Arte social

 

Contenido

El arte social, ¿Qué es?

El arte social en el conjunto de los demás artes

Arte de educar, arte de curar

Las siete artes liberales y las siete artes artísticas

La Teosofía también se puede construir en lo social

El arte en lo social: Ciencia, arte, religión

La euritmia como arte social

Mutua percepción y aceptación

Ética social y arte social

Procesos sociales y procesos artísticos

 

El arte social, ¿Qué es?

El arte social no significa colocar instalaciones que tienen algún tipo de relación con cuestiones sociales. Tampoco significa realizar actividades artísticas en una iniciativa o institución social. En el sentido antroposófico, el arte social es el arte de atender y diseñar las relaciones interhumanas. El instrumento primario del artista social es el Yo en su capacidad de intervenir saludablemente en los entornos y contextos sociales.

La arquitectura nos da una primera aproximación al arte social, por su función de posibilitar la convivencia de personas. El arte social es una arte nuevo que pretende actuar en la conciencia de diseñar espacios y procesos sociales interiores.

 

El arte social en el conjunto de los demás artes

En sus conferencias sobre el arte y la comprensión del arte, Rudolf Steiner indica una metamorfosis de las siete artes liberales en nuestros tiempos modernos. El orden de las seis artes estéticas culmina en el séptimo arte, que Steiner llama “arte social”, en el que también podemos incluir la pedagogía (arte de educar) y la medicina (arte de curar). Así se constituye un nuevo orden de las artes: arquitectura, escultura, pintura, música, arte de la palabra, euritmia, y arte social (GA 271, Arte y Ciencia del Arte).

Acercándose al séptimo arte y adquiriendo cada vez más la cualidad de tiempo e interioridad, las artes requieren una atención cada vez más alta para la coordinación del conjunto de personas involucradas, por ejemplo en la música de concierto o en el movimiento eurítmico grupal.

 

Arte de educar, arte de curar

La pedagogía Waldorf se entiende como arte social. No se trata de que el currículum esté preñado de clases de arte, ni de insistir en el trivium y cuatrivium de las artes liberales; se trata de intentar a enseñar lo moral y verdadero con el elemento artístico, actuando desde el alma consciente y abriendo al alumno el camino hacia el alma consciente.

Igual que el arte de educar, el arte de curar y la pedagogía curativa y terapia social de orientación antroposófica funcionan con los métodos que el artista usa de forma artística: la imaginación, inspiración e intuición. Solo al final de un proceso práctico largo, el pedagogo y el médico recibirán la intuición de dar el trato correcto al niño o al paciente.

 

Las siete artes liberales y las siete artes artísticas

Como en las artes liberales (aritmética, dialéctica, retórica, música, aritmética, geometría, astronomía) y parecido a la distinción entre artes del trivio y del cuatrivio, el nuevo orden de artes abarca dos clases: las artes del espacio (arquitectura, escultura, pintura) y del tiempo (arte de la palabra, euritmia, y arte social). En otras palabras, en el orden de las siete artes se distinguen las del mundo externo y las artes del alma humana, quiere decir las artes de modelar o trabajar la materia y las artes de palabra y comunicación.

Las artes liberales del cuatrivio eran artes cósmicas, aptas a llevar el alma hacia el espacio infinito; en cambio las artes de espacio del nuevo septiminio estético actúan en lo externo dando forma a la materia (arquitectura, escultura). Cuanto más el hombre avanza desde las artes “exteriores” (arquitectura, escultura, pintura) a las artes “interiores” (palabra, euritmia, y arte social), más se acerca a sí mismo. La euritmia es el arte sintetizador entre todas las artes, ahora ya orientado a lo social y trabajando lo humano, por ejemplo en la euritmia curativa.

 

La Teosofía también se puede construir en lo social

Tras el Congreso de 1907, Rudolf Steiner dio pasos para  unir la corriente teosófica, comprometida con el cuidado de la antigua sabiduría contemplativa del Este, con una Sociedad Antroposófica futura orientada en el sendero de la autoeducación, en un cristianismo adecuado para la cultura occidental moderna, y en la actividad en los ámbitos artístico y social.

En el marco del Congreso, en un consenso con Annie Besant, directora de la Sociedad Teosófica, Rudolf Steiner consiguió la autonomía para dirigir la Escuela Esotérica bajo su propia responsabilidad. El camino de ejercitación de carácter antroposófico iba a ser abierto y accesible a todo el mundo, siguiendo el espíritu de Pentecostés del Congreso de 1907 que abrió ciertos elementos ocultos al público, entre ellos las mismas columnas, las inscripciones en ellas, las tres sentencias rosacruces, y otros más.

La esencia de la nueva Antroposofía, la dio a conocer Rudolf Steiner inmediatamente después del Congreso, en el ciclo “La Teosofía del Rosacruz” (Múnich, del 22 mayo al 6 de junio de 1907. GA 99) . Y poco después formula:

“La Teosofía también se puede construir: construir en la arquitectura, en la educación y en la cuestión social.”

Informe sobre el Congreso de 1907 en la Rama de Berlín, 12 de junio de 1907, GA 284.

 

El arte en lo social: Ciencia, arte, religión

Tanto la actividad de construcción del Primer Goetheanum como el resultado de la misma (un edificio de la ciencia espiritual con un nuevo lenguaje artístico-arquitectónico, abierto a todo el mundo) es puro arte social. Un proceso en el que se hace realidad lo que Rudolf Steiner anunció en el Congreso de 1907: “La Teosofía también se puede construir: construir en la arquitectura, en la educación y en la cuestión social.”Un proceso que incluye el arte social de la construcción del Goetheanum por manos de ciudadanos de países en guerra, la visibilidad pública del Goetheanum en su forma arquitectónica única, la accesibilidad del edificio, sede de una Sociedad esotérica a todo el mundo exotérico, la integración de arte, ciencia y religión en la Escuela Superior para la Ciencia del Espíritu con una Sección de Ciencias Sociales, también accesible a todo el mundo, independientemente de su grado de formación. 

En particular, las formas orgánicas del edificio del Goetheanum tienden un puente del arte arquitectónico al arte social: los elementos de formas plásticas se dirigen al sentimiento, no al intelecto del observador. Las mismas formas tienen una función importante para el dibujo de formas practicado en el arte de educación de la Pedagogía Waldorf, en el arteterapia. Las formas arquitectónicas del Primer Goetheanum también fueron las formas de la euritmia, de la que Rudolf Steiner quería que fuese el corazón de las escuelas Waldorf. 

 

La euritmia como arte social

"Este arte de la euritmia quiere ser un arte social en el mejor sentido, ya que quiere sobre todo transmitir los misterios del ser humano. Quiere hacer uso de las habilidades motoras del ser humano. Pