo moderno.
Desde el principio de su biografía y obra de vida, Rudolf Steiner se coloca en el campo de tensión entre idealismo y realismo: La corriente de la filosofía del Idealismo Alemán y de la “época de Goethe”, precursora micaélica de la ciencia espiritual antroposófica, proclama el ser humano dotado de un Yo, de pensamiento autónomo y responsabilidad moral – un Yo creador del mundo. No pudo ser mayor el contraste con la realidad precaria del proletariado.
Dentro de los debates sobre la “cuestión social”, surgen las teorías sobre la mejora de la situación del proletariado. En esta situación histórica, Rudolf Steiner sabe que el desarrollo de teorías sociales no tiene ningún sentido si no va acompañado de la disposición de pensar, hablar y sentir con el proletariado. Testimonio de ello son los muchos años de actividad en la escuela de trabajadores en Berlín, en la que Rudolf Steiner no predica ideas suyas, sino parte del pensamiento proletario para, desde este último, ofrecer puntos de acceso a un entendimiento social ampliado.
Sin embargo, antes de tratar las cuestiones sociales cada vez más candentes en los tiempos complejos y caóticos del siglo XX, Rudolf Steiner publica en 1884 una primera antropología humana y social con la que deja claro que la cuestión social tiene que empezar con el conocimiento del ser humano: “La Filosofía de la Libertad”. Este escrito temprano fue pensado como primer impulso para una revolución social desde una conciencia renovada – un impulso que ya encierra en sí el germen de toda una ciencia social. La cuestión de la libertad humana individual desencadena necesariamente las cuestiones posteriores de la igualdad y fraternidad en la esfera social. En otras palabras, “La Filosofía de la Libertad” puede ser entendida como una investigación de “los puntos esenciales de la libertad humana en la vida del presente y del futuro”, como preparación de los “los puntos esenciales de la cuestión social en la vida del presente y del futuro”, con el denominador común de una descripción de la condición humana en su pensar, sentir y hacer como individuo y ser social.
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En la cita siguiente, Rudolf Steiner habla de que su pensamiento social se expresa en gran medida desde y para el pensar, sentir y querer de las clases sociales, que él había conocido de cerca y de una manera más directa que nadie.
“Quien intente "resolver" el problema social por alguna teoría económica, podrá opinar que lo expuesto en este libro no es de índole práctica; en cambio, quien, según las experiencias que pudo hacer durante décadas de su vida, desee que los seres humanos arriben a un entendimiento por el cual se llega a conocer y dedicarse a los deberes sociales lo mejor posible, probablemente no negará que el autor de este libro aspira a la verdadera práctica de la vida.”
Rudolf Steiner, “Los puntos esenciales de la cuestión social en la vida del presente y del futuro”, Prefacio e introducción a la cuarta edición.
Estaciones críticas hacia la trimembración social, de 1905 a 1907
El año 1905 significa para Rudolf Steiner un año de crisis biográfica personal. Casi simultáneamente se producen dos fracasos en su esfuerzo de enseñar un nuevo pensamiento social.
La primera decepción se produce en la Escuela de Formación de los Trabajadores de Berlín, fundada por Wilhelm Liebknecht, en la que Rudolf Steiner llevaba a cabo una actividad docente de 1899 a 1904 (véase el resumen de las conferencias dadas en la escuela, recopilado en el tomo 51 de la edición de sus obras completas, “Sobre filosofía, historia y literatura”). En 1904 fue despedido de la Escuela cuando uno de los dirigentes se percató de que la concepción de la libertad del individuo tal como Rudolf Steiner la defendía en su ‹La filosofía de la libertad› y dentro de su pensamiento social, no era compatible con la orientación marxista de la Escuela. Con esta ruptura se ve frustrada la intención de Rudolf Steiner de ampliar el pensamiento del materialismo histórico con elementos de una concepción espiritual del ser humano.
Un año después de este golpe, sigue otra gran desilusión: El artículo “Ciencia espiritual y cuestión social” publicado en 1905 en la revista “Luzifer-Gnosis”, en el que Steiner desarrolla la “ley social fundamental” e inicia una orientación científica espiritual para la ciencia social, no recibe el más mínimo interés por parte de los teósofos, a los que el artículo iba dirigido en aquella época.
A raíz de estas experiencias desilusionantes, contrarrestados sus esfuerzos en dos líneas opuestas, Rudolf Steiner se ve privado de la posibilidad de conducir el conocimiento teosófico a una ciencia social espiritual contemporánea y abandona la esperanza de que el interés de los teósofos en los enigmas del ser humano se trasformaría en un interés social. En el lado opuesto, la clase obrera, que vivía la cuestión social de una forma existencial, no era posible para Rudolf Steiner seguir enseñando contenidos que iban más allá del pensamiento social y económico materialista.
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En el Congreso de Múnich del año 1907, el congreso anual de la Sociedad Teosófica (GA 284, Imágenes de los sellos y columnas ocultos. El Congreso de Múnich en Pentecostés de 1907 y sus repercusiones), aparecen varios motivos inesperados, entre ellos las dos columnas Boas y Jaquim, elementos conocidos de varias escuelas esotéricas. Pero en este momento también se da la coincidencia de que las dos columnas Boas y Jaquim, que forman un campo de tensión entre “sabiduría” y “voluntad/fuerza”, son expresivas y sintomáticas para la situación personal de Rudolf Steiner. Las polaridades opuestas de Boas y Jaquim, de la “Fuerza” y la “Sabiduría/Hermosura del cosmos“, reflejan la polaridad que en aquel momento había provocado una situación de umbral para Rudolf Steiner y la polaridad entre la “fuerza” del movimiento revolucionario masivo en las calles con un escenario en parte violento, por un lado; y por otro, la “sabiduría” del Oriente cultivada en los salones teosóficos.
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La iniciativa de sacar el tema de las columnas Boas y Jaquim en aquel preciso momento puede ser interpretada como una especie de autoterapia, a la que, sin embargo, Rudolf Steiner dio un carácter absolutamente suprapersonal, con el objetivo de transformar la crisis biográfica en el sentido de otra transformación trascendental: dar al significado que tenían las dos columnas en las escuelas esotéricas antiguas un significado antropológico social que fuese a la altura de los tiempos, de acuerdo con las metas de una antroposofía orientada a la cultura occidental cristiana.
La importancia de este propósito de transformación, sale a la luz 13 años más tarde, en los tiempos de la trimembración social, en un momento en el que era imperioso retomar la cuestión social y colocarla en el contexto de una ciencia espiritual moderna. Rudolf Steiner aprovecha las conferencias navideñas de 1920 (El puente entre la espiritualidad cósmica y lo físico del hombre.) para dedicar las primeras tres conferencias, entre otros temas, a la concepción de las cualidades universales de Sabiduría, Fuerza y Hermosura en los “tiempos antiguos”. Sin embargo, a lo largo de este ciclo Rudolf Steiner deja claro que se trata de ir más allá de consumir estos conceptos como contenidos interesantes de los misterios antiguos y escuelas esotéricas posteriores. De lo que se trata es entender la envergadura de estos principios para la humanidad del presente. Esto quiere decir que el ser humano moderno tiene que desarrollar una trimembración interior con el desarrollo activo de las facultades del pensar, sentir y querer y su función dentro de los 3 ámbitos sociales.
Lo que en las antiguas escuelas era la enseñanza de la polaridad de Boas y Jaquim (Sabiduría/Hermosura y Fuerza) el tercer elemento que tiene que surgir entre los dos extremos polares (sabiduría humana entre la percepción de la hermosura cósmica y la sensación de fuerza que emana del centro de la Tierra). Ahora Rudolf Steiner advierte de la exigencia de transformar estos motivos en una nueva orientación, en el sentido de entender las fuerzas del pensar, sentir y querer humanos hasta dentro del organismo social. Este cometido no puede menos de preguntar por otro principio nuevo que tiene que lograr presencia en la antropología humana social moderna: el principio de Amor, la fuerza central del corazón y su función dentro del organismo social (véase abajo: Sabiduría y Amor, lucha interior).
Por razones de espacio, no se puede abordar este tema complejo aquí. Sea suficiente documentar el intento de Rudolf Steiner de llevar el principio organizador universal (de dos polaridades opuestas complementarias entre ellas) a una nueva dinámica triádica de fuerzas que más tarde se expresaría en la forma de la trimembración social, donde la fuerza central de la sociedad, comunidad y convivencia será el derecho, con su función mediadora entre los dos ámbitos extremos del ámbito cultural-espiritual y ámbito económico (véase las conferencias del 23 al 25 de diciembre del ciclo mencionado).
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La dicotomía entre la “fuerza” y voluntad del proletariado y la “sabiduría” cultivada por la burguesía iba a ser un tema recurrente en las experiencias y los intentos de Rudolf Steiner a lo largo de su vida. En ningún momento se produjo el acercamiento deseado por Rudolf Steiner; ningún lado era capaz de convencer al otro de su causa.
La experiencia de tensión irreconciliable vivida en 1906/07 continúa, e incluso se intensifica, en los tiempos de trimembración social, cuando Rudolf Steiner se ve, sin querer, enfrentado a ambas partes: El movimiento proletario comunista no se vio en condiciones de colaborar con un “vidente de espíritus”; en el otro extremo, los teósofos no entendían cómo Rudolf Steiner podía dedicar su tiempo a temas sociales, “menos importantes”, en lugar de enseñar los deseados contenidos de alta espiritualidad.
A finales de 1918, con la cuestión social estallando en desorientación y revolución, Rudolf Steiner tuvo que volver a constatar la brecha irreconciliable entre ambas clases:
- El desinterés social de la burguesía se opone a la antipatía del proletariado frente a la “pura “ideología” del pensamiento burgués.
- La “sabiduría“ de la clase burguesa, enseñada en forma de la ciencia materialista, no era suficiente para dar un verdadero alimento a las mentes y corazones; las teorías económicas de Marx no conquistaron el interés de la enseñanza académica burguesa.
Bajo estas condiciones, Rudolf Steiner no dejó de incidir en dos respuestas necesarias a la exigencia del tiempo: por un lado, conducir la “fuerza” (el sano instinto de la clase obrera) a un tratamiento de la cuestión del trabajo en el que hubiera conciencia del actuar del espíritu humano en la economía y el ámbito empresarial; y por otro lado, entender la “sabiduría” (la cultura y educación administrada por la clase burguesa) como algo que debía ser ofrecida dentro de un sistema educativo libre, no paternalista. (véase: Bases histórico-evolutivas para la formación de un juicio social, quinta conferencia, 17 de noviembre de 1918, GA 185a)
La transformación de “Sabiduría, Belleza y Fuerza”
Más tarde, en 1920, Rudolf Steiner menciona otro aspecto que nos hace entender que la antigua triada de “sabiduría, belleza y fuerza” tiene que ser entendida bajo las condiciones de los tiempos modernos: las facultades
Aquí Rudolf Steiner habla de la transformación de la antigua percepción del mundo y del ser humano en nuevas facultades activas, las facultades superiores de imaginación, inspiración e intuición, que la antroposofía describe como transformación de las facultades anímicas del pensar, sentir y querer. Dentro de los retos de concebir el organismo de las sociedades contemporáneos, el desarrollo de la facultad de la inspiración, por ejemplo, es decisiva para un nuevo entendimiento de la naturaleza esencial del trabajo humano (véase la segunda parte de “Rudolf Steiner, una vida para la trimembración social” en esta página web;
véase también el Glosario de esta página web: Ciencia social espiritual, https://www.trimembracion.org/themen/ciencia-social-espiritual/item/glossar)
El momento de 1917. Los enigmas del Alma y los contactos con los líderes políticos de Europa Central. La respuesta a la cuestión social
El 15 de marzo de 1917, Rudolf Steiner desarrolla por primera vez la trimembración fisiológica del ser humano, en el ciclo “Espíritu y materia, vida y muerte (GA 66, cuarta y quinta conferencias), tratando conceptos esenciales que más tarde formularía explícitamente en su relación con el organismo social:
“Al igual que este organismo humano está trimembrado y cada uno de los miembros tiene su propio centro, así también el organismo social se caracteriza por el hecho de que cada uno de sus miembros sirve al conjunto precisamente por tener su propio centro.”
Rudolf Steiner, Tratamiento científico-espiritual de las cuestiones social y pedagógica, GA 192
La fecha de esta conferencia, 15 de marzo de 1917, coincide con la de la abdicación del zar en Rusia. Significativamente, en el momento que se produce el suceso histórico de la caída de un emperador, que será seguida por las de tantas otras monarquías en Europa, Steiner expone la idea de que cualquier organismo solo puede prosperar en salud si se libera de la fuerza que reclama el control central para sí.
Los sucesos externos son sintomáticos para la exigencia de la época de que debe llegar el fin del estado unitario que se ocupa de todo e interviene por intereses propios en los ámbitos de la economía y cultura (de la educación, por ejemplo); un estado cuya actitud de poder Rudolf Steiner diagnostica como principal causante de la catástrofe de la Primera Guerra Mundial. Paralelamente Rudolf Steiner proclama en dicha conferencia y, poco después en el escrito ‹En torno a los enigmas del alma›, el fin de la idea de que el cerebro sea el sistema unitario que regula el resto del organismo humano. Este resultado de la ciencia espiritual tiene el potencial de dar un nuevo impulso a la ciencia antropológica ortodoxa, pero al mismo tiempo evidencia la necesidad imperiosa de repensar el organismo social.
Cuando publica el escrito ‹En torno a los enigmas del alma› en noviembre de 1917, exponiendo la relación de la fisiología trimembrada humana con las tres facultades anímicas (sistema neuro-sensorial/pensamiento, sistema rítmico/sentimiento, sistema metabólico-motor/voluntad), el entendimiento de esta organización fue clave para la idea de un organismo social en el que los tres miembros correspondientes (económico, jurídico y cultural-espiritual) se deben comportar de manera que ninguno tenga más poder y autonomía que el otro y, en el que todos estén al servicio de lo que los otros no son capaces de realizar.
Después de mantener en 1917 amplias conversaciones con representantes de la política/aristócrata de Alemania y Austria (entre otros, los encuentros con el conde Otto von Lerchenfeld, sobrino del diputado gubernamental Hugo Lerchenfeld, y contactos con personalidades políticas cercanas al emperador austriaco Carlos I) expone el enfoque del organismo social trimembrado como requisito necesario dentro de la evolución de la humanidad. Al respecto comenta lo siguiente:
"Creo que no hubiera sido posible recibir la idea del organismo social trimembrado de la manera correcta sin haber anteriormente investigado el propio organismo humano".
Tratamiento científico-espiritual de las cuestiones social y pedagógica, décimo cuarta conferencia, GA 192.
Con estas palabras Rudolf Steiner pone de manifiesto, justo en el momento decisivo histórico de 1917/1918, en el que todo el mundo anhelaba algo nuevo sin tener las ideas sociales adecuadas, la importancia crucial de haber desarrollado anteriormente la visión de la naturaleza trimembrada del ser humano, tal como la dio a conocer en 1917.
De 1884 a 1917. Biografía personal y momentos históricos
Como intérprete de los sucesos históricos de su época, Rudolf Steiner comenta:
«Todo lo que publiqué tanto en los ‹Puntos centrales› como en estos ensayos no es fruto de un trabajo teórico. Durante más de tres décadas he seguido la vida espiritual, política y económica europea en sus diversas ramificaciones. Durante estos años se me hicieron evidentes las tendencias que esta vida quiere seguir para su propia salud.»
En la misma ocasión, en una nota marginal significativa, Steiner revela que el año 1917 fue un momento kármico especial en su biografía, haciéndonos entender que el año 1884 fue el momento en el que se sintió llamado a emprender en silencio un estudio del ser humano para, en un periodo de 33 años, llegar a la imagen completa de su organización trimembrada del ser humano. Comenta que el hecho de que pudo presentar las ideas de la trimembración social en el momento crucial de 1917 fue debido a la circunstancia kármica
“de que existe una relación especial de la propia situación de vida con la vida del presente, una relación que durante más de tres décadas ha dirigido al ojo espiritual hacia esta necesidad.»
Artículos sobre la trimembración del organismo social y la situación de la época entre 1915 y 1921, Notas preliminares, GA 24
En otras palabras, el momento en el que Rudolf Steiner, a la edad de 56 años y entrando en el noveno septenio de su vida, logró formular, por primera vez y como única persona, las condiciones para la evolución sana del organismo social, coincide con el momento en el que el mundo tiene máxima necesidad de este nuevo pensamiento social. El propósito de vida de Rudolf Steiner (véase arriba, La encarnación de Rudolf Steiner en época de Micael) requería el momento exacto de nacimiento y el hito de 1884 (estudio del trabajo científico de Goethe y la edición de sus obras científicas) para que el impulso micaélico de la trimembración social (véase “La Misión de Micael, decima ´segunda conferencia) pudiera ser dado en 1917. El propósito de 1884, de desarrollar una ciencia espiritual de acuerdo con del pensamiento científico de Goethe, tuvo que madurar 33 años para que sus frutos pudieran ser entregados a la siguiente generación (véase la ley “generacional de los 33 años en:” Verdades de los Misterios e impulsos de Navidad”, séptima conferencia, 24 de diciembre de 1917, GA 180).
Para más detalles, véase el Glosario de esta página web: Trimembración social - Antecedentes 1884 – 1917, https://www.trimembracion.org/themen/trimembraci%C3%B3n_social_antecedentes_1884_1917/item/glossar
Los tiempos de trimembración social
Para las amplias actividades de Rudolf Steiner en los tiempos de trimembración social como dador de ideas, asesor en asuntos prácticos e inspirador de iniciativas, véanse los artículos en esta página web:
Los tiempos de trimembración, 1917 a 1922, https://www.trimembracion.org/essays/los-tiempos-de-trimembracion-1917-a-1922
El movimiento para la trimembración social, Antecedentes, fases iniciales, cuestiones centrales, https://www.trimembracion.org/essays/El-movimiento-para-la-3ms-antecedentes-y-cuestiones-centrales
Impulsos espirituales en y para los tiempos de la trimembración social. De los Enigmas del Alma al Congreso de Navidad, https://www.trimembracion.org/essays/impulsos-espirituales-en-los-tiempos-de-la-trimembracion-social
“Los Enigmas del alma” y la trimembración social. Primeros impulsos desde la ciencia del ser humano, https://www.trimembracion.org/essays/los-enigmas-del-alma-y-la-trimembracion-social
Hacia la primera Escuela Waldorf, primera parte, https://www.trimembracion.org/essays/hacia-la-primera-escuela- waldorf-primera-parte
Hacia la primera Escuela Waldorf, partes 2 a 4
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Véase también el Glosario de esta página web:
Trimembración social – 1917,
https://www.trimembracion.org/themen/trimembracion-social-1917/item/glossar
Trimembración social – 1918, https://www.trimembracion.org/themen/trimembracion-social-1918/item/glossar
Trimembración social – 1919, https://www.trimembracion.org/themen/trimembracion-social-1919/item/glossar
Una cita del año 1919
En representación del incansable trabajo de Rudolf Steiner por un orden social trimembrado, sus iniciativas para una revolución social en la conciencia de las personas, y de su misión de llevar al mundo la trimembración social como exigencia del tiempo para la evolución de la humanidad, baste con mencionar una cita del año 1919. En ella, Rudolf Steiner se dirige a un público mayoritariamente compuesto de la “clase proletaria” – a la “gran masa“, cuya voluntad social se dirige a cambios sociales que demanda. Rudolf Steiner anima a los trabajadores que se atrevan a incluir en su pensamiento social los grandes ideales sociales, y a usarlos para preguntar por las condiciones de la dignidad del trabajador y del ser humano en general.
“Posiblemente tomarán algunas cosas de las que he hablado como opuestas a sus propias opiniones; pero no duden del sincero empeño por conseguir realmente lo que el proletariado quiere y debe conseguir.
Desde hace más de un siglo el lema de “libertad, igualdad, fraternidad” se ha hecho presente en la humanidad. Muchas personas inteligentes del siglo XIX escribieron sobre lo contradictorias que eran estas tres palabras. Y tenían razón. ¿Por qué? Porque estas palabras aún se formulaban bajo la hipnosis del Estado unitario. Sólo cuando estas tres palabras, estos tres impulsos, se planteen de tal manera que la libertad pertenece a la vida espiritual, la igualdad al estado democrático, la fraternidad a las asociaciones en la vida económica, adquirirán su verdadero sentido.
En el siglo XX ha de lograrse la trimembración que a finales del siglo XVIII aun palpitaba instintivamente en la humanidad. Queremos lograr lo que son la igualdad, la fraternidad y la libertad reales, pero primero debemos darnos cuenta de lo necesario que es entender el organismo social en sus tres miembros.
Porque si entendemos lo necesario que es, y si podemos tener la esperanza, de que se despierte en el proletariado la comprensión de esta trimembración, entonces también hay motivo para expresar la fe en el futuro, diciendo: tengo la fe inquebrantable que la idea que descansa más o menos inconscientemente en el movimiento proletario moderno es una idea sana, buena y orientada hacia el futuro.
El proletario moderno ha adquirido conciencia de clase. Detrás de la que late la conciencia de toda una humanidad: la conciencia de que hay que alcanzar la dignidad humana. A través de la vida misma, el proletario quiere ser capaz de responder humanamente a la pregunta: ¿Qué soy yo como ser humano? ¿Cómo ser humano, tengo dignidad humana dentro de la sociedad humana? Debe lograr un orden social que le permita responder a esta pregunta con un «sí».
Entonces, las reivindicaciones de hoy serán sustituidas por un organismo social sano. Entonces la comunidad de trabajadores habrá logrado lo que quiere lograr: la liberación del proletariado de las penurias físicas y anímicas. Pero con ello logrará también la liberación de la humanidad entera, es decir, la liberación de todo lo que hay de humano en el ser humano y que merece ser verdaderamente liberado.”
Rudolf Steiner, Nueva configuración del organismo social. Conferencias públicas y ante los trabajadores de los talleres Daimler-Benz, de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria y otras industrias, Stuttgart, 23 de abril de 1919, GA 330.
Consejos empresariales, escuela Waldorf, Der Kommende Tag. Las actividades de Rudolf Steiner entre Dornach y Stuttgart
Los tiempos de trimembración social fueron para Rudolf Steiner unos tiempos de máximo desempeño y lucha, pero también de sacrificio y decepción.
Los amigos de Dornach le criticaban por el abandono de sus tareas en el Goetheanum y lamentaban su ausencia mientras atendía a las necesidades del movimiento social que había nacido en Stuttgart. En cambio, las iniciativas de Stuttgart se ven entorpecidas por varias circunstancias.
Aparte del asesoramiento para el movimiento de los consejos empresariales (véase el Glosario de esta página web) y el trabajo en la dirección de la primera escuela Waldorf, a finales de 1919 Rudolf Steiner también asumió la función de director en la asociación económica “Der Kommende Tag - Sociedad para la Promoción de Valores Económicos y Espirituales”. Podía parecer sobrehumano que Rudolf Steiner afrontase el conjunto de tareas y responsabilidades con respecto a las iniciativas para la trimembración social, paralelas al trabajo en Dornach para la construcción del Goetheanum y de la Escuela Superior, y sumadas a las actividades continuas de conferenciante. Sin embargo, Rudolf Steiner seguía aceptando todos los compromisos por muy cansadores que fuesen.
Sea suficiente citar los siguientes fragmentos de cartas que Rudolf Steiner dirigió a Edith Maryon, junto con la que llevaba proyectos artísticos en Dornach en el marco de la construcción del primer Goetheanum:
“Si, aparte de todas las complicaciones, no hubiera tanto malentendimiento e interpretación errónea, las cosas serían más fáciles. … Y así es muy difícil conseguir un trabajo realmente eficaz. … Con mucho gusto volveré del actual quehacer diario al trabajo artístico. Pero de momento hay que hacer lo que exige el tiempo presente.”
Carta de Rudolf Steiner a Edith Maryon, Stuttgart, 4 de junio de 1919
“Mi trabajo aquí no ha disminuido. … ¡Cómo me gustaría volver y continuar nuestro trabajo artístico: por el momento!
De todas formas, luego tendré que estar de vuelta en Stuttgart en la segunda quincena de agosto, donde tendré que dar un curso para los profesores de la escuela a fundar de acuerdo con mis ideas. Pero si todo sale como quiero pensar ahora, volveré a trabajar en el taller del escultor por un corto tiempo. “
Carta de Rudolf Steiner a Edith Maryon, Stuttgart, 25 de julio de 1919
"Desde aquí no puedo decir otra cosa que, a pesar de todos los esfuerzos, tendré que dejar atrás mucho trabajo sin hacer. Lo que falta son personas competentes y conscientes de los objetivos a alcanzar; personas que hoy en día son difíciles de encontrar. Una obra tan grande como la que aquí se ha comenzado, pesa mucho en el alma; y ante semejante carga, poco importa si uno se cansa un poco más o menos. Es que ciertas cosas simplemente tendrían que realizarse ya. Tengo muchas ganas de volver a trabajar en nuestro estudio. Bueno, pronto será".
Carta de Rudolf Steiner a Edith Maryon, Stuttgart, 23 de junio de 1920
“Pienso mucho en nuestro trabajo en el taller de escultura de Dornach y me gustaría estar allí. A pesar de todo, hay que hacer lo que es el deber, y solo los pensamientos pueden estar allí.”
Carta de Rudolf Steiner a Edith Maryon, Stuttgart, 28 de junio de 1920
“Las pocas personas que tenemos están desbordadas. Y no es posible encontrar otras más. Me hace mucha ilusión volver a trabajar en el taller en Dornach.”
Carta de Rudolf Steiner a Edith Maryon, Stuttgart, 26 de julio de 1920
Reorientación de la anarquía del pensar, sentir y querer a lo largo de la Sociedad
En los capítulos anteriores hemos tratado de dar una idea de que el objetivo de la trimembración social depende de una orientación interior del pensar, sentir y querer. En el caso de los círculos cultos o esotéricos, el intento de Rudolf Steiner fue construir a una conciencia de autoeducación en las facultades de la imaginación, inspiración e intuición y bajar el conocimiento espiritual a la vida práctica (véase arriba, “La transformación de “sabiduría, belleza y fuerza” en imaginación, inspiración, intuición”). En el lado de la dura realidad laboral del “proletariado”, Rudolf Steiner quería elevar la visión materialista/marxista a una concepción del ser humano y del mundo que incluyera el interés en la realidad de los ideales sociales (véase arriba, “Una cita del año 1919”). En ambos casos, se trataba de orientar el pensar, sentir y querer en la dirección del respectivo ámbito social.
En muchas de las conferencias impartidas en los “tiempos de trimembración social”, Rudolf Steiner describe los factores de la condición anímica de la civilización: la disociación del pensar y querer a lo largo de la sociedad:
- La “brecha social” entre el pensar y querer. Existe una brecha “natural” entre la “cabeza” del organismo social (los representantes de la cultura y de la educación, la entonces clase burguesa) y la fuerza volitiva de la clase proletaria. Hay una polaridad entre el sistema neuro-sensorial y el sistema metabólico-motor de la sociedad,
“de forma que la estructura social es la misma que la constitución del individuo”.
Rudolf Steiner, Bases histórico-evolutivas para la formación de un juicio social, quinta conferencia, Dornach, 24 de noviembre de 1918, GA 185a - Si no es llevada a la conciencia social, la mencionada polaridad, se convierte en una oposición que se expresa en el desinterés de la clase “superior” en las cuestiones sociales candentes; inversamente, el proletariado no tiene confianza en el ámbito cultural-espiritual por su carácter ilusorio de “pura ideología”.
- La desorientación y desconfianza en el propio pensar y querer se puede diagnosticar como alienación de sí mismo. El sistema (cultural-educativo) “burgués” no enseña ningún tipo de conocimiento antropológico de las facultades anímicas; a consecuencia, la conciencia pública no da valor y realidad a la naturaleza espiritual del pensamiento y de la voluntad humanas; con lo cual la conciencia pública tampoco está preparada para reconocer las fuerzas anímica como fuerzas sociales que en realidad tienen el potencial de cambiar las cosas.
- La voluntad de cambio social, únicamente presente en el “proletariado”, se desacredita a sí misma a través de la concepción de que tan sólo es instrumento mecánico del materialismo histórico, fijado en cambiar las “condiciones de producción”, sin dar importancia a la acción en los ámbitos del derecho y de la vida cultural-espiritual.
En este contexto, Rudolf Steiner habla de “los que, aunque no lo sepan, quieren una espiritualidad real, para no quedarse sólo con el viejo materialismo, que es lo único con lo que pueden llenar sus corazones“ (Las fuerzas fundamentales anímico-espirituales del arte de educar. Valores espirituales en la educación y en la vida social, undécima conferencia, Oxford, 28 de agosto de 1922, GA 305).
Las condiciones mencionadas, en su conjunto y con el punto nuclear de la desconexión con el propio pensar, sentir y querer y la consecuente falta de sensación de responsabilidad por las fuerzas de la propia alma, reflejan la situación que Rudolf Steiner caracterizó como disociación del pensar, sentir y querer en la sociedad y humanidad en general.
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La trimembración social ofrece una orientación estructurada que ayuda a superar la disociación del pensar y querer a lo largo de la sociedad a través de la actitud “trimembrada” de
- agradecer el desarrollo y la expresión libres del pensamiento (científico, filosófico, ético, artístico) dentro del ámbito cultural-espiritual,
- reconocer que el sentimiento social se expresa en el sentido de derecho, justicia y convivencia y el deseo de que las leyes den la misma sensación de justicia, compartida entre todos,
- saber que la voluntad actúa principalmente en el campo económico, aunque dependa de la seguridad de las leyes y las ideas del ámbito cultural-espiritual para el ámbito económico (innovaciones técnicas, ideas para formas organizativas empresariales, etc.)
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Rudolf Steiner indica que la caracterizada fragmentación y debilitación del pensar y querer en la sociedad solo puede ser superada bajo la condición de que la voluntad social reciba impulsos decisivos de una vida cultural-espiritual libre. Él mismo pudo vivir de cerca cómo la “clase obrera” tenía cierta disposición a abrirse a un nuevo pensamiento y cómo, en cambio, la clase burguesa quedaba estancada en un pensamiento era decadente por puramente conservador (véase el final del ciclo “Bases histórico-evolutivas para la formación de un juicio social”).
Para más detalles sobre la separación del pensar y querer en un sentido más amplio, véase en el Glosario de esta página: Trimembracio?n interior - Disociación del pensar sentir y querer, https://www.trimembracion.org/themen/trimembracion_interior_disociacion/item/glossar.
La trimembración social. Visibilidad pública y hostilidad
El movimiento para la trimembración social arrancó con entusiasmo y una serie de logros considerables. En 1918/1919, durante la época revolucionaria de posguerra en Alemania, Rudolf Steiner publicó su libro “Los puntos centrales de la cuestión social”, con una tirada inicial de 80.000 ejemplares, que obtuvo la atención favorable de los medios. El primer resultado concreto del movimiento fue la escuela Waldorf libre, inaugurada en septiembre de 1919; en 1920 siguió la fundación de la comunidad económica de estructura asociativa, “Der Kommende Tag”. A esto se sumó el éxito visible de las conferencias públicas de Rudolf Steiner sobre la cuestión social y las propuestas de la trimembración social, dadas entre 1919 y 1922.
Por otra parte, en el intento de ganar importancia a través del ámbito político, el movimiento para la trimembración social, tuvo que enfrentarse desde el principio a la oposición de prácticamente todos los partidos políticos, motivada por las respectivas ideologías y programas (para más detalles, véase en el artículo en esta página web: “Los tiempos de trimembración, 1917 a 1922”). Las fuerzas políticas conservadoras no podían perdonar la cercanía de las Unión para la Trimembración Social con la causa proletaria y las reuniones de Rudolf Steiner con los consejos de trabajadores; los partidos de orientación marxista no se sentían capaces de cooperar con un grupo de personas de “sospechosa” orientación espiritual. Sin embargo, la fuerza opositora más grande iba a surgir en forma de los grupos pangermanistas y el emergente partido nacionalsocialista. Parte de estos movimientos de extrema derecha fue la violencia con la que actuaban, ya sea mediante disturbios orquestados, ataques de emboscada, o incluso mediante la eliminación de adversarios políticos o ideológicos.
Ya en los comienzos de estos desarrollos, Rudolf Steiner comentó:
“En Europa Central se ha levantado una terrible ola en contra de la antroposofía, mucho más fuerte de lo que se pensaba, y esto, hay que tomárselo muy en serio. Esto no afecta al principio de la trimembración social –que permanecerá, pero ya no puede realizarse de la forma que se pretendía en aquel momento."
16 de junio de 1921, Stuttgart, GA 342.
Poco más tarde, la “terrible ola de rechazo” iba a aumentar y configurarse en una ola de autoritarismo político que no solo detractaba la antroposofia sino que la convirtió en adversaria pública.
Un detonante decisivo para ello había sido que la Unión para la Trimembración Social se hiciese visible en acciones públicas, entre ellas en el referéndum de 1921 para decidir si la región de la Alta Silesia debía agregarse a Polonia o a Alemania. En una llamada a la población de la Alta Silesia, la Unión propuso no optar por un lado ni por el otro, y que la Alta Silesia se hiciese región independiente, guiada por los principios de la trimembracion social. La acción para la Alta Silesia llamo la atención de Adolf Hitler. En la revista ”Der Völkische Beobachter” habló de los simpatizantes del “gnóstico y antropósofo Rudolf Steiner”, de los “seguidores de la trimembración del organismo social” como instrumentos de “métodos judíos para la destrucción del espíritu humano sano” (Der Völkische Beobachter, 15 de marzo de 1921). Al mismo tiempo, el periódico Frankfurter Zeitung acusó a Rudolf Steiner de ser “traidor a Alemania” (Frankfurter Zeitung, 4 de marzo de 1921).
Los años de crisis creciente, 1922 y 1923. Las reuniones en Stuttgart a principios de 1923
A finales de 1922, en medio de la creciente situación crítica que se acaba de caracterizar, se hizo notar una sensación de desánimo a lo largo del movimiento antroposófico, la Sociedad Antroposófica y el movimiento para la trimembración social.
A la creciente inflación, la economía en declive se sumó ambiente de antisemitismo y el terror de atentados y asesinatos a lo largo de los diversos bandos políticos. Al mismo tiempo empezó a levantarse una nueva ola de difamaciones y calumnias contra Rudolf Steiner. En esta situación, Rudolf Steiner se vio forzado a parar sus actividades de conferenciante público en las grandes salas de Alemania después de que se produjeron varios atentados contra su vida.
En comparación con situaciones críticas anteriores, en las que solo se trababa de superar el desinterés de personas y grupos y los intentos fracasados de ofrecer nuevas ideas sociales, aquel momento supuso una amenaza existencial para la antroposofía y Rudolf Steiner.
Sin embargo, lejos de consumirse en lamentos, Rudolf Steiner vio más sentido en un cuestionamiento autocrítico del movimiento antroposófico. Por un lado dio ánimo a mantener viva la llama de la trimembración social (las circunstancias “no afectan al principio de la trimembración social –que permanecerá”); por otro el primer paso a dar continuidad a la causa antroposófico fue la disposición de afrontar la cuestión de cómo moverse en el campo de tensión entre la visibilidad pública y la sustancia esotérica interior de la antroposofía, no visible pero fundamental para toda acción en el mundo exotérico.
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Con gran preocupación, Rudolf Steiner vio cómo el movimiento antroposófico empezó a perder su fuerza inicial, a fragmentarse en iniciativas individuales, y a olvidarse del fundamento común de la Antroposofía.
En diciembre de 1922, Rudolf Steiner había pedido a los responsables, dirigentes, fundadores y pioneros de Stuttgart que evaluasen los problemas de la época y de la Sociedad Antroposófica y que presentasen sus respuestas en una próxima reunión en Stuttgart.
Mientras en Stuttgart se formaba un grupo de treinta personas (el llamado círculo de los 30, (“Dreißigerkreis”) para preparar el encuentro con Rudolf Steiner, con posibles propuestas de cómo seguir adelante en una situación catastrófica, sucedió que en la Noche Vieja de 1922 el Goetheanum fue destruido por un incendio. Empezó el “año fatídico” para la Sociedad Antroposófica (“El año crucial 1923 en la historia de la Sociedad Antroposófica. Desde el incendio del Goetheanum al Congreso de Navidad”, Marie Steiner: Una retrospectiva al año 1923 y los sucesos anteriores, GA 259).
En esta situación, en la que era necesario responder al golpe destructor con la construcción de un segundo Goetheanum, Rudolf Steiner realizó paralelamente viajes regulares entre Dornach y Stuttgart, empezando el 13 de enero. Con ocasión de las reuniones, Rudolf Steiner dio un ciclo de conferencias sobre la necesidad de reestructurar la Sociedad Antroposófica (documentado en GA 257, “La construcción de comunidades antroposóficas”).
En la reunión con representantes del movimiento antroposófico, el 26 de febrero de 1923, el tema de atención especial era evaluar los resultados del trabajo del movimiento para la trimembración social. Rudolf Steiner comentó:
“Parece ser, aunque no se haya dicho con la claridad suficiente, que de estos tres días dependerá el destino de la Sociedad. … Si la tarea es llevar a la Sociedad a una nueva organización, esto tendrá que suceder estos tres días. Estamos en una Sociedad Antroposófica en la que todo está relacionado con todo. Van a poder formarse una opinión y hablar sobre la trimembración social una vez escuchadas las ponencias de los presentes.”
Empieza Carl Unger con una ponencia sobre los esfuerzos del movimiento para la trimembración social. La autocrítica de Unger hace salir a la luz que el estado de la Sociedad Antroposófica diagnosticado por Rudolf Steiner tenía mucho que ver con la actitud de los dirigentes u cooperadores de la “Unión para la Trimembración del Organismo Social”.
“Este movimiento de dirigió al público en general. Su fracaso ha producido mucho daño en la Sociedad Antroposófica y ha afectado en gran medida al trabajo de ella. “
Carl Unger empieza mencionado los comienzos prometedores: El trabajo serio con las ideas sociales de Rudolf Steiner, retomando entre otras cosas su artículo de 1905 (La ciencia espiritual, la cuestión social) y la disposición incondicional de Rudolf Steiner y la actividad y entusiasta de las Ramas antroposóficas llevaron a instituciones fructíferas del incipiente movimiento antroposófico. Sin embargo, a pesar de los éxitos del movimiento de la trimembración social (la primera escuela Waldorf, el trabajo de la comunidad económica asociativa «Der Kommende Tag», el Klinisch-therapeutische Institut, las publicaciones en el Boletín de la Unión para la Vida Cultural-Espiritual Libre).
Carl Unger continúa:
"El movimiento colapsó repentinamente y dejó tras de sí una tremenda oposición, que ahora se abalanzó sobre la antroposofía y el Dr. Steiner. … El trabajo de la Sociedad Antroposófica se vio destruido en gran parte.”
Los reunidos atribuyen gran parte del fracaso a la actitud de los miembros del movimiento para la trimembración social y a la falta de credibilidad en la actitud humana y social. Por un lado, las Ramas antroposóficas se vieron forzadas a ocuparse casi exclusivamente con la trimembración social, descuidando el trabajo interior. Por otro lado, la imagen pública de los “agitadores” para la trimembración social no era de todo convincente; la cualidad de las conferencias quedaba muy atrás en comparación con la cercanía con la que Rudolf Steiner hablaba a las masas.
Los presentes en la reunión sacan la conclusión de que el futuro impulso social antroposófico tendrá que centrarse mucho más en el verdadero conocimiento y desarrollo del ser humano tal como lo enseña la antroposofía, en la conciencia de que el cambio social no puede lograrse sin la transformación del ser humano individual.
Llegado al punto fatídico en el que el movimiento antroposófico amenazó con perderse en grupos fragmentados, Rudolf Steiner sólo vio una salida: volver a establecer la plena conciencia y voluntad de que la "madre", la Antroposofía, volviese a ser presente y visible como fuente inspiradora de toda actividad externa de movimiento en el mundo.
1922/1923. Conciencia de comunidad y salida de la crisis
La salida de las crisis de 1922/1923 no se produjo solo en el momento del Congreso de Navidad de 1923/24. El arte social de Rudolf Steiner para iniciar un proceso de sanación y reorientación tuvo un momento clave en los encuentros de Stuttgart de principios de 1923, y en particular en el ciclo de conferencias que Rudolf Steiner dio en medio de los encuentros difíciles y decepcionantes, titulado “Formación de comunidades antroposóficas (GA 257).
El núcleo del problema fue formulado por Rudolf Steiner como sigue:
“Las enemistades en realidad solo se han formado desde que [el movimiento antroposófico] empezó a extenderse. Y todo esto se puede resumir en la frase: La Sociedad Antroposófica necesita volverse más activa para presentarse ante el mundo como algo que no hay que ridiculizar sino tomar en serio, como a otras sociedades.”
Kristiania (Oslo), 17 de mayo de 1923, GA 259.
Rudolf Steiner diagnosticó una fragmentación del movimiento, una situación en la que había personas muy hábiles en aplicar los conocimientos antroposóficos a sus campos de trabajo especializados, pero que no por eso tenían una conexión realmente sustancial con la antroposofía (Formación de comunidades antroposóficas, primera conferencia, GA 257).
En la misma dirección, Rudolf Steiner comentó que el movimiento para la trimembración social no tenía la fuerza de posicionarse decididamente “sobre el suelo de la antroposofía” y que sus intentos de posicionarse “sobre el suelo de concesiones y alianzas estratégicas” (por ejemplo con partidos políticos), provocaban enemistad al movimiento antroposófico “en ciertos grupos” (GA 257, tercera conferencia)
La herida causada era difícil de curar. En el Congreso de Navidad de 1923/24, Rudolf Steiner retoma la problemática mencionando la tendencia de promover la trimembración social o la antroposofía sin hablar de su fondo espiritual sustancial.
“Esto fue lo que en los últimos años nos ha causado mucho daño porque creó un ambiente de falta de honestidad.”
Congreso de Navidad, GA 260, 1 de enero de 1924
En medio de máxima decepción por las deficiencias del movimiento antroposófico y en particular del movimiento para la trimembración social, en una situación en la que Rudolf Steiner expresaba que estaba a punto de retirarse por completo de la Sociedad Antroposófica, el reto consistía en ”revisar las condiciones de vida” para la causa antroposófica (Formación de comunidades antroposóficas, octava conferencia, Dornach, 2 de marzo de 1923, GA 257) y encontrar el medio adecuado que pudiera dar ánimo y esperanza.
La solución no pudo consistir en tomar medidas externas y cambiar el modo de acción u organización. Más bien era necesario una inyección de vida a través de un cambio de conciencia. En lugar de una acumulación y comunicación de conocimientos antroposóficos, era necesario un “verdadero entendimiento de la antroposofía” en el sentido de ser el “camino no solo hacia la posesión de ideas sobre el espíritu, sino a la comunidad con el espíritu”.
“Entonces la conciencia de comunidad con el espíritu también será un medio para construir comunidad. Las comunidades destinadas a formarse por el karma se formarán. Serán la consecuencia de la conciencia antroposófica adecuada. No es posible indicar métodos externos. Si alguien pretende darlos, tan solo está charlataneando.”
Formación de comunidades antroposóficas, sexta conferencia, Stuttgart, 27 de febrero de 1923, GA 257
Un medio decisivo para la construcción de comunidad propuesto por Rudolf Steiner en este momento fue la cultivación conjunta de conocimientos antroposóficos compartidos como expresión de almas que se saben libremente unidas por la misma aspiración y actitud interior.
La visión futura para la construcción de comunidades antroposóficas era que la antroposofía fuese todo menos que una rutina para recibir y aplicarla; igual que la retrospectiva a los tiempos de la trimembración social tenía que abarcar la superación de la actitud cómoda de tan solo entender y predicarla. En ambos sentidos era necesario despertar en uno un entendimiento individualmente trabajado de lo que la antroposofía o la trimembración social podían significar para la humanidad.
Incluso en asuntos cotidianos, como Rudolf Steiner comentó una vez al grupo de Stuttgart, lo necesario y deseable era que las cosas se hicieran bajo la sana responsabilidad propia, no porque “el doctor ha dicho que …”. La idea era cultivar la antroposofía de ser humano a ser humano, no en un pensamiento unificado basado en la fe en una autoridad espiritual superior, sino de una forma “horizontal” y “desde abajo”, en relación con los demás y en las experiencias de “despertar” en las formas en las que se expresan las inquietudes de la persona ajena.
“Por muy bellas que sean las ideas que podemos acoger de la antroposofía y del mundo espiritual, …, esto no quiere decir que entendamos el mundo espiritual. El entendimiento del mundo espiritual solo lo podremos adquirir mediante el despertar en lo anímico-espiritual de la otra persona. Solo entonces empezará el verdadero entendimiento de la antroposofía.”
Formación de comunidades antroposóficas, sexta conferencia, Stuttgart, 27 de febrero de 1923, GA 257
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Lo que Rudolf Steiner señaló en este momento fue como un preludio al Congreso de Navidad, en el cual la “conciencia de comunidad” deseada recibió un fundamento en los versos de la “Piedra de Fundación” – un fundamento y monumento de espíritu común para la tarea de llevar adelante el movimiento antroposófico en el mundo.
Igual que en el momento de principios de 1923 la forma posible y necesaria no consistía en dar reglas de comportamiento e instrucciones de procedimiento, también la Piedra de Fundación tenía que tener una forma que diera plena libertad dentro de la recepción de los contenidos trascendentes para el futuro espíritu de la antroposofía, una forma que se caracteriza por su tono de exigencia y su simultáneo carácter de introspección (véase arriba, La Piedra de Fundación. Concentración del pasado y nuevo germen de la trimembración social).
El ciclo “Formación de comunidades antroposóficas” es una respuesta representativa para tantas ocasiones complejas anteriores en las que Rudolf Steiner consiguió dar continuidad a la causa antroposófica. Es otro ejemplo de cómo Rudolf Steiner respondió a situaciones que podían parecer desesperadas y sin salida – con ideas esperanzadoras y con iniciativas propias desde la nada. El alto arte social necesario fue un paso preparatorio decisivo para la Piedra de Fundación, su efecto y su tono artístico adecuado para el momento del Congreso de Navidad.
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Cabe mencionar que en los tiempos de principios de 1923 el gesto de Rudolf Steiner de quedar al servicio de una Sociedad Antroposófica a pesar de tantos obstáculos y decepciones, coincidía con el hecho de que maduraba en él la decisión de hacerse presidente de la Sociedad Antroposófica (a reconstituir en el Congreso de Navidad).
“Ya les he informado de los sucesos en Stuttgart y del hecho de que la Sociedad Antroposófica podrá volver a funcionar por un tiempo. Pero hubo un momento en el que podía haber dicho con todo derecho: me retiro de la Sociedad. - Por supuesto, no es posible por otras razones, ahora que la Sociedad lo ha asimilado todo aquello ante lo cual uno es responsable y no puede retirarse. Pero si sólo hubiera dependido de lo que se había desarrollado en Stuttgart en el salón de actos en aquel momento, habría estado plenamente justificado decir: Ahora debo buscar otras formas de representar a la antroposofía ante el mundo; debo retirarme de la Sociedad Antroposófica.”
Formación de comunidades antroposóficas, décima conferencia, Dornach, 4 de marzo de 1923, GA 257
"Pues tengo que sacar la conclusión de las experiencias de los últimos años de que en realidad solo puedo cooperar bajo la condición de que yo mismo seré elegido presidente".
El año crucial 1923 en la historia de la Sociedad Antroposófica. Dornach, 22 de diciembre de 1923, GA 259
Esta decisión significó un cambio existencial en la vida de Rudolf Steiner. El hecho de abandonar la condición de ser “tan solo” maestro de la antroposofía (ni siquiera se había hecho miembro de la Sociedad Antroposófica) tuvo la consecuencia inevitable de que tenía que romper con la máxima de que el iniciado no puede hacerse portador de funciones mundanas.
En el sentido más puro del espíritu de la Filosofía de la Libertad, de que la acción motivada por el amor a lo que necesita el mundo y solo puede ser realizado por el propio Yo, Rudolf Steiner hizo este sacrificio extremadamente arduo pero necesario para la vida de la causa antroposófica, confiando en que, a través de él, surgirían las fuerzas que faltaban en aquel momento.
La vida cultural-espiritual libre. El cambio de paradigma en el movimiento para la trimembración social
¿Cuál era la posible forma de retomar el impulso de la trimembración social en aquel momento de principios de 1923? No fue posible, ni tenía sentido, mantener vivo de manera artificial el movimiento para la trimembración social; lo que sí era posible en un sentido productivo y fructífero, era lo que Rudolf Steiner propuso a los “trimembradores”.
A principios de 1923, Rudolf Steiner resume en una retrospectiva:
“Hoy es demasiado tarde para conseguir nada en el ambito de lo que hasta ahora se ha llamado política en Europa. La única sugerencia que hice fue la de cambiar el nombre de la antigua "Unión para la Trimembración Social" por "Unión para la Vida Espiritual Libre" – sugerencia basada en el reconocimiento de que en el futuro solo se podrá hacer algo por Europa y por la actual civilización occidental cultivando la vida espiritual como tal”.
31 de enero de 1923, Encuentros con los maestros de la Escuela Libre Waldorf, Vol. 2: Encuentros 1921-1923, GA 300b
A lo largo de los años 1922 a 1924, Rudolf Steiner reiteradamente seguía insistiendo en que la nueva “Unión para la Vida Espiritual Libre” se centrase en las cuestiones de la educación, no en discusiones de la política educativa. Su visión fue
“integrar la Unión para la Vida Espiritual Libre en la causa Waldorf.”
31 de enero de 1923, Encuentros con los maestros de la Escuela Libre Waldorf, Vol. 2: Encuentros 1921-1923, GA 300b
Paralelamente se cambió el título del boletín “Trimembración del Organismo Social” por “Antroposofía – Semanario para la Vida Espiritual Libre”. La tarea más importante de este órgano, como comentó Steiner, era “ofrecer al mundo”, en el espíritu de la trimembración social y desde el punto de vista de la educación Waldorf, las cuestiones pedagógicas de actualidad y su efecto en el sano desarrollo del niño.
A partir de ahí, las intenciones de la Unión iban dirigidas
“al ámbito que puede preparar una nueva fuerza cultural: el ámbito de la vida espiritual libre. […] El movimiento para la trimembración social no ha encontrado eco suficiente. ... Por esto se realizará una retirada al campo de la vida espiritual libre, que siempre se ha defendido por el movimiento para la trimembración social y que pertenece a la tarea cultural del mismo. Un campo en el que ya se ha dado un comienzo práctico para la cuestión de la educación, tan importante en la actualidad, con la fundación de la "Escuela Libre Waldorf" en Stuttgart, y para el progreso cultural general, con el Goetheanum y la Escuela Superior para la Ciencia del Espíritu”.
Llamamiento de la Unión para la Vida Espiritual Libre, en GA 266-3, p. 411.
Con esta reorientación, el movimiento para la trimembración social volvió a su objetivo principal y primer logro concreto, la creación de escuelas libres, poniéndose al servicio del movimiento Waldorf y el movimiento antroposófico en general, centrando las fuerzas en una tarea prioritaria para el alma consciente en esta etapa de la evolución de la humanidad: la de lograr la liberación de la vida científico-cultural-espiritual del dominio del estado y la influencia de los intereses del ámbito económico.
El cambio de paradigma, junto con las propuestas de Rudolf Steiner para la construcción de comunidades antroposóficas culminaría en la apelación al espíritu común realizada en el Congreso de Navidad de 1923/24 y formulada de forma concomitante en la Piedra de Fundación. Un ejemplo característico de la nueva concienciación e interiorización en lugar de las actividades de “agitación“ e influencia en partidos y movimientos políticos, fue que más tarde, en el Congreso de Navidad, Rudolf Steiner incluyese un artículo en los estatutos de la nueva Sociedad Antroposófica en el que se declara que la Sociedad no perseguirá ninguna “actividad política”.
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Dentro de la historiografía ulterior de la trimembración social y de la transformación de sus ideas, no se podrá evitar mencionar muchos de los motivos de la Piedra de Fundación y las intenciones sociales espirituales del Congreso de Navidad de 1923/24. En los capítulos siguientes se verá que la Piedra de Fundación resume y refleja los temas centrales de la cuestión humana y social que se encuentran de forma similar en las dilucidaciones de Rudolf Steiner sobre la trimembración social vista desde la perspectiva esotérica antroposófica.
La Piedra de Fundación. Concentración del pasado y germen para el futuro
El texto de la Piedra de Fundación dado por Rudolf Steiner a finales de 1923 en el Congreso de Navidad, recoge en forma de síntesis los intentos de los 10 años pasados, desde la colocación de la piedra fundacional del primer Goetheanum en 1913 hasta las graves experiencias de hostilidades y ataques a Rudolf Steiner y la Antroposofía y el de las reuniones de crisis celebradas en el mismo año 1923 (véase arriba: “Los años de crisis, 1922 a 1923 ...”). Todavía repercute en las almas la conclusión de las reuniones de Stuttgart, de que cualquier acción para la trimembración social debería basarse, más que en propuestas para cambios sociales externos, en una interiorización de la condición del ser humano, una concienciación de los aspectos internos de la cuestión social, una actitud menos dogmática y más cercana al público en general, la capacidad de presentar los temas sociales desde la antroposofía y humanidad interior, y una conciencia de la condición individual y universal del ser humano dentro de su condición social.
La Piedra de Fundación recoge esta exigencia de forma íntima y meditativa, y expresa la fe y esperanza de que el conocimiento del ser humano microcósmicamente trimembrado dentro del orden triádico universal será la base para retomar y transformar los intentos pasados de concienciación sobre la cuestión social en general.
El contexto histórico de la crisis de los años anteriores, 1922 y 1923, suponía el reto de encontrar la forma adecuada de superar la situación de estancamiento y desorientación. Después de haber superado los reveses graves que habían sufrido los intentos anteriores, la forma singular de dar continuidad viva a la causa de la antroposofía (y el fundamento para una renovación de la trimembración social) fue la colocación de una segunda piedra fundacional para un segundo Goetheanum y un segundo comienzo en las almas dispuestas a acogerla.
Con la Piedra de Fundación, Rudolf Steiner consigue, una vez más, dar continuidad a las distintas iniciativas de su vida, una continuidad que, sin embargo, depende de aquellos a los que estos versos van dirigidos – en un momento a partir del que el destino prevé para Rudolf Steiner un año y cuatro meses más de vida.
En 1907 Rudolf Steiner transformó los intentos impedidos y reprimidos (de crear conciencia social en la Sociedad Teosófica y de ampliar la visión materialista de la clase obrera en la Escuela para los Obreros de Berlín) en un nuevo comienzo con nuevos enfoques (véase arriba, “Estaciones críticas hacia la trimembración social, de 1905, a 1907”). En 1917 y 1918, las propuestas para un nuevo orden social, trimembrado, desoídas por los círculos dirigentes de la Europa Central, Rudolf Steiner las condujo a movimientos desde abajo, construyendo en cuestión de poquísimo tiempo el movimiento pedagógico con la primera escuela libre Waldorf y dando orientación a la actividad de los comités de empresa. La crisis del movimiento antroposófico y de la Sociedad Antroposófica y el año fatídico de 1923, se transformaron en la refundación de la Sociedad Antroposófica, con la Piedra de Fundación como base común para un grupo de personas dispuestas y kármicamente predestinadas a dar continuidad a la misión de Rudolf Steiner en la Tierra.
La Piedra de Fundación une a los miembros de la Sociedad Antroposófica en el mismo espíritu. La fuerza de esta meditación será mayor por cuántas más personas la cultiven a lo largo del mundo. Sin necesidad de un programa a realizar, sino desde la libertad y desde el centro del ser humano que armoniza las polaridades del pensar y de la voluntad: desde el corazón. La Piedra de Fundación anima e insta a cultivar esta concordia (“unión de los corazones) como un acuerdo indisoluble sobre la naturaleza espiritual del pensar, sentir y hacer en el mundo.
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De ahí resulta la forma rotunda de la Piedra de Fundación al reunir en sí la retrospectiva a las experiencias de sacrificio y la fe en la condición indestructible del alma humana de volver a encontrar el camino hacia adelante, en el auténtico sentido y espíritu micaélico.
En particular, la forma justa que Rudolf Steiner encontró para la Piedra de Fundación se compones de los tres aspectos
- el momento particular de su pronunciación,
- el ambiente denso, meditativo,
- el tono serio, solemne y exhortativo.
Percibir estos tres aspectos permite conectar con el texto de la Piedra de Fundación de una manera más íntima.
- El carácter meditativo hace entender el texto como continuación directa de las preocupaciones y acciones de los años anteriores, de 1922 y 1923, que también fueron años de una incipiente reflexión íntima y autocrítica dentro del movimiento antroposófico y de la trimembración social (véase arriba: Los años de crisis creciente, 1922 y 1923. Las reuniones en Stuttgart a principios de 1923).
- El tono exhortativo señala la necesidad de cambio en el sentido de la exigencia al individuo de que su pensar, sentir y querer será decisivo para el futuro de la sociedad y humanidad.
- Lo que surge en el campo de tensión entre estos dos aspectos, entre la reflexión sobre el pasado y el futuro, es una apelación a la conciencia de las exigencias del momento en su amplio alcance humano y social, sabiendo que el desarrollo de la humanidad no está en manos de los dioses (ni producto de procesos bio-fisiológicos) sino depende únicamente del ser humano encarnado en la Tierra.
La tarea de entender el hecho de que la Piedra de Fundación fuese pronunciada de esta forma en aquel momento particular puede incluir todo un recorrido histórico, incluyendo el consuelo y la satisfacción de haber intentado una vez colocar nuevas ideas antropológicas y sociales ante los ojos de la humanidad, los intentos fracasados y no entendidos, el sacrificio personal, poniendo su vida al servicio de una misión superior e incluso poniendo en peligro la propia vida.
El objetivo es no solo entender los contenidos de la Piedra de Fundación sino observar en este momento, entre retiro y retrospectiva y perspectivas renovadoras (la reconstitución y reorientación de la Sociedad Antroposófica en el Congreso de Navidad), el lenguaje que tiene que ser hablado para que esté en armonía con lo que quiere decir el mundo espiritual. Leer la meditación de la Piedra de Fundación de esta manera ayuda a entender a Rudolf Steiner, como instrumento de este lenguaje, no desde un análisis a nivel meta (como diría la ciencia filológica moderna), sino más bien para conectar de manera cercana con la individualidad de Rudolf Steiner que se expresa en este texto.
La Filosofía de la Libertad como impulso social micaélico
Para un entendimiento más profundo de las dependencias amplias entre el tema de la libertad humana en conexión con la voluntad de Micael de promover la libertad humana bajo su condición terrenal, es beneficioso ver cómo Rudolf Steiner habló de la trimembración social como causa micaélica; por ejemplo cuando dedica la última conferencia del ciclo “La Misión de Micael” a la genealogía del organismo social y su estado actual, caóticamente triformado, y destaca la importancia de lograr una vida cultural-espiritual libre en la época cultural actual.
Por otro lado, Rudolf Steiner dejó claro que la libertad humana entendida en el sentido de la Filosofía de la Libertad tiene que ser entendida como impulso social.
“¿Cómo es posible la convivencia de los hombres, si cada uno sólo se esfuerza por hacer valer su propia individualidad? Esta objeción caracteriza una moral mal entendida. … Esta moralidad no entiende, precisamente, la unidad del mundo de las ideas. No comprende que el mundo de las ideas que actúa en mí es el mismo que actúa en los demás. …
Rudolf Steiner, La Filosofía de la Libertad, “La Idea de la Libertad”
El denominador común entre la Filosofía de la Libertad y el ideal de la libertad en el ámbito cultural-espiritual es la fe en el ser humano que quiere ser cada vez más libre y soberano.
“Los posibles beneficios que pueden resultar de las terribles tormentas que están a la vuelta de la esquina hoy dependerán enteramente de si se comprenderán cosas como las que he inaugurado con mi Filosofía de la Libertad y otros escritos. Es cierto que cada uno hace lo que puede hacer, lo que está en su karma, en su dirección. De las cosas que pude hacer de mi parte, me gustaría destacar la producción de ideas que pueden estructurar la vida social, y de las que esperaba a principios de los años noventa, hace un cuarto de siglo, que pudieran encontrar resonancia en aquel momento, y de las que espero hoy una vez más que encuentren resonancia; ahora que la segunda edición se ha publicado después de un cuarto de siglo, que encuentren repercusión no solo a pesar de los tiempos difíciles que ahora comienzan, sino precisamente por los tiempos difíciles.”
Rudolf Steiner, Bases histórico-evolutivas para la formación de un juicio social, segunda conferencia, 10 de noviembre de 1918, GA 185a
El espíritu micaélico que subyace a la Piedra de Fundación retoma el impulso de la “Filosofía de la Libertad”, con la que Rudolf Steiner empezó su obrar en la Tierra.
El punto de partida de la Filosofía de la Libertad es la autoobservación de las facultades anímicas; el punto esencial de la Piedra de Fundación es el autoconocimiento en la constitución humana y su naturaleza física, anímica y espiritual. Las consecuencias y conclusiones en lo social surgirán en consecuencia, con la pregunta por las condiciones de la estructura social necesarias para que la naturaleza del ser humano sea plenamente presente y respetada en ella. El ser humano reconocido como ser libre solo puede tener valor y dignidad en una vida cultural-científico-espiritual libre, sin interferencias interesadas de los otros dos ámbitos sociales.
Lo que Rudolf Steiner había caracterizado en la “Filosofía de la Libertad” como fuerza del Yo individual, que recibe sus “intuiciones morales” de un solo “mundo de las ideas” compartido, lo vuelve a formular en otro lenguaje en la Piedra de Fundación: la luz del pensamiento cósmico, luz que actúa en todos los seres humanos (ya sean “reyes” o “pastores”), es dada “al propio Yo para su libre voluntad“.
La libertad humana en época de Micael
La tercera estrofa de la Piedra de Fundación gira en forma densa y meditativa alrededor del motivo de la libertad humana, un tema genuinamente micaélico.
Los versos de la Piedra de Fundación ya citados anteriormente
Arcai, Arcangeloi, Angeloi,
permitid que desde las profundidades
los ruegos en las alturas sean oídos.
expresan el enigma de la libertad humana en época de Micael, dentro de la época cultural actual, la época del alma consciente, con el impulso adicional de Micael de los finales del siglo XIX (véase en el inicio de este texto: “La encarnación de Rudolf Steiner en época de Micael”). El objetivo de Micael para esta época es llevar la cultura occidental a la libertad del individuo en forma del pensamiento autoresponsable.
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Para entender el enigma de la libertad humana en el contexto del reinado de Micael en la época actual del alma consciente, es importante entender el comienzo de la época de Micael. Como describe Rudolf Steiner en los “Pensamientos Guía”, la época de Micael significa que el ser humano, que ya no está conectado con “la luz cósmica actuante en el pensamiento” como lo era en épocas anteriores, tiene la posibilidad y tarea de
“despertar en las profundidades el alma la conciencia de la libertad. Lo que [antes] procedía de las alturas tiene que volver a ser encontrado desde las profundidades.”
Pensamientos Guía, GA 26, La condición anímica humana antes de los comienzos de la época de Micael
Esta condición de libertad del ser humana, la condición de que no debe recibir su pensamiento gratuitamente del mundo espiritual sino ser dueño responsable de él, está estrechamente ligada con la actitud micaélica de contar con la libertad del ser humano de dar un primer paso de voluntad en toda aspiración de querer entender y saber.
Micael, como “administrador” de la intelectualidad cósmica, no la proporciona al ser humano con gesto paternalista: quiere que el ser humano dé el primer paso desde su voluntad, para que él, Micael, pueda responder en un paso posterior. En el primer paso, dado desde las “profundidades del alma”, reside el misterio de la libertad del ser humano.
En 1923, visto que el movimiento para la trimembración social no había sido capaz de dar un impulso decisivo en la dirección de la exigencia del tiempo, la libertad individual y la vida cultural-espiritual libre, Rudolf Steiner comentó de forma imparcial:
“Cuando se hablaba del impulso de la trimembración social, esto fue, por así decirlo, una prueba de si el pensamiento micaélico ya fuera lo suficientemente fuerte para sentir cómo tal impulso surge inmediatamente de las fuerzas que impregnan y forman la época.”
Rudolf Steiner, El ciclo anual como proceso respiratorio de la Tierra y las cuatro grandes festividades, tercera conferencia, Dornach, Lunes Santo, 2 de abril de 1923, GA 223
“Arriba” y “abajo”. Aspectos espirituales y sociales
Lo que Rudolf Steiner expresa en la Piedra de Fundación es lo que él había intentado enseñar a lo largo de su vida: la mutua dependencia de las fuerzas opuestas de “arriba y abajo”, no solo en el sentido de la polaridad entre el “hombre superior” y el “hombre inferior”, entre cabeza y miembros (sistema neuro-sensorial y sistema metabólico-motor), sino en un sentido humano universal, con toda su repercusión en la esfera social.
Lo que es una realidad en el mundo espiritual, la dependencia de alturas y profundidades,
Serafines, Querubines, Tronos,
haced resonar desde las alturas
lo que eco encuentra en las profundidades.
…
Arcai, Arcangeloi, Angeloi,
permitid que desde las profundidades
los ruegos en las alturas sean oídos.
tiene su imagen refleja en la polaridad de fuerzas que imperan en la condición humana y la realidad social:
“En el fondo, el ser humano es así: arriba hay un mundo que es pensamiento cósmico, abajo hay un mundo que es voluntad cósmica.”
Rudolf Steiner, Impulsión del acontecer histórico mundial por los poderes espirituales, séptima conferencia, Dornach, 3 de julio de 1921, GA 222.
El poseedor de luz de conocimiento está llamado a darlo a otros. Esta fue la máxima de Rudolf Steiner para la Escuela Superior en el Goetheanum, pero también en la Escuela de Obreros (Berlín, de 1899 a 1904) y en la escuela Waldorf para los hijos de los trabajadores de la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria. Por otro lado, el poseedor de espíritu también debe saber escuchar lo que se pide “desde abajo”, aunque sea pronunciado en un lenguaje que no es el de las alturas lumínicas.
A nivel mundano, empresarial, no puede dejar de regir el mismo principio, por eso, en las reuniones con los consejos de obreros de los tiempos de la trimembración social, Rudolf Steiner insistió en la necesidad de una actitud correspondiente entre los trabajadores espirituales/intelectuales y físicos en el reconocimiento de que el conocimiento de los primeros debería ser apreciado por los segundos en la conciencia de que no deben servir para ejercer poder y tener privilegios, sino para ser compartidos entre todos para un entendimiento común del producto conjuntamente producido.
A nivel social general, es de urgencia e higiene social que sea escuchada toda persona que comunique sus ideas sociales desde el conocimiento del iniciado “con intenciones honestas y sinceras” (Alocución de Rudolf Steiner a los trabajadores de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria, Stuttgart, 23 de abril de 1919.).
“Aquellos pocos [iniciados] tendrán que darse la tarea de comunicar lo que están bajando del mundo espiritual, especialmente en lo que respecta a las ideas sociales. Lo traducirán a la lengua a la que deben traducirse las verdades espirituales que se ven al otro lado del umbral, si han de llegar a la conciencia general. En vista del carácter general de la época, es de esperar que no se creerá a las personas iniciadas en los secretos del umbral que hablan de ideas sociales, porque no existe la confianza necesaria entre los seres humanos. “
Rudolf Steiner, Bases histórico-evolutivas para la formación de un juicio social, octava conferencia, Dornach, 24 de noviembre de 1918, GA 185a
El mismo principio de “arriba” y “abajo” rige en la relación ideal de los ámbitos sociales, de manera que, por ejemplo, la “productividad” de la vida cultural-espiritual pueda contar con la “disposición a acogerla libremente” …, “requisito sin el cual no es posible incorporar tal productividad al organismo social en forma saludable.” (Rudolf Steiner, “Los puntos centrales de la cuestión social”, capítulo II). Los resultados de la vida cultural-espiritual necesitan ser recibidos y aceptados por los dos ámbitos sociales “inferiores” y posiblemente (re)compensados en la conciencia de aprecio de su valor sustentador.
Que se haga escuchar “lo que eco encuentra en las profundidades”.
“Que desde las profundidades los ruegos en las alturas sean oídos.”
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Lo que en la Piedra de Fundación se menciona como los ruegos dirigidos desde la oscuridad hacia las alturas, tiene su imagen refleja en el contexto histórico social de los trabajadores modernos conectados a las máquinas industriales, que
“quieren una espiritualidad real, aunque no sepan nada de ella, para no quedarse sólo con el viejo materialismo, que es lo único con lo que pueden llenar sus corazones.”
La exigencia del tiempo,
“que el proletario no sabía dentro de la cabeza, pero lo sentía con certeza en el corazón.”
Alocución de Rudolf Steiner a los trabajadores de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria, Stuttgart, 23 de abril de 1919.
se transformó en exigencia de los trabajadores cuando, en el contexto de la alocución que se acaba de citar, pidieron a Rudolf Steiner y Emil Molt que hubiera una escuela para sus hijos.
El espíritu de la voluntad actúa “desde abajo”, desde el estado de conciencia humana “dormida”, que no por eso tiene menos valor; al contrario, es de espiritualidad más poderosa, como explica Rudolf Steiner en su escrito “En torno a los enigmas del alma (véase en esta página web: Los Enigmas del Alma y la trimembración social, https://www.trimembracion.org/essays/los-enigmas-del-alma-y-la-trimembracion-social).
En un ensayo de finales de 1921, titulado “La verdadera y la falsa trimembración del organismo social”, Rudolf Steiner retoma el tema de la fuerza volitiva dormida y lo alinea dentro de la perspectiva de lo que quiere despertar en el subconsciente de la humanidad en el presente: Todo esquema habitual de arquitectura social
“tendrá que fracasar porque no va dirigida a las fuerzas que viven en las fuerzas vigentes en las profundidades de la vida de los pueblos. En estas profundidades se están formando las preguntas que preocupan al mundo. Habría que actuar desde el reconocimiento de lo que clama en estas profundidades por un cambio en el concepto de vida y forma de vida.
Rudolf Steiner, La idea del Goetheanum en el seno de la crisis cultural del presente, GA 36, La verdadera y la falsa trimembración del organismo social, 13 de noviembre de 1921
Sitio y situación del individuo en la evolución de la humanidad
La meditación de la Piedra de Fundación coloca el individuo en el gran contexto universal del que es parte y reflejo microcósmico.
En general, la presencia del principio estructural triádico del universo y del ser humano, Rudolf Steiner lo presentó como motivo para entender la necesidad de la misma estructuración dentro del organismo social:
“Y así la disposición anímica despertará en sí una primera capacidad de observar esta triunidad primordial en todo lo viviente y tejiente, con lo cual también empezaría a querer entretejer esta triunidad primordial en todo quehacer humano, en toda actividad creadora humanas. Y se puede decir que el tener ideas puras sobre la vida espiritual libre, de la vida jurídica, de la vida socioeconómica sólo es posible al captar este pulso ternario como fuerza universal, para que sea también un impulso para el obrar humano.”
Rudolf Steiner, El ciclo anual como proceso respiratorio de la Tierra y las cuatro grandes festividades, tercera conferencia, Dornach, Lunes Santo, 2 de abril de 1923, GA 223
La condición social del ser humano, de ser un ser individual y al mismo tiempo ser inseparablemente conectado con el universo, es lo que subyacía también a las situaciones en las que Rudolf Steiner colocaba sus iniciativas sociales en un amplio contexto mundial, dentro de la evolución de la humanidad.
Para entender esta relación dentro del contexto histórico contemporáneo de la Europa de principios del siglo XX, es importante escuchar las indicaciones que Rudolf Steiner dio en su momento a los trabajadores del surgente movimiento de consejos empresariales y a los maestros y cooperadores del incipiente movimiento Waldorf.
- Una cita característica de las reuniones de Rudolf Steiner con los consejos empresariales en el año 1919 es la siguiente:
“Entonces la comunidad de trabajadores habrá logrado lo que quiere lograr: la liberación del proletariado de las penurias físicas y anímicas. Pero con ello logrará también la liberación de la humanidad entera, es decir, la liberación de todo lo que hay de humano en el ser humano y que merece ser verdaderamente liberado.”
Rudolf Steiner, Nueva configuración del organismo social. Conferencias públicas y ante los trabajadores de los talleres Daimler-Benz, de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria y otras industrias, Stuttgart, 23 de abril de 1919, GA 330
“… Estos son retos que en nuestros tiempos encuentran su expresión en las exigencias de alcance histórico mundial.”
Alocución de Rudolf Steiner a los trabajadores de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria, Stuttgart, 23 de abril de 1919.
- En la inauguración de la «Escuela Libre Waldorf de Stuttgart en 1919, Rudolf Steiner propone vivir el primer impulso de una escuela libre
“en la conciencia de la grandeza de la tarea y del momento en que se emprende, y sintiéndolo como momento solemne en el orden del mundo. … Todos queremos considerarnos como seres humanos a los que el karma ha puesto en el lugar en el cual no se producirá algo ordinario, sino algo que puede provocar en los que participan el sentimiento de un solemne momento en la evolución del mundo.»
Rudolf Steiner en la Escuela Waldorf. Conferencias y alocuciones, Inauguración de la «Escuela Libre Waldorf» el 7 de septiembre de 1919 en Stuttgart, GA 298.
El alcance mundial del movimiento Waldorf y del movimiento de los consejos obreros/empresariales que Rudolf Steiner menciona en las citas anteriores tiene su trasfondo en el hecho de que ambos son fruto consecuente y parte esencial del movimiento por la trimembración social, que se propuso dar pasos decisivos y necesarios para la evolución de la humanidad en el sentido de las exigencias del tiempo. En el caso del movimiento Waldorf y del movimiento de los consejos obreros, las exigencias del tiempo tal como los formuló la trimembración social eran la liberación del trabajo del poder del capital y la liberación de la educación de la autoridad del estado.
En este sentido, la Piedra de Fundación quiere ser una llamada a la conciencia del individuo, que siempre puede elegir entre situarse a sí mismo dentro de la corriente evolutiva de fatalismo y necesidad natural, o intentar a entender el propio pensar, sentir y querer bajo su propio mando, pero no por eso fuera de las “exigencias del tiempo” y del contexto de una voluntad mundial en el sentido de la época de Micael.
Reyes y pastores. Lo espiritual, “asunto de todos”
Lo que Rudolf Steiner propuso para el contexto empresarial, una “espiritualidad sostenida por la comunidad” económica (conferencia de Stuttgart, 23 de abril de 1919, GA 330), también lo quería ver realizado en el gran contexto del ámbito cultural-espiritual. Así como dentro el trabajador espiritual/intelectual debería sacrificar el privilegio del conocimiento compartiéndolo con todos los miembros de la comunidad empresarial, así los miembros de la gran comunidad social tienen el derecho de pedir que sean partícipes de la vida espiritual.
Lo que Rudolf Steiner formula en su discurso para los trabajadores,
“que todo lo que sucede en el suelo cultural-espiritual sea asunto de todos”,
(Rudolf Steiner, Nueva configuración del organismo social. Conferencias públicas y ante los trabajadores de los talleres Daimler-Benz, de la fábrica de cigarrillos Waldorf-Astoria y otras industrias, Stuttgart, 23 de abril de 1919, GA 330)
vuelve a estar presente en la cuarta estrofa de la “Piedra de Fundación”: “La luz del espíritu cósmico” ha dejado de ser privilegio de los sabios Reyes; también llega a los corazones de los modestos pastores. En el contexto social moderno, los Reyes y Pastores vuelven a aparecer, por ejemplo, como los trabajadores espirituales/intelectuales y físicos para los que Rudolf Steiner preveía el reto de compartir el conocimiento especializado de los trabajadores intelectuales/espirituales de una forma solidaria para poder trabajar en un espíritu común.
Trimembración social y entendimiento del acontecimiento del Cristo
En diversos ciclos de conferencias dados en los tiempos de la trimembración social, Rudolf Steiner dilucida la estrecha conexión entre la cuestión social y la exigencia de la trimembración social con el aspecto espiritual crístico – en particular en las conferencias navideñas de 1920 (del ciclo “El puente entre la espiritualidad cósmica y lo físico del hombre”, GA 202), pero también, entre otros, en los ciclos “¿Cómo puede volver a encontrar la humanidad al Cristo?” de 1918 (GA 187), “El aspecto interno del enigma social” de 1919 (GA 193), y “La nueva espiritualidad y la vivencia del Cristo en el siglo XX” de octubre de 1920 (GA 200). Desde la observación de que
“si no se produce un cambio desde lo espiritual, una nueva comprehensión del cristianismo, la humanidad irá en declive”,
Rudolf Steiner, La nueva espiritualidad y la vivencia del Cristo en el siglo XX, cuarta conferencia, GA 200
Rudolf Steiner enfatiza la tarea de la antroposofía de proporcionar un conocimiento del ser humano y del universo en conexión con el Misterio del Cristo.
"No se resolverá ninguna cuestión social que no se conciba en relación con el esfuerzo de la ciencia espiritual [antroposófica] que hará que el ser humano vuelva a ser entendido como ser espiritual. Las soluciones sociales se producirán en la misma medida en que las personas puedan sentir el impulso de Cristo en sus almas. Todas las demás soluciones sociales solo conducirán a la destrucción, al caos. Porque todas las demás soluciones enfocan al ser humano como mero ser terrenal".
Rudolf Steiner, La nueva espiritualidad y la vivencia de Cristo del siglo XX, cuarta conferencia, GA 200
"Las conferencias de este ciclo hacen tangible el hecho de que la trimembración social no es un concepto entre muchos sino el resultado de una observación exacta de los sucesos de la vida social a nivel anímico y espiritual. Rudolf Steiner nos dice que para la construcción de un futuro social digno del ser humano será de importancia que el ser humano deje de concebirse como ser terrenal insignificante y que tenga una idea de su relación con todo el universo. Tal disposición interior posibilitará que también se experimente el ser del Cristo como sustancia cósmica de nuestro devenir terrenal. Es decir, las respuestas a la cuestión social surgirán en la medida en la que el ser humano se capacite para sentir el impulso crístico en su alma. “
GA 200, Comentario de Walter Kugler en la edición del GA 200, 2003, página 143
Sabiduría y Amor, lucha interior
Dentro de la concepción de cómo la condición humana y las cuestiones sociales desafiantes están relacionadas con el impulso universal del Cristo, Rudolf Steiner incide en la importancia de un camino interior frente a los intentos de buscar soluciones “prácticas” externas “aplicadas” en la sociedad.
Un aspecto central de esta naciente conciencia, formulado por Rudolf Steiner a principios de los tiempos de la trimembración social como reto para la humanidad, es asumir interiormente la gran polaridad universal, decisiva para el futuro de la condición y conciencia humana, que empieza a hacerse sentir en nuestros tiempos: la polaridad de Sabiduría y Amor. En el ciclo “La exigencia social fundamental de nuestra época” habla de
“una gran batalla que se produce detrás del escenario del mundo físico sensible, la batalla entre la Sabiduría y el Amor, y el ser humano se encuentra en medio de esta batalla. Durante mucho tiempo lo ha sido inconscientemente; en el futuro tendrá que afrontar la batalla con cada vez más determinación; la batalla que tiene lugar en el mundo entre la Sabiduría y el Amor. Porque el ser humano ha de ser lo que resulta cuando la Sabiduría y el Amor siguen oscilando, cual péndulo, ahora hacia el lado de la sabiduría, ahora hacia el lado del amor”.
Rudolf Steiner, La exigencia social fundamental de nuestra época, conferencia del 20 de diciembre de 1918, GA 186
La exigencia de experimentar activamente la polaridad dinámica entre “Sabiduría y Amor” se caracteriza por las tareas de:
- intentar experimentar la lucha interior de Sabiduría y Amor en su sentido humano espiritual, no como filosófico-dialéctica – en el sentido micaélico de unir al pensamiento las cualidades del corazón,
- concebir las polaridades mencionadas como unidad, es decir, como dos perspectivas anímico-espirituales tienen su origen en el mismo y único hecho, que es el Misterio de Navidad y el acontecimiento del Cristo en general,
- aceptar la exigencia de que esta lucha tiene que ser activa y permanente, ya que el ser humano del presente no puede depender de soluciones y promesas que arreglen su bienestar anímico desde fuera.
“En el futuro próximo, los dioses se propondrán para el ser humano tan solo aquello a lo que él mismo contribuya con su propia iniciativa. El ser humano tiene que pasar por luchas interiores del alma, que le harán más fuerte. No nos conviene una imagen del futuro más cómodo que el pasado y el presente.“
Rudolf Steiner, La exigencia social fundamental de nuestra época, conferencia del 20 de diciembre de 1918, GA 186
Guerra en el mundo exterior y en el alma humana
En varias ocasiones, Rudolf Steiner señaló que el pensamiento materialista y las ambiciones de poder material mundial fueron la causa “oculta” de la Primera Guerra Mundial. De hecho, en los tiempos de la trimembración social, las experiencias de la recién finalizada Primera Guerra Mundial fueron el motivo principal de que Rudolf Steiner insistiera en la observación de dichos síntomas:
“La desgracia de la humanidad presente se ha producido porque la voluntad de atender a cuestiones espirituales quedó reducido a un absoluto mínimo. Nunca una catástrofe como esta guerra mundial ha resultado por razones tan externas y tan materiales. “
El aspecto interno del enigma social, quinta conferencia, 12 de junio de 1919, GA 193.
El movimiento de la trimembración social, y con él la exigencia de adquirir un nuevo entendimiento de la condición humana social, fue una respuesta directa y necesaria a la catástrofe de la humanidad de la Primera Guerra Mundial. Sin embargo, todavía había varias ocasiones en las que Rudolf Steiner incluso pronosticó el advenimiento de otra guerra mundial si no se produjesen cambios fundamentales de pensamiento y conciencia social.
En el mencionado ciclo “La exigencia social fundamental de nuestra época”, de finales de 1918, Rudolf Steiner expone que la “lucha” interior entre Sabiduría y Amor tiene otro aspecto humano-social de gran trascendencia, dado que mientras esta polaridad no sea experimentada en su cualidad sustancialmente espiritual crística, se proyectará hacia fuera, construyendo enemigos externos en lugar de aceptar y trabajar los opuestos internos.
“Es un fenómeno de nuestros tiempos que el ser humano no acepte esta lucha interior, que la esquive, que no la quiera tener todavía. Y porque no la quiere en su interior, la proyecta hacia fuera. […] El ser humano tiene que asumir en su interior lo que cree que tiene que resolver en guerras externas. Un escenario bélico reducido al interior del alma humana será el remedio para aquello que hoy se presenta de manera tan ruinosa en la humanidad. “
Rudolf Steiner, La exigencia social fundamental de nuestra época, conferencia del 20 de diciembre de 1918, GA 186
Estas palabras de Rudolf Steiner son de actualidad dramática. Dentro de la tarea de situarse adecuadamente en el mundo global, el alma consciente de nuestra época actual tiene la tarea de familiarizarse con las tendencias actuales bien observables, en las que las polaridades existentes de las almas de los pueblos se interpretan de una forma reduccionista y se vuelven motivo de polarización, enemistad y construcción de enemigos.
Rudolf Steiner habló en la misma dirección dos años más tarde, en las conferencias de Navidad de 1920, que pertenecen al ciclo “El puente entre la espiritualidad cósmica y lo físico del hombre” (GA 202). En la conferencia del 25 de diciembre dice:
“La gente se está preparando para la próxima gran guerra mundial”,
sabiendo que ya era tarde para lograr el cambio radical necesario en el entendimiento del ser humano y en el pensamiento social, renovados en la conciencia de un orden social trimembrado saludable.
Rudolf Steiner profundizó el motivo de la conexión íntima necesaria con los ideales de Sabiduría y Amor en el mismo ciclo:
“Aún no hemos alcanzado desarrollar e interiorizar por completo la sabiduría de los magos; aún no hemos alcanzado desarrollar y hacer fluir la condición devota de los pastores por completo hacia el mundo exterior. La cuestión social está llamando con poder terrible ante las puertas de la existencia humana. Ha traído cosas terribles en los últimos años; es cada vez más amenazadora, y sólo las almas adormecidas pueden pasar por alto lo inminente. Europa se está preparando para convertirse en escombros culturales. No se levantará de su caótico estado de otra manera que no sea encontrando la oportunidad de desarrollar de nuevo una humanidad genuina y verdadera en la convivencia social.”
El puente entre la espiritualidad cósmica y lo físico del hombre, Dornach, 23 de diciembre de 1920, GA 202
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En general, la trimembración social parte de la conciencia de que toda realidad social es producto de pensamiento y voluntad anterior; igualmente, la ciencia espiritual antroposófica cuenta con que las ideas centrales y esenciales, movidas de manera seria en un número suficientemente grande de personas, también serán reflejadas en la realidad y decisivas para la construcción de la estructura social. Visto desde esta perspectiva, el hecho de que las ideas de la trimembración social generen condiciones de paz y salud en la sociedad no depende en primera línea del entendimiento intelectual de contenidos y conceptos, sino en medida mucho mayor de la capacidad de mover las ideas primarias en su polaridad y necesaria transformación en estructuras trimembradas. El ejemplo prototípico es la polaridad de las cualidades de Sabiduría y Amor, dos opuestos que, transformándose en relación trimembrada, condicionan un centro que no puede tener otra función que la de establecer justicia y paz entre ellos.
Retos para la conciencia: Las polaridades “Este Oeste” “Sabiduría y Amor”
Para entender el alcance del cambio de pensamiento y actitud interior que Rudolf Steiner vio necesario para un cambio hacia la paz y salud social, es indispensable relacionar la exigencia de una nueva experiencia de la polaridad interior de Sabiduría y Amor con la de una nueva conciencia de la polaridad espiritual global entre Este y Oeste.
En el Congreso Este-Oeste celebrado en 1922 en Viena, Rudolf Steiner ofreció perspectivas antroposóficas para entender esta polaridad y para superar las tendencias de polarización mediante un tercer elemento central y equilibrador: la cultura y el espíritu de la Europa Central. En el marco de las conferencias impartidas para círculos antroposóficos, Rudolf Steiner
- comunicó la trascendencia de la polaridad Este Oeste en su contexto de la polaridad de dos fuerzas opositoras opuestas entre ellas: las fuerzas de Ahriman y Lúcifer,
- caracterizó la manera de actuar de estas fuerzas dentro de la polaridad Este y Oeste,
- creó los conceptos adicionales necesarios para entender la polaridad Este Oeste en su forma y composición,
- describió la naturaleza sustancialmente crística de la polaridad Este Oeste, en ampliación de la polaridad interior ya caracterizada como “Sabiduría y Amor”, y por último,
- hizo entender la polaridad universal Este Oeste en su relación con el enfrentamiento de Rusia y el mundo occidental en la Primera Guerra Mundial. Los comentarios de Rudolf Steiner acerca de todos estos puntos se concentran en su gran mayoría en el periodo de 1914 a 1921, épocas de guerra, posguerra y movimiento para la trimembración social.
A continuación, se intentará esbozar los puntos mencionados en detalle y esencia.
La polaridad Este Oeste: Las fuerzas actuantes esenciales
Para Rudolf Steiner fue de primera importancia, que después de las experiencias de la Primera Guerra Mundial naciera cierta conciencia del trasfondo espiritual de tensión y conflicto entre Este y Oeste. Los ciclos en los que habló de este tema en los tiempos de la trimembración social incluyen, entre otros, “Europa central entre Este y Oeste. Historia cósmica y humana” (1915), “El aspecto interno del enigma social. Pasado luciférico y futuro ahrimánico” (1919), y “Polaridad mundial entre occidente y oriente. Vías para comprenderla mediante la Antroposofía” (1922), con atención centrada en el hecho de que
“En la Europa Central estamos tensados entre el principio luciférico de Oriente, y el principio ahrimánico del Occidente “
El misterio de la muerte. Esencia y significado de Europa central y de los espíritus de los pueblos europeos, 15 de mayo de 1915, GA 159
Dentro de la organización polar de cosmovisiones, la espiritualidad de Oriente se inspira en la gran sabiduría antigua, mientras Occidente está dirigiendo el espíritu al mundo futuro moderno, en el que la ciencia materialista está condicionada por los intereses económicos del capital y de la tecnología.
El reto para el alma consciente consiste en entender de cerca esta polaridad y saber describirla como fenomenología de una geografía espiritual, pero también como parte de la propia condición espiritual humana individual.
Sabiduría y Amor, Lucifer y Ahriman
En las mencionadas conferencias navideñas de 1920, Rudolf Steiner vuelve a hablar de su indicación anterior, la necesidad de una experiencia interior de la polaridad/tensión entre Sabiduría y Amor como causa oculta de polarización y guerra. Después de recordar que
“aún no hemos alcanzado desarrollar e interiorizar por completo la sabiduría de los magos; aún no hemos alcanzado desarrollar y hacer fluir por completo la condición devota de los pastores hacia el mundo exterior. La cuestión social está llamando con poder terrible ante las puertas de la existencia humana“,
El puente entre la espiritualidad cósmica y lo físico del hombre, Dornach, 23 de diciembre de 1920, GA 202
Rudolf Steiner pasa a caracterizar el vacío humano-social que resulta de la intervención de las fuerzas opositoras y su tendencia de construir estructuras de poder estatal “ahrimánico-luciférico” (véase abajo, “El Yo entre Ahriman y Lucifer”).
Poco antes, Rudolf Steiner ofreció una perspectiva parecida en la última conferencia del ciclo “La misión de Micael. En ella explica que la falta de atención en los principios espirituales de verdad y amor conducirá a la inversión de estos principios en principios opuestos:
“Si el curso del mundo continúa como lo ha hecho con la degeneración de la vida espiritual, que tiene su origen en Oriente, entonces esta vida espiritual, mientras que en un extremo era la verdad más sublime, se precipita en la mentira más terrible en el otro extremo. [...] Mientras esta corriente desemboca en la falsedad, la corriente media [de la evolución de la vida del derecho] desemboca en el egoísmo. […] El primer abismo es la mentira, la degeneración de la humanidad a través de Ahriman. El segundo es el egoísmo, la degeneración de la humanidad a través de Lucifer.
Rudolf Steiner, La Misión de Micael, GA 194, duodécima conferencia, GA 194
Las ideales de Amor y Verdad pasan a tener la cualidad opuesta, la de mentira y egoísmo. En la esfera social, el punto esencial del egoísmo luciférico tiene que ver con la tendencia al nacionalismo y el desinterés en otras culturas, mientras la mentira ahrimánica se distingue, entre otros aspectos, por el interés en mantener una concepción materialista/darwinista del ser humano. Una concepción del ser humano como animal inteligente que tiene que desarrollar habilidades para estar preparado para proteger su vida -- la guerra como parte “natural” de la lucha por la supervivencia.
Es tarea del alma consciente de adquirir una conciencia de ambas unilateralidades:
"Durante la quinta época post-Atlante, sólo tendrá una sensación correcta de su humanidad aquél que sea capaz de entenderse a sí mismo como inserto en la situación siguiente: Estando erguido en el mundo tal como lo estás, debes ser consciente de que por un lado siempre te estás acercando a la entidad luciférica, por otro lado, te estás acercando a la entidad ahrimánica. La viva sensación de que como ser humano uno está inserto en esta unidad ternaria, debe cada vez más penetrar en los seres humanos en la quinta época postatlante; de esta manera superarán los grandes peligros de esta época."
Rudolf Steiner, Impulsos del pasado y del futuro en el acontecer social. Los trasfondos espirituales de la cuestión social, cuarta conferencia, 28 de marzo de 1919, GA 190.
Entender de cerca la polaridad Este Oeste
La trimembración social, concibe los tres ámbitos sociales (cultural-espiritual, jurídico-político y económico) dentro de la estructura de una sociedad concreta, pero también en el contexto geosocial de Este Oeste. De hecho, la necesidad de las nuevas ideas de la trimembración social de Rudolf Steiner nació en el mismo momento en el que Rudolf Steiner empezó a hablar de la imperante necesidad de entender la polaridad Este Oeste en su trasfondo espiritual.
En este contexto universal, la trimembración social propone distinguir con claridad:
- el ser humano físico, que se sitúa principalmente en el ámbito material/ materialista de la economía – el ámbito al que el mundo occidental moderno da prioridad absoluta frente a los demás. Esta actitud tiene un lado sospechoso y difícil de asumir para el alma de Oriente,
- el ser humano espiritual que puede sentirse uno con el cosmos y la sabiduría antigua (Oriente) o tomar la religión como teoría abstracta teológica (Occidente) – actitud incomprensible para el alma occidental,
- el alma humana que persigue una convivencia en la que no predomine la religión sobre el derecho y la economía, y en la que tampoco los intereses del ámbito económico ejerzan poder sobre los ámbitos del derecho y el ámbito cultural-espiritual.
Esta visión cosmopolita permite dirigir la atención a las tendencias unilaterales de organizar el organismo social en Occidente (Europa occidental y Norteamérica), Oriente (Europa oriental con atención especial en Rusia) y el centro (Europa Central).
En occidente, la economía tiende a subyugar a la política y la vida cultural-espiritual; en la Europa Central, la política tiende a la forma del estado unitario que dirige los asuntos de la economía y la vida cultural-espiritual; en oriente, la espiritualidad tradicional necesita buscar las nuevas formas de llevar el tesoro de sabiduría a la realidad económica moderna.
Consecuencias para la vida social y convivencia de la humanidad
Una observación externa y superficial de la polaridad Este Oeste puede conducir a reducirlas a dos “poderes” o “sistemas” opuestos que compiten entre ellos para convencer al otro lado que el propio es superior al ajeno, o bien puede provocar la tentación de coger los aspectos positivos de ambos lados y sintetizarlas en una solución perfecta para el mundo.
El método de Rudolf Steiner fue diferente. Por un lado, señaló la necesidad de un mutuo entendimiento e interés; por otro lado, desarrolló una antropología desde su ciencia espiritual, cuyo carácter puramente humano general no pudo ser otra cosa que atractiva para ambas corrientes culturas, la del Este y del Oeste.
Por ejemplo, en el campo económico, exigió que la economía de los últimos siglos tal como la ha construido el espíritu materialista de Occidente encuentre una relación con los aspectos de una economía fraternal oriental
“El cuerpo que se ha formado a partir de intereses económicos mundiales necesita atención al alma de este cuerpo; no se puede esperar hasta que estos cuidados se produzcan por sí mismos. … La cuestión práctica del futuro será cómo comunicarse con las almas de la población asiática. La economía [occidental] solo puede ser un cuerpo exterior para un alma que ha de ser encontrada para él.“
Rudolf Steiner, La idea del Goetheanum en el seno de la crisis cultural del presente, “Alemania y América”, GA 36
Esto no significa copiar la actitud ajena; solo significa entenderla para entender también a la propia. La actitud mediadora del centro incluye, por ejemplo, la tarea de Occidente de
“tomar la espiritualidad del antiguo Oriente como un bien del alma, no como un suplemento para sus logros materiales”
Rudolf Steiner, La cuestión mundial, en: número 2 de Das Goetheanum, semanario para Antroposofía y trimembración social, 28 de agosto de 1921; GA 36
Un aspecto paradigmático e ilustrativo del pensamiento científico espiritual de Rudolf Steiner y su cualidad mediadora es el concepto de la función del capital dentro de su ciencia económica. Allí, el capital, que puede ser concebido como símbolo más poderoso de la economía occidental basada en el ánimo de lucro personal, asume una cualidad espiritual por su importancia decisiva para una vida cultural-espiritual fructífera (el espíritu emprendedor y organizador que ha generado el capital, lo devolverá a la actividad del espíritu humano en los ámbitos de cultura y educación).
En el campo científico general; Rudolf Steiner vio el pensamiento de Goethe como impulso centroeuropeo para una ciencia que ha superado el carácter ahrimánico de la ciencia reduccionista, material, utilitarista occidental, y que se acerca al pensamiento oriental por su enfoque imaginativo dentro de la observación exacta de la naturaleza. La ciencia natural desarrollada por Goethe persigue un pensamiento real ideal, no dogmático, que difícilmente puede desviarse hacia los extremos del materialismo o puro espiritualismo. Para Rudolf Steiner, esta ciencia también tenía una misión de paz y mutuo entendimiento, ejerciendo para el Este una atracción más fuerte que las teorías o enseñanzas de Occidente.
«En Goethe, el representante de la Europa central, encontramos el arte y la ciencia unidas en uno. … una unión de la idea occidental de la ciencia y la idea oriental de la religión en la imaginación artística.»
Polaridad mundial entre occidente y oriente. Vías para comprenderla mediante la Antroposofía, primera conferencia, GA 83
Estos elementos de acercamiento entre Este y Oeste, basado en una comprensión exhaustiva de sus condiciones histórico-culturales y espirituales, son una parte de los requisitos previos para la construcción de convivencia que Rudolf Steiner mencionó como fundamentales en los tiempos de la trimembración social, concebida desde el principio como impulso de paz mediante el entendimiento mutuo de los pueblos y la cooperación libre en tres ámbitos sociales bien discernidos.
El Yo entre Ahriman y Lucifer
La exigencia de que el ser humano de la época del alma consciente se conozca a sí mismo como viviendo inserto en dos polaridades constitutivas y que aspire a tomar una posición céntrica entre ellas, adquiere su relevancia superior por el hecho de que tal colocación del propio ser en el centro de su existencia es un gesto genuinamente crístico.
Como destaca Rudolf Steiner en su intento de conseguir un conocimiento del acontecimiento de Cristo, el Cristo se unió con la Tierra en la encrucijada de los tiempos para que el ser humano empiece a conocerse a sí mismo como ser libre a través de una conexión individual con la verdad y el amor; para la condición de la época de Micael, en la que el Yo humano tiene que afrontar las fuerzas de Lucifer y Ahriman, el Cristo sigue presente en el mismo campo de tensión y sigue acompañando al ser humano en medio de él:
“En realidad, solo puedo entender el mundo si lo miro con referencia al número tres. Porque, por un lado, tenemos todo lo que es luciférico, y por otro lado, todo lo que es ahrimánico, y colocado en medio el ser humano, que, como tercer elemento, tiene que sentir su naturaleza divina en el estado de equilibrio entre los dos. […] En el ser del mundo tenemos que ver con lo luciférico que representa una escala y lo ahrimánico que representa la otra escala, y con el estado de equilibrio, que representa el impulso de Cristo. […] El estado anímico-espiritual más normal del ser humano consiste en ponerse a sí mismo de forma adecuada en medio de esta trinidad del mundo, en esta estructura del mundo en cuanto fundamentado en el número tres.”
La misión de Micael, primera conferencia, 21 de noviembre de 1919, GA 194
Tanto el intento de experimentar la “batalla” interior de Sabiduría y Amor como el intento de colocar el Yo en medio entre las fuerzas de Lucifer y Ahriman son actos que el ser humano tiene que aprender a realizar hoy desde la nada y desde su propia incitativa y libertad. De no ser así, la batalla se exterioriza, y el ser humano depende de autoridades externas que le comuniquen los valores de verdad, libertad y amor a su manera; por ejemplo en la forma obsoleta del amor a la patria, con el argumento de que la libertad tiene que ser defendida con armas; en definitiva, mediante la mentira con la que la razón de estado moderna maquiavélica construye motivos de guerra, como se ha visto en múltiples casos en los últimos años y decenios.
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Las conferencias navideñas de 1920 son el momento en el que Rudolf Steiner explicó con más extensión e intensidad la interdependencia de la necesidad de la trimembración social y la urgencia de una conciencia crística. En ellas desarrolla la necesidad de la trimembración social y las condiciones de convivencia pacífica a partir de la polaridad de Sabiduría y Amor (Reyes y Pastores), que luego seguirá central en la Piedra de Fundación del año 1923.
La concienciación sobre el origen y el significado profundo de que el alma humana posee el potencial de desarrollar el sentido de la verdad y del amor pasa por la necesidad de adquirir una sensación de responsabilidad por el propio pensar y querer: “el conocimiento humano cristificado” y “la voluntad humana cristificada” son condiciones internas para crear un “orden social cristificado” en los ámbitos cultural-espiritual y económico y como resultado, en el ámbito del derecho (El puente entre la espiritualidad cósmica y lo físico del hombre. Búsqueda de la nueva Isis, la divina Sofía, décima quinta conferencia, GA 202)
En otras palabras, el ser humano que asume con responsabilidad y libertad la lucha interior entre verdad y amor y acepta la prueba de tensión entre Lucifer y Ahriman, también estará en condiciones de entender, desear y desarrollar estructuras sociales pacíficas – estructuras en las que surgirá un tercer elemento, que no es otro que el ámbito del derecho. Este es el elemento central que tiene que ser construido desde sí mismo en todo momento, atendiendo las necesidades en la economía y aprovechando las capacidades disponibles en el ámbito cultural-espiritual. Dentro de la sociedad moderna, el derecho ya no tiene que ver nada con el derecho natural ni puede ser mero instrumento de poder del estado ni el resultado de lo que decide un grupo de expertos. Los representantes del pueblo que se conciben a sí mismos como sucesores legítimos de la antigua sabiduría de faraones del ámbito político-jurídico-estatal y, al mismo tiempo, como promotores del progreso nacional a través del poder económico y militar, son los representantes de lo que Rudolf Steiner llamó “estados ahrimánico-luciféricos”, con formas sociales autoritarias que imposibilitan la construcción del ámbito del derecho bajo el ideal de la igualdad tal como lo concibe la trimembración social.
Si la cultivación de los restos de la antigua sabiduría de Oriente y los impulsos modernos de Occidente no superan su dualidad polar para integrarse en una estructura trimembrada,
“En Oriente se desarrollarían más bien estados espirituales ahrimánico-luciféricos, en Occidente se formarían preferentemente estados económicos ahrimánico-luciféricos, si el ser humano no entiende cómo puede evitarlo a través de la cristificación de su propio ser, si no entiende cómo puede emprender desde su conocimiento, desde su voluntad, la trimembración de aquello que tiende a disgregarse.”
Rudolf Steiner; El puente entre la espiritualidad cósmica y lo físico del hombre. Búsqueda de la nueva Isis, la divina Sofía, décima quinta conferencia, Dornach, 25 de diciembre de 1920, GA 202
(Véase también en esta página web los artículos: La trimembración social en sus relaciones espirituales: “La comprensión de la trimembración social y el entendimiento del Misterio de Navidad como dos tareas para el futuro de la humanidad“ y “La trimembración social, vista desde perspectivas poco habituales”.)
Libertad, verdad, amor
En lo anterior se ha expuesto que el esfuerzo propio de acercamiento en dos direcciones a los ideales crísticos universales de Sabiduría y Amor incluye el reto de encontrar el equilibrio entre Lucifer y Ahriman. Si la “lucha interior” entre ambos ideales no se inicia en el ser humano de una forma consciente, las fuerzas opositoras empiezan a actuar a rienda suelta en el ser humano, con las secuelas consecuentes luciféricas/ahrimánicas en todos los ámbitos sociales.
La obvia relación entre ambas polaridades se entiende aún mejor a través del conocimiento de qué ambas tienen que ver con la libertad del ser humano. Por un lado, la pregunta por el amor y la verdad implica la pregunta por la propia libertad humana. Esta fue adquirida a través del acontecimiento de Cristo, junto con la posibilidad de desarrollar libremente la facultad de amor y el sentido de la verdad, que antes no estaban propiedad individual del ser humano. Por otro lado, la libertad humana no tiene sentido ni realidad sin la existencia de las fuerzas del mal y la necesidad de reconocer y afrontarlas en su doble naturaleza: la tentación luciférica de vivir en un mundo propio de fantasía e ilusión sin desarrollar interés alguno en las exigencias reales del mundo, y la tentación inversa, ahrimánica, de desarrollar mecanismos para poseer y manipular el mundo.
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Si la Filosofía de la Libertad fue un intento temprano de contravenir tendencias sociales que podían desembocar en catástrofes mayores de la humanidad, también prefiguró los motivos de libertad, amor y verdad, a los que más tarde Rudolf Steiner daría un sentido profundamente espiritual-crístico.
El fondo sustancial espiritual de estas advertencias era el deseo de despertar la conciencia de la libertad humana, con los dos pilares de amor y verdad: en este sentido, la Filosofía de la Libertad ve la esencia de la libertad humana en el amor a la propia acción y en el reconocimiento de verdades adquiridas por propio esfuerzo, no pasivamente recibidos de una autoridad externa.
Solo años después de la Filosofía de la Libertad, a principios del siglo XX, cuando pasa de la filosofía (el conocimiento del mundo espiritual) a la antroposofía (que aspira a una relación real del Yo con el impulso del Cristo), Rudolf Steiner empezó a hablar de la dimensión espiritual crística de los conceptos de libertad, verdad y amor, que antes solo trataba en su cualidad de conceptos filosóficos. Más tarde, en los ciclos dados en los tiempos de la trimembración social, se hace evidente la importancia decisiva de estas ideas para la evolución de la conciencia y actitud interior del ser humano, incluyendo las consecuencias para la salud o enfermedad de la esfera social. Por último, la Piedra de Fundación habla de cómo el ser humano moderno, que debe su libertad al acontecimiento de Cristo – una libertad que no existía en las épocas anteriores a la inflexión de los tiempos (en ellas, el amor no fue acción libre humano sino vinculado a los lazos de sangre, igual que la verdad tenía carácter de revelación de una verdad divina “externa”.
El ser humano debe su “libre voluntad” a la luz divina (Piedra de Fundación, tercera estrofa), y debe la facultad de amar y conocer desde el propio Yo la luz solar espiritual que se unió a la Tierra en el Misterio de Navidad, “luz que da calor a los corazones de los pastores humildes; luz que ilumina las cabezas de los reyes sabios” (Piedra de Fundación, cuarta estrofa), creando los cimientos sobre los que el ser humano moderno puede despertar en sí la intuición de Sabiduría (de Reyes) y Amor (de Pastores).
Estos motivos de la Piedra de Fundación están claramente prefigurados en la Filosofía de la Libertad, como muestra, por ejemplo, la cita siguiente:
“No habrá actividad del alma humana que pueda ser tan fácilmente malinterpretada como el pensar. El querer y el sentir vuelven a dar calor al alma humana incluso en la vivencia posterior de su estado original. En cambio, la vivencia posterior del pensamiento nos deja fríos; parece secar la vida del alma. Sin embargo, esto no es más que la intensa proyección de la sombra de su realidad transida de luz y capaz de penetrar cálidamente en los fenómenos del mundo. Esta penetración se realiza con una fuerza que viene fluyendo en la misma actividad del pensar, y que es la fuerza del amor en forma espiritual.”
Rudolf Steiner, Filosofía de la Libertad, Los factores de la vida, Suplemento a la nueva edición (1918)
En esta cita, las palabras “luz”, “calor” y “amor” aún tenían un carácter “filosófico”, pero muestran la disposición de ir más allá de reflexiones abstractas.
Es muy significativo que este texto suplementario fuese añadido en la edición de la Filosofía de la Libertad de 1918 – en el momento en el que fue necesario revisar las causas ocultas de la Primera Guerra Mundial, Rudolf Steiner intentó volver a destacar la importancia de cuestionar el propio pensamiento y sus condiciones anímicas acompañantes como factor interno de una nueva conciencia social.
Los sucesos externos históricos dolorosos y dramáticos ahora necesitan una reflexión más urgente y una manera de tratarlos más intensa y seria, a la par de una conexión más íntima y espiritual con los sucesos externos y “ocultos” del presente.
Los conceptos pilares de la Filosofía de la Libertad, verdad y amor, siguen siendo “objetos” de autoobservación, con el reto de experimentar en uno mismo el hecho de que el bien de la libertad está inseparablemente ligado al sentido de verdad y a la facultad de amor – en una experiencia que no pretende ser mística ni confesional y que más bien puede consistir en un autocuestionamiento sincero y permanente.
“En el futuro próximo, los dioses se propondrán para el ser humano tan solo aquello a lo que él mismo contribuya con su propia iniciativa. El ser humano tiene que pasar por luchas interiores del alma que le hacen más fuerte. No nos conviene una imagen de un futuro más cómodo que el pasado y presente.“
Rudolf Steiner, La exigencia social fundamental de nuestra época, conferencia del 20 de diciembre de 1918, GA 186
Conciencia de polaridad, centro y trimembración
La conciencia de un principio organizador universal que se compone de dos elementos polares y uno central tiene que conducir a la pregunta de cómo estos elementos pueden armonizar en un orden social – una pregunta que surge mucho antes de que fuese expresada por la antroposofía y la trimembración social.
Rudolf Steiner aprovechó en 1920 el ciclo “La nueva espiritualidad y la vivencia de Cristo del siglo XX” para referirse a las personalidades de Goethe y Schiller como espíritus que comprometían su vida de forma incondicional a las polaridades intensamente sentidas y al mismo tiempo capaces de transformar el desgarramiento interior en ideales de equilibrio anímico y social (La nueva espiritualidad y la vivencia de Cristo del siglo XX, tercera conferencia, Dornach, 23 de octubre de 1920, GA 200).
El conocimiento de las almas de los pueblos europeos, el aprecio a estas culturas ajenas, la visión del destino y la evolución de la humanidad dentro del campo de tensión de mentalidad y cultura de Este y Oeste, así como la conciencia de la división del espacio terrenal en polaridades culturales, hizo que pensadores como Goethe y Schiller desarrollasen conceptos humanistas y antropológicos triádicos, siempre con un elemento central que tiene la función de mediar entre las polaridades. Entre los ejemplos más conocidos se encuentran son los tres Reyes que aparecen en el cuento de la Serpiente Verde de Goethe, o los conceptos triádicos en las “Cartas sobre la educación estética de la humanidad” y otros escritos de teorías estéticas de Friedrich Schiller, casos en los que Rudolf Steiner percibió los preludios del pensamiento de la trimembración social.
Rudolf Steiner afirma que el entendimiento de la trimembración social no puede producirse sin el entendimiento empático de la trimembración universal existente, configurada en la geografía mundial, en la historia de la humanidad y en las disposiciones anímicas en las condiciones de espacio y tiempo, con atención especial en las polaridades de Oriente y Occidente y con la Europa Central y su tarea de mediar entre ellas. Por eso Rudolf Steiner puede decir que los espíritus centroeuropeos (Schiller, Goethe y otros) que sentían esta empatía y la plasmaron en sus obras fueron los predecesores de
“lo que tenemos que desarrollar mediante la ciencia espiritual con respecto a la trimembración del ser humano y la trimembración del organismo social, como respuesta a las próximas metas y cuestiones sobre los enigmas del individuo y de la convivencia social. “
Rudolf Steiner, La nueva espiritualidad y la vivencia de Cristo del siglo XX, cuarta conferencia, GA 200
Véase también en el Glosario de esta página: “Trimembración y goetheanismo”)
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Las visiones cosmopolitas universales que fueron expresadas por los grandes espíritus europeos del pasado, y sigue siendo intuido en el mundo presente, encuentra una ampliación en la ciencia antroposófica y sus perspectivas de una trimembración del ser humano y del universo, perspectivas que al mismo tiempo ganan en importancia por el intento de Rudolf Steiner de destacar la significancia del acontecimiento de Cristo como elemento central de ellas, tal como, una vez más, se encuentra formulado de forma condensada en la Piedra de Fundación. En ella se retrata cómo el Misterio de Navidad, con el que los principios de Sabiduría y Amor se unieron al Yo humano individual, conllevan que el Cristo aparezca en el centro de las dimensiones polares de espacio y tiempo y del alma humana. El hecho de que el Cristo que se ha unido al espacio terrenal y se yergue en el centro de la encrucijada de los tiempos queda inseparablemente vinculado con el cambio que con ello se ha producido en la condición anímica humana: La luz de la verdad y el calor del amor ahora son propiedad y tarea del ser humano.
- En la encrucijada de los tiempos, con el acontecimiento único del Misterio de la Navidad, el Cristo ocupa el centro entre un largo pasado de la evolución del ser humano y un nuevo comienzo de la evolución futura de la humanidad (Piedra de Fundación, cuarta estrofa).
- El ser del Cristo acompaña con el gesto del curso del Sol las tendencias espirituales originarios de Oriente que desembocan en las tendencias materializadoras/materialistas (ahrimánicas) de Occidente. El gesto del Cristo es establecer una evolución saludable entre la fuerza de inspiración y las formas de su materialización (Piedra de Fundación, segunda estrofa).
- A este movimiento entre Este y Oeste, pasado y futuro, se une el aspecto de arriba y abajo: el hecho del Cristo que se unió con la Tierra desde su esfera cósmica espiritual, y sigue siendo parte de los sucesos que se producen entre las condiciones del ser humano terrenal y espiritual, entre las “alturas y profundidades” (Piedra de Fundación, estrofas 1 y 3).
La sabiduría de Oriente (de los Reyes) ha llegado a las puertas de Occidente; ha cumplido su misión y entrega sus últimos frutos a la cultura occidental. La misión de esta última será volver a construirla desde la propia voluntad y libertad, partiendo de la condición anímico-espiritual materialistas de la vida y ciencia modernas.
Cuestión social, antroposofía y Sociedad Antroposófica
En los esfuerzos de Rudolf Steiner de encontrar una forma de organizar la causa antroposófica a nivel nacional y/o internacional, empezando en los principios del siglo XX, hubo varios cambios de paradigma, siempre con el enfoque de llevar la antroposofía a la realidad social, no de tratarla como asunto meramente esotérico. En el año 1907, animado por el éxito del Congreso de Múnich, Rudolf Steiner todavía persiguió un enfoque de arte social:
“La teosofía también puede construirse: puede construirse en la arquitectura, en la educación y en la cuestión social.”, dijo Rudolf Steiner en 1907
Rudolf Steiner, informe sobre el congreso de Múnich en la Rama de Berlín, 12 de junio de 1907
Seis años después, Rudolf Steiner hizo realidad esta afirmación con el inicio de la construcción del primer Goetheanum, y en 1921 declara que
“El Goetheanum … quiere ser el lugar donde uno pueda adquirir … de manera imaginativa y sintiente– lo que se necesita hoy para posicionarse en las grandes tareas de la época, también en las tareas sociales. “
Rudolf Steiner, El interior de la naturaleza y la esencia del alma humana, conferencia del 31 de enero de 1921, GA 80b
El largo camino de afrontar la cuestión social en las condiciones contemporáneas, que conduce del esoterismo oculto de la teosofía a la antroposofía, y de la antroposofía a la Sociedad Antroposófica con sede visible en el Goetheanum, está marcado desde el principio por iniciativas de Rudolf Steiner tomadas en el espíritu de la trimembración (véase los primeros capítulos de este artículo). Se pueden destacar los intentos del año 1917, el comienzo de los tiempos de trimembración social, el de llevar el descubrimiento radical del ser humano trimembrado a la comunidad científica general a través del escrito “En torno a los enigmas del alma”, y segundo, el intento de convencer al mundo político-estatal de la necesidad de la trimembración social en el momento actual de la historia de la humanidad.
En el Congreso de Navidad de 1923/24 sigue el intento de consolidar la antroposofía en los corazones y manos de un grupo de personas comprometidas con ella. El fundamento para la Sociedad Antroposófica reconstituida es, una vez más, la imagen del ser humano trimembrado:
“Desde hace décadas pudo ser percibida aquella trimembración del ser humano, por medio de la cual el Hombre puede dar vida en forma renovada al “Conócete a ti mismo” en la totalidad de su ser como espíritu, alma y cuerpo. Es cierto que esta trimembración pudo ser percibida ya desde hace décadas. Yo mismo pude llevarla por primera vez a su madurez durante la última década de los anos tormentosos de la guerra [se refiere a lo expuesto en “En torno a los enigmas del alma”]. Entonces intenté indicar como el ser humano vive en el ámbito físico en el sistema metabólico-motor, en el sistema rítmico del corazón y en el sistema pensante y perceptivo de la cabeza. Y se puede tener la plena convicción de que el ser humano –si acoge en si esta trimembración de la manera adecuada, … vivificando su corazón con antroposofía– llegue a conocer, en tanto aprende a conocer, sintiendo y queriendo, que es lo que en realidad hace cuando, vivificado por los espíritus de los Mundos, se sitúa por medio de sus miembros en las amplitudes del espacio; y que entonces, al comprehender activamente el mundo –no en actitud sufriente o pasiva, sino al asir activamente el mundo, al cumplir con sus deberes, con sus tareas y su misión en el mundo–, también entienda al Ser del omniabarcante amor humano y cósmico, que es un miembro en la totalidad del Ser del Cosmos.”
Congreso de Navidad, 25 de diciembre, GA 260.
Con esta apelación al autoconocimiento y al reconocimiento de la condición humana espiritual (relacionando el pensar con las alturas cósmicas, el sentir con la periferia y la voluntad con las fuerzas de las profundidades de la Tierra), la Sociedad Antroposófica se convierte en una comunidad cuyo fundamento común inspirador e impulsador es el mismo principio que el de la trimembración social: la imagen del ser humano trimembrado en su dependencia del mundo espiritual.
El momento del Congreso de Navidad
Para entender el denso momento del Congreso de Navidad es necesario recordar algunos puntos determinantes de etapas precedentes:
Por un lado, las experiencias con el movimiento para la trimembración social y el movimiento antroposófico que no trabajaban de acuerdo con lo intencionado por Rudolf Steiner (véase arriba, capítulo “Los años de crisis creciente, 1922 y 1923. Las reuniones en Stuttgart a principios de 1923” y siguientes), hicieron que él asumiera la función de presidente de la Sociedad Antroposófica constituida en el Congreso de Navidad de 1923/24.
Por otro lado, el momento del Congreso de Navidad significó la conclusión de un proceso que empezó con la actividad de Rudolf Steiner como Secretario General de la Sección Alemana de la Sociedad Teosófica, dentro de la que se fundó una Escuela Esotérica en 1904 y que tuvo que cesar su actividad en 1914 con el estallido de la Primera Guerra Mundial. En Pentecostés de 1907, la Escuela Esotérica fue disuelta en el marco del Congreso de Múnich. Annie Besant comentó: "La enseñanza oculta del Dr. Steiner es muy diferente a la nuestra... Él enseña el camino cristiano-rosacruz, que ayuda a algunas personas, pero es diferente al nuestro. Ahora lleva su propia Escuela, de la que él mismo es responsable." Esta Escuela reanudó sus actividades después de haber sido reconstituido junto con la Sociedad Antroposófica en el Congreso de Navidad.
Resumiendo la larga historia previa: Habiendo superado la etapa de crisis de 1922/1923 y los antecedentes de 21 años de trabajo para llevar la antroposofía al mundo, el objetivo del Congreso de Navidad fue dar a la Sociedad Antroposófica recién refundada una constitución y estructura en la que la sustancia esotérica antroposófica tuviera una saludable base humana y social.
Este trasfondo histórico da la oportunidad de ver en uno lo que sucede en el momento único de refundar la Sociedad Antroposófica en el Congreso de Navidad:
- la culminación del camino de encarnación de la antroposofía en emancipación de la corriente teosófica,
- la exigencia de transformar la teosofía/antroposofía entendida a una antroposofía vivida,
- el hecho de fundar la Sociedad Antroposófica sobre la imagen del ser humana trimembrado, siguiendo la corriente cristiano-rosacruz y llevándola a la concepción espiritual crística de la antroposofía.
Con la confluencia final de los tres procesos históricos mencionados y su culminación en el momento del Congreso de Navidad, Rudolf Steiner había creado la Sociedad Antroposófica como cuerpo en el que era posible cuidar la antroposofía bajo la imagen guía del ser humano trimembrado, inserto en un proceso evolutivo universal.
Sin embargo, estas condiciones también eran necesarias para producir la conciencia madura para otro reto decisivo: el de ver la trimembración interior como respuesta al hecho de la disociación del pensar, sentir y querer que empezó a producirse con cada vez más intensidad lo largo de la humanidad
[La consecuencia y realidad de este desarrollo se puede comprobar observando la dinámica del propio pensar, sentir y querer, o bien echando una mirada a la brecha que existe hoy (mucho más que hace 100 años) en la vida política determinada por una mezcla de ideología de partido e intereses egoístas personales; véase en el Glosario de esta página: “Trimembracio?n interior - Disociación del pensar sentir y querer”; véase también en esta página: “Tríada oscura, tríada luminosa y trimembración interior”].
En el momento que Rudolf Steiner caracterizó como “comienzo del cambio mundial a una nueva época” (Congreso de Navidad, 1 de enero de 1924), la tarea consistía en reconocer el hecho de la mencionada disociación y “admitir y asumirlo con seriedad en el propio interior”. Logrado este objetivo, este Congreso de Navidad dará un fuerte empuje en las almas, para su actuación decidida tal como le hace falta la humanidad hoy. (Congreso de Navidad, 1 de enero de 1924)
En este punto cabe recordar que la trimembración interior y la desintegración de las facultades anímicas era un tema cardinal en las conferencias de Rudolf Steiner desde los primeros comienzos de los tiempos de la trimembración social, por ejemplo cuando, a principios de 1919, afirma que la trimembración del organismo social es tan necesaria como es real la disociación del pensar sentir y querer en nuestra época (GA 190, Impulsos del pasado y del futuro en el acontecer social, novena conferencia, Dornach, 11 de abril de 1919), y las conferencias navideñas de 1920 retoman el mismo tema.
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Considerando estos contextos históricos, puede parecer un enigma la fuerte presencia general de la trimembración en la Piedra de Fundación como idea guía para el actuar de la Sociedad Antroposófica en el mundo, en contraste con el hecho de que la idea de la trimembración social prácticamente desaparece del lenguaje de Rudolf Steiner.
Esta paradoja se ha documentado en este texto con las numerosas coincidencias y paralelismos que existen entre los contenidos de la Piedra de Fundación y los aspectos espirituales de la trimembración social mencionados por Rudolf Steiner en tantas ocasiones en los tiempos de trimembración social – aspectos fundamentales para entender las exigencias de un futuro orden trimembrado del organismo social.
A continuación se estudia cómo se puede entender qué significa el punto de inflexión del Congreso de Navidad (junto con la interiorización de la encrucijada de los tiempos en este momento) para la continuación de la idea de la trimembración social en el futuro.
La Sociedad más moderna
En el momento del Congreso de Navidad de 1923/24 para la constitución de una Sociedad Antroposófica Internacional todavía estaba muy presente el recuerdo de los esfuerzos de los años anteriores (1917 a 1922) de promover la trimembración social como exigencia del tiempo. La conciencia de que estos esfuerzos tenían un carácter excesivo de programa y agitación externa era un motivo importante para una reconstitución y reorientación, incluyendo el cuidado de la imagen pública de la Sociedad Antroposófica y del movimiento antroposófico (véase arriba, ”La vida cultural-espiritual libre. El cambio de paradigma en el movimiento para la trimembración social”).
Los estatutos de la Sociedad Antroposófica, leídos junto con la Piedra de Fundación en el Congreso de Navidad, dicen expresamente que “La Sociedad Antroposófica no es una sociedad secreta, sino absolutamente pública.” El objetivo fue dejar que fuese públicamente visible el impulso esotérico antroposófico, dando acceso al conocimiento científico espiritual y esotérico de la Escuela Superior Libre del Goetheanum a todos los miembros de la Sociedad Antroposófica que lo deseasen, e iniciando la publicación de los ciclos de Rudolf Steiner, que antes solo estaban disponibles para los miembros. El deseo de Rudolf Steiner fue que la Sociedad Antroposófica fuese la
“Sociedad más moderna posible” en el sentido de “unir la mayor visibilidad pública pensable con una esotérica genuina y verdadera” (Congreso de Navidad, 26 de diciembre de 1923, GA 260).
El propósito general perseguido por Rudolf Steiner con la reconstitución de la Sociedad Antroposófica fue crear la disposición de ennoblecer el conocimiento antropológico/antroposófico con una humanidad interior correspondiente y fundamentar las relaciones humanas en las cualidades de corazón, tanto dentro de la Sociedad Antroposófica como hacia fuera.
Superar todo tipo de dogma y programa
Otra reorientación para la Sociedad Antroposófica fue la máxima de que no hubiese ningún tipo de “actitud dogmática“ (Congreso de Navidad, 27 de diciembre de 1923) y que el propósito de dar visibilidad a la antroposofía no fuese asociado con una actitud paternalista, propagandista, ostentativa o elitista. Una señal de ello es el hecho de que los nuevos estatutos dados a la Sociedad Antroposófica en el Congreso de Navidad no mencionan ningún tipo de principios abstractos como los ideales de la trimembración social: libertad, igualdad, fraternidad.
“No es bueno que lo que fluye de manera viva a través de la antroposofía sea dicho en estatutos y párrafos. La esotérica solo puede acoger lo que es vida real.“ (Últimas anotaciones sobre el Congreso de Navidad, 5 de septiembre de 1924, GA 260a)
“Porque todo programático o teorizante, todo lo que funciona con párrafos, no compagina en absoluto con la naturaleza de nuestro movimiento antroposófico.”
Asamblea General Extraordinaria de la Asociación del Goetheanum, Dornach, 29 de junio de 1924, GA 260a, p. 503
"En el pasado se podía decir: La Sociedad Antroposófica es una asociación de personas que reconoce la fraternidad de las personas sin distinción de naciones, y así sucesivamente. Esto significa reconocer principios, algo que huele mucho a credo dogmático. Pero es necesario que semejante confesión dogmática quede excluida de la Sociedad más moderna que pueda existir, y esta Sociedad más moderna debe ser la Sociedad Antroposófica que se está fundando aquí”.
Congreso de Navidad, 27 de diciembre
La Escuela Superior Libre para la Ciencia Espiritual, institución “puramente humana”
En continuación y culminación de los impulsos de la Escuela de Formación de los Trabajadores en Berlín y de la primera escuela libre para los hijos de los trabajadores de la fábrica de cigarrillos Waldorf Astoria en Stuttgart, la Escuela Superior sigue en principio el mismo deseo y gesto social, el “de que todo lo que sucede en el suelo cultural-espiritual sea asunto de todos” (véase arriba, “Reyes y pastores. Lo espiritual, asunto de todos”), con la única diferencia de que ahora el impulso original de educación y enseñanza se expande a los contenidos esotéricos de la ciencia espiritual antroposófica.
Desde los primeros comienzos de su actividad de docente de ciencia esotérica, Rudolf Steiner defendió con firmeza que el conocimiento antiguo sobre el mundo espiritual
“fue francamente diferente a la antroposofía, que respeta las condiciones del conocimiento para el presente […]. Frente a las condiciones de la vida espiritual del presente, ya no es posible mantener todo tipo de secretismo, ocultismo o elitismo, tal como se daba por sentado en épocas anteriores. Vivimos en tiempos que exigen visibilidad para cualquier tipo de conocimiento. Y el concepto del conocimiento secreto u oculto es un anacronismo".
Rudolf Steiner, El curso de mi vida, capítulo XXIX, GA 28
Después de la fundación de la Escuela Superior Libre en 1923/24, fue necesario plantearse la pregunta de cómo el nuevo espacio universitario podría mantener vivo y vigente el propósito de ofrecer y hacer público el conocimiento esotérico para todos aquellos que lo anhelaran. La respuesta de Rudolf Steiner fue humanamente sencilla:
“Teniendo en cuenta que la Escuela Superior Libre para la Ciencia del Espíritu no puede ser una universidad como las habituales, tampoco será objetivo suyo competir con ellas o querer ser equiparable a ellas. Por otro lado, el Goetheanum da la posibilidad de encontrar lo que no se encuentra en las universidades ordinarias la profundización esotérica. Podrá recibirse aquí lo que el alma busca en su anhelo de conocimiento, que puede centrarse exclusivamente en lo humano general.”
La Constitución de la Sociedad Antroposófica y de la Escuela Superior Libre para la Ciencia del Espíritu. I. La reestructuración de la Sociedad Antroposófica mediante el Congreso de Navidad de 1923. 19 cartas a los miembros, Hoja Informativa, 3 de febrero de 1924
“Toda persona que busque encontrará en la Escuela Superior en el Goetheanum aquello a lo que aspira en función de las condiciones particulares de su vida. La Escuela Superior Libre no será una institución puramente científica, sino puramente humana. (Ibídem)
“La Junta Directiva quiere que lo inmediatamente humano, que se puede manifestar en todo detalle en el trato individual, pueda vivir y ser reconocido a lo largo de la Sociedad. Y en particular quiere lograr que esto sea la máxima para todo relacionado con la Escuela Superior Libre para la Ciencia Espiritual.”
La Constitución de la Sociedad Antroposófica y de la Escuela Superior Libre para la Ciencia del Espíritu. Hoja Informativa, 6 de abril de 1924
Un signo externo de este principio humano espiritual fue que el acceso a los contenidos esotéricos antroposóficos no fuese vinculado a la condición de presentar títulos, certificados y diplomas acreditativos, y que estos contenidos de la Escuela Superior fuesen entendidos como dirigidos al ser humano integral no a la recepción puramente intelectiva.
"Hacer la antroposofía"
Rudolf Steiner quería una Sociedad que no estuviese exclusivamente definida por el ánimo de enseñar y estudiar los contenidos de la antroposofía, pero tampoco por estatutos escritos, sino por el compromiso de vivir y realizar la antroposofía.
La consecuencia de ello para la Escuela Superior Libre fue que la disposición de enseñar fuese tomada en el sentido de la sabiduría de los Reyes, y que el anhelo de estudiar con la actitud devota de los Pastores. En otras palabras, la Escuela Superior Libre no pudo ser otra cosa que el lugar de lo puramente humano caracterizado en la imagen de los “Reyes y Pastores” – una imagen que también refleja el ideal de la trimembración social, de que la productividad de vida cultural-espiritual libre sea acogida por la sociedad con el gesto de interés, reconocimiento y gratitud. “Hacer la antroposofía”, significa pues, no solo describir el Misterio de la polaridad de los “Reyes y Pastores” sino crear las condiciones para que esta relación sea real en las relaciones interpersonales concretas, con un gesto de mutua complicidad.
En general, el deseo de Rudolf Steiner fue
“que en el futuro, además de ser enseñada, la antroposofía sea practicada, es decir, que esté presente en todo tipo de actividad cotidiana. Esto requiere el reconocimiento de las fuerzas reales que deben unir a las personalidades individuales que actúan juntas en la Sociedad. Estas fuerzas no pueden ser fuerzas sujetas a ningún programa o resumidas en proposiciones abstractas. En el sentido esotérico, solo lo que existe en forma de relaciones humanas reales puede fundar y mantener la Sociedad Antroposófica. Por eso, en el futuro, todo debe basarse en relaciones humanas reales en el sentido más amplio, en lo concreto, no en la vida espiritual abstracta. “
Últimos informes sobre el Congreso de Navidad, Dornach, 5 de septiembre de 1924
La “Junta Directiva de iniciativa”. Una relación libre
Un aspecto clave del “hacer la antroposofía” es el concepto de la “Junta Directiva de iniciativa”. La idea de una relación de máxima libertad entre la “Junta Directiva de iniciativa” y los miembros (Congreso de Navidad, lectura de los estatutos, 24 de diciembre de 1923, GA 260) prevé que haya ningún tipo de poder coercitivo ejercido por los miembros sobre la Junta Directiva y viceversa.
La viva participación y comunicación de los miembros fue una a de las preocupaciones de Rudolf Steiner en esta dirección; la idea era que la Junta Directiva proporcionase máxima transparencia de sus propósitos y que tuviera conocimiento de toda todo tipo de inquietudes e iniciativas de los miembros para incorporarlas en sus propias decisiones.
La Junta Directiva quiere “asesorar”, no “decretar” porque sabe que esto último “no sería coherente con el espíritu de la Sociedad Antroposófica”
“Sus propuestas solo apelarán al libre consentimiento de los miembros, pero al mismo tiempo solo podrá ser buen asesor si los miembros le acercan sus propias ideas e iniciativas”
La Constitución de la Sociedad Antroposófica …, Hoja Informativa, 6 de abril de 1924
La Junta Directiva quiere que los miembros confíen en las intuiciones morales que la Junta Directiva recibe del mundo espiritual (GA 260a, Explicaciones sobre el Congreso de Navidad, Dornach, 12 de agosto de 1924 ).
“La Junta Directiva de iniciativa “tiene que aprehender las tareas encomendadas al movimiento antroposófico desde el mundo espiritual para conducirlas al mundo; no es suficiente que sea una mera Junta Directiva administrativa.”
Informe sobre el Congreso de Navidad, Londres, 24 de agosto de 1924
Esto quiere decir que la actitud de “hacer la antroposofía” es la única forma seria de conseguir que la vida de una sociedad esotérica siga conectada de una forma veraz con el mundo espiritual del que quiere hablar al mundo.
“Se intentó desde el principio destacar en los estatutos lo puramente humano. Solo así puede vivir una Sociedad que quiere ser un organismo en el que pueda fluir el espíritu.
GA 260a, Informe sobre el Congreso de Navidad, Stuttgart, 6 de febrero de 1924
Arte social
La construcción de una nueva Sociedad Antroposófica con sede en el Goetheanum fue un paso decisivo para lo que Rudolf Steiner había expresado en su visión original de 1907: La teosofía también puede construirse: puede construirse en la arquitectura, en la educación y en la cuestión social” (véase arriba).
El deseo fue que el Goetheanum reconstruido iba a reunir en sí toda la gama de artes tal como Rudolf Steiner las definió en transformación de las siete artes liberales (Gramática, retórica, dialéctica, música, aritmética, geometría, astronomía), reorganizándolas en un nuevo orden: arquitectura, escultura, pintura, música, arte de la palabra, euritmia, arte social (véase “El origen suprasensible de lo artístico”, en “Arte y Ciencia del Arte”, GA 271, Dornach, 12 de septiembre de 1920).
Con el Congreso de Navidad se colocó la Piedra de Fundación para la Sociedad Antroposófica, a la que iba a seguir la piedra angular físico del edificio del Goetheanum, cuyos planes de reconstrucción y diseño arquitectónico se presentaron en el mismo marco del Congreso. Hoy, el Goetheanum sigue siendo el lugar en el que tienen presencia las siete artes modernas, empezando con la estructura arquitectónica, sus formas escultóricas y pinturas de techo, pasando por la música y las artes escénicas (arte de la palabra/arte dramático, euritmia), y llegando al arte social con los elementos esenciales que Rudolf Steiner encomendó a todos los miembros de la Sociedad Antroposófica.
La esperanza de Rudolf Steiner fue que el conjunto de elementos artísticos del Goetheanum sería el lenguaje social para el futuro, un lenguaje que hablase por sí mismo, partiendo de la pregunta por el espíritu desde el que surgió un edificio de este tipo y estilo.
Los nuevos misterios. Una Sociedad de Yoes libres
Los puntos mencionados en los capítulos anteriores como centrales para la vida de la Sociedad Antroposófica (mantener una relación de máxima libertad entre Junta Directiva y miembros, hacer valer lo puramente humano junto con lo antroposófico, y defender el esoterismo moderno antroposófico, abierto a toda la sociedad), reflejan el espíritu de verdad, libertad y amor tal como se expresa en la Piedra de Fundación.
Rudolf Steiner quería para los miembros de la Sociedad Antroposófica un espíritu común de verdad, libertad y amor tomados en la magnitud trascendental que les puede dar el alma consciente, de acuerdo con el gesto de la Piedra de Fundación. La libertad humana no existía en esta forma en las épocas anteriores al acontecimiento de Cristo. Es a este último al que el ser humano debe lo que hoy puede sentir como su propia libertad moral; inseparablemente ligado a la libertad, el amor individual que el Yo puede desarrollar en nuestros tiempos desde sí mismo, antiguamente solo existía en la forma de sensación de pertenencia a razas, pueblos, tribus y comunidades; y por último, la verdad, que hoy puede ser sentida como algo individual, solo existía en forma de verdades comunicadas por maestros de la humanidad e iniciados.
Los pilares de los viejos misterios (“Sabiduría, Belleza y Fuerza”) se transforman en “verdad, libertad y amor” –tres fuerzas que el ser humano ya no recibe en forma de experiencia exterior, sino que el Yo humano puede despertar en sí mismo “desde la nada“ (véase también arriba: La transformación de “Sabiduría, Belleza y Fuerza”).
Las formas que Rudolf Steiner dio a la Escuela Superior Libre para la Ciencia Espiritual y a la Sociedad Antroposófica respetan estas condiciones del ser humano moderno en completa y absoluta radicalidad. Ambas se constituyen en el mismo momento sobre la misma Piedra de Fundación y los principios de Verdad y Amor en forma de la imagen de los Reyes y Pastores. Ambas tienen la disposición de vivir estos principios de una forma humana, no autoritaria.
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La tarea fue establecer una forma de cooperación y comunidad en la que al mismo tiempo el individuo libre gozara de pleno respeto. En este sentido, la Piedra de Fundación es la piedra angular para la construcción de una comunidad de personas que se encuentran en libertad en el espíritu de “Sabiduría y Amor” —un misterio que Rudolf Steiner ya había articulado en su forma inicial primordial en la Filosofía de la Libertad: “Vivir en el amor por la acción y dejar vivir por la comprensión de la voluntad ajena” (véase también arriba: “Libertad, verdad, amor”) y vivir en la confianza de pertenecer a un solo “mundo de las ideas” compartido.
Lo que está preconfigurado en la Filosofía de la Libertad, el reconocimiento compartido de una verdad dentro de un “mundo de las ideas” compartido, se refleja y amplía en la relación entre la Junta Directiva y los miembros, que se desarrolla de forma libre y en pie de igualdad, de persona a persona. En otras palabras, tanto la “Sabiduría” que reside en el conocimiento esotérico de la Escuela Superior como la “Sabiduría” en la que se basan las decisiones e intuiciones morales de la Junta Directiva esotérica (“de iniciativa”) cuentan con la recepción y aceptación libre, en una relación humana necesaria para que la antroposofía pueda ser una antroposofía “que se hace”.
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La Sociedad que se rige por una convicción espiritual común (no por estatutos y normas escritos) se constituye, pues, en la imagen universal del ser humano trimembrado y en el gesto interior común de verdad, libertad y amor. El deseo de Rudolf Steiner fue que este espíritu fuese el impulso iniciador para un gesto correspondido del mundo espiritual y de Micael, que espera la iniciativa humana para poder responder a ella (véase arriba: “La libertad humana en época de Micael”).
Trimembración social y “discurso ético”
Cabe preguntar por el lugar de la idea de la trimembración social dentro de la reorientación del movimiento antroposófico a través del Congreso de Navidad.
Es llamativo que, tanto en el marco del Congreso de Navidad como en los meses siguientes, Rudolf Steiner prácticamente dejase de hablar de la trimembración social como ideal social futuro; tampoco la mencionó como objetivo o programa en los estatutos de la Sociedad Antroposófica. A raíz de ello, se puede interpretar el Congreso de Navidad como último adiós a la trimembración social; por otra parte, la Piedra de Fundación puede ser interpretada como fuente espiritual para el renacimiento de la trimembración social.
En el intento de entender el enigma del anacronismo entre la ausencia de la palabra “trimembración social” y la presencia absoluta de la trimembración interior y universal en la Piedra de Fundación, un elemento clave es lo que Rudolf Steiner llamó el “discurso ético”.
La actitud de hablar con discreción sobre los conceptos de la antroposofía de prescindir fórmulas vacías persuasivas y “frases huecas”, la actitud de no predicar la antroposofía, es la misma que Rudolf Steiner recomendó a los oradores comprometidos a hablar en público sobre las ideas de la trimembración social. La propuesta que les dio fue cultivar un “discurso ético”, en el que no todo depende de lo dicho, pero mucho puede depender de lo no dicho, hablando desde la antroposofía, no sobre la antroposofía. (Antroposofía, trimembración social y arte discursivo, GA 339, segunda conferencia). De hecho, en los dos cursos impartidos para oradores, Rudolf Steiner dio todo tipo de orientaciones, pero no dio reglas y recetas retóricas como explicar la trimembración social con los ideales de libertad, igualdad y fraternidad.
Por otra parte, la máxima de cuidar la ausencia de frases huecas siguiendo el estilo del “discurso ético” también echa una luz clarificadora sobre la necesidad de mantener ausente las frases huecas en los estatutos de la Sociedad Antroposófica. Los estatutos establecidos en el Congreso de Navidad (“que en principio no son estatutos”; Rudolf Steiner, GA 260a, Consideraciones sobre el Congreso de Navidad, 6 de febrero de 1924) fueron redactadas en el espíritu de los ideales sociales de libertad, igualdad y fraternidad, pero evitando conscientemente que estos fuesen mencionados de manera explícita y vistosa; todo tipo de conocimiento
El “discurso ético” no quiere convencer con argumentos; solo habla desde el amor a la causa y desde el amor a la humanidad, como Rudolf Steiner postuló en el curso para los oradores que iban a hablar en público de la trimembración social (GA 338, Cómo actuar para promover el impulso de la tripartición del organismo social, primera conferencia, 12 de febrero de 1921). Dicho en el espíritu del Congreso de Navidad: Las fuerzas dirigentes del pensar necesitan el gesto humano, humilde y cercano de los Pastores. Un ejemplo de ello es una “Carta a los Miembros” en la que Rudolf Steiner habla de una nueva cultura y cultivación de comunicación amorosa de verdades antroposóficas: "no cabe duda de que es el amor que da alma a tales verdades." (GA 260a, Hoja Informativa del 16 de marzo de 1924)
Tras las experiencias hechas con los intentos pioneros de llevar la trimembración social a la conciencia pública, el retiro de la actividad pública de la Unión para la Trimembración del Organismo Social, los cambios de paradigma realizados en el Congreso de Navidad, las afirmaciones de la Piedra de Fundación en la dirección del autoconocimiento y de la trimembración interior – después de todos estos hechos, la consecuencia tuvo que ser dar un paso hacia la conciencia general y amplia de las condiciones para todo lo concerniente a la presentación y representación de la antroposofía, tema central del Congreso de Navidad.
Con la Piedra de Fundación, la máxima de comunicar los contenidos antroposóficos de una manera “ética” se expande a un estilo de arte de la palabra y arte social, diciendo las cosas de la forma más libre posible, de una forma que respeta la libertad del oyente de la mejor forma posible. La quinta esencia de la antroposofía expresada en la Piedra de Fundación se une a la antroposofía tal como se expresa en el edificio físico del Goetheanum – dos maneras de hablar un nuevo lenguaje (véase arriba, “Arte social”).
La trimembración social, ¿renacida?
¿Cómo se entiende el momento del Congreso de Navidad, momento que se podría interpretar como momento de estado de agotamiento del movimiento de la trimembración social de los años previos, en contraste con la urgencia imperial de la que Rudolf Steiner alertó con afirmaciones anteriores como las siguientes?
“Una comprensión íntima del curso de la evolución de la humanidad llevará a la comprensión del hecho de que la evolución de la humanidad exige la trimembración del organismo social”
GA 200, quinta conferencia, 29 de octubre de 1920
“ … tan necesaria para la evolución de la humanidad.”
GA 200, segunda conferencia
Como ya se ha mencionado en varias ocasiones en este texto, un eslabón importante son las conferencias navideñas de 1920 dadas en el marco del ciclo “El puente entre la espiritualidad cósmica y lo físico del hombre.” En este ciclo, entre muchas otras cosas que dilucidan los contenidos de la Piedra de Fundación y el momento del Congreso de Navidad, Rudolf Steiner dice lo siguiente:
“Quien hoy hable del Misterio de Navidad tiene que expresar una exigencia que va dirigida al futuro: Aún no hemos alcanzado desarrollar e interiorizar por completo la sabiduría de los reyes magos; aún no hemos alcanzado desarrollar y hacer fluir por completo la condición devota de los pastores hacia el mundo exterior. La cuestión social está llamando con poder terrible ante las puertas de la existencia humana.”
GA 202, 23 de diciembre de 1920, GA 202
Puede sorprender que en esta cita Rudolf Steiner, después de mencionar que aún no hemos entendido el misterio de los Reyes y Pastores, pase directamente a hablar de la cuestión social. Una primera interpretación puede ser que en la sociedad contemporánea el gesto de los “Reyes” no puede ser el de usar su sabiduría para ejercer poder o infundir una sola verdad a los “Pastores”. Sin embargo, el paradigma central de la “cuestión social” mencionada no consiste en una proyección de los Reyes y Pastores como actores externos en la sociedad actual, sino con la pregunta compleja que Rudolf Steiner había inicialmente planteado con la lucha interior entre “Sabiduría” y “Amor (véase arriba): la pregunta por la presencia de las cualidades de Reyes y Pastores en uno mismo bajo la condición humana espiritual de la época actual.
En comparación con el año 1920, la situación externa del momento del Congreso de Navidad fue distinta por ser marcada por el momento de la reconstitución de una Sociedad Antroposófica mundial bajo la nueva presidencia de Rudolf Steiner y bajo un espíritu común renovado. El empeño de Rudolf Steiner en este momento fue dar una constitución espiritual (no solo estatutaria) lo suficientemente estable para evitar una repetición de crisis corrosivas – todo ello con un espíritu que Rudolf Steiner habría deseado que se hubiera producido por sí mismo en el movimiento antroposófico tal como había evolucionado hasta este momento.
La forma más libre para la “Sociedad más moderna”, expresada en los estatutos y en la Piedra de Fundación, incluye la imagen de la libertad que se ve actuando dentro de un orden espiritual superior; de un orden espiritual que no restringe la libertad, sino que quiere y requiere el ser humano libre.
“La verdadera piedra de fundación debe ser el modo de vivir y gestionar la vida como fruto de las convicciones antroposóficas. Estas convicciones edifican, como lo exige el carácter de la época actual, la voluntad para encontrar, por medio de la profundización en el alma, el camino a contemplar el espíritu y vivir desde el espíritu.”
La Constitución de la Sociedad Antroposófica y de la Escuela Superior Libre para la Ciencia del Espíritu, Hoja informativa, 13 de enero de 1924, GA 260a, página 54.
De otro lado, Rudolf Steiner tenía claro que el entendimiento de la “Filosofía de la Libertad” como impulso social aún tenía que madurar, que a su vez la interpretación de “Los puntos centrales de la cuestión social” requería un trabajo propio de aproximación; igualmente, la Piedra de Fundación creó un espacio vacío desde el que es posible encontrar y reconstruir las ideas de la antroposofía en constante renovación y reconstrucción interior, incluyendo una futura profundización de las “convicciones antroposóficas”, incluyendo el reconocimiento de los ideales de libertad, verdad y amor como fuerzas sociales reales.
Antroposofía y trimembración social. El nombre de Rudolf Steiner
El autor de este texto espera haber demostrado que el pensamiento social de Rudolf Steiner en general, y las ideas de la trimembración social en particular, son el resultado de una ciencia espiritual antroposófica que ha investigado y descrito la evolución de la humanidad, dando al acontecimiento de Cristo importancia crucial para la condición humana y social del presente.
El hecho de que Rudolf Steiner dedicó toda su vida y obra a construir una escuela contemporánea de antropología humana social espiritual no solo ha provocado reconocimiento sino también la sensación de incomodidad y resistencia. En el 100 aniversario de su muerte, es importante entender que
- la antroposofía y la trimembración social no podían haber sido traídas al mundo por cualquier otra persona,
- no es correcto hablar de Rudolf Steiner como “filósofo austriaco” o “reformador social”, arrastrando su labor terrenal a un nivel teórico intelectual y de actividad política social y desdibujando su importancia como maestro de la humanidad y fundador de una nueva ciencia social espiritual,
- no es adecuado decir que otras corrientes espirituales modernas, ya sean en el ámbito social o antropológico, digan y quieran más o menos lo mismo que decía Rudolf Steiner,
- no es honesto que los biógrafos críticos y los medios que dedican una video-documentación a su biografía transmitan una imagen de Rudolf Steiner centrada en los puntos más sensacionalistas de su vida personal, sin ocuparse de su vida y obra y sus innumerables impulsos culturales, artísticos, científicos, antropológicos, espirituales y sociales.
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En el momento presente de la historia no podemos esperar a que alguien nos oriente de nuevo y de una forma más completa o “más comprensible” en los puntos fundamentales de la cuestión social y las cuestiones humanas de nuestros tiempos – temas fundamentales que no son tan complejos que solo podrán ser entendidos un futuro. Han sido expuestos en sus líneas generales y esenciales, pero tienen que ser entendidos y desarrollados de nuevo con la mirada puesta en sus ideas primordiales y los sucesos de la actualidad cercana y mundial.
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Hoy es más importante que nunca que el ser humano se reconozca como ciudadano del mundo material y de su patria original, el mundo espiritual – que se entienda a sí mismo como mediador entre cielo y tierra/Tierra (mundo espiritual y mundo material), como un ser cuyo pensar, sentir y voluntad influye en la evolución de la Tierra y en el organismo social en el que vive.
Hoy, el conocimiento del ser humano trimembrado en espíritu, alma y cuerpo y de su posición en el organismo social trimembrado no ha logrado ser parte de la cultura general, no es parte de lo que se enseña en los sistemas educativos estatales, y no será enseñado y cultivado salvo que exista una vida cultural-espiritual libre dentro de un orden social trimembrado; en nuestro presente, sigue siendo el estado unitario (ya se llame democrático o totalitario) que explica al ciudadano qué es lo que tiene que estudiar y pensar. Las soluciones sociales decisivas podrán surgir solo en el momento en el que el ser humano empiece a entender su propio ser, incluyendo un entendimiento mínimo inicial de sí mismo como ser libre y del ideal de realización completa de la libertad humana en épocas futuras.
El autoconocimiento con respecto al propio ser y su sitio dentro de la sociedad se ha vuelto más urgente. Hoy, más de 100 años después de los inicios de la trimembración social, la señal más tangible de esta necesidad es el hecho de que los gobiernos europeos vuelven a hacer un gran esfuerzo para hacer creer al pueblo que los valores de democracia y libertad están en peligro y necesitan la disposición de los ciudadanos a recurrir a la fuerza armada, y que tienen que estar preparados para la guerra. Es una señal que señala que la incomprensión de la esencia de la libertad humana ha conducido a dimensiones existenciales, y que es una frase hueca de la política y no un alto bien del ámbito cultural-espiritual. La urgencia existencial de estas cuestiones está volviendo a surgir precisamente porque han sido descuidadas durante más de 100 años.
El año 2025, en 100 aniversario de su muerte de Rudolf Steiner, es un momento adecuado para volver a reconocer este hecho. La antroposofía de Rudolf Steiner, y con ella la antropología social, enseñan que la trimembración social crea las condiciones de paz a través el principio del libre intercambio entre los pueblos en cuestiones de la vida cultural-espiritual y en el ámbito económico. La cuestión de la libertad humana y cooperación libre de los pueblos solo pudo ser producto de la ciencia espiritual, desde la que Rudolf Steiner logró concebir las condiciones saludables para el organismo social, intentando llamar la atención sobre el hecho de que la trimembración social es de la mayor importancia concebible para la evolución del mundo europeo y de la humanidad.
Los puntos mencionados en este capítulo final pueden ser motivo para tomar aún más en serio la antropología humana y social de Rudolf Steiner, no como conjunto de conocimientos elitistas sino como elementos que podemos sentir en nosotros y comprobar en la realidad de nuestra vida y destino. El hecho de que tengamos esta posibilidad hoy, lo debemos a Rudolf Steiner y su ciencia. Es por ello porque la antroposofía y la trimembración social deben seguir siendo para siempre entendidas como inseparables del nombre de Rudolf Steiner.
Michael Kranawetvogl, Villagarcía de Arosa. 30 de diciembre de 2025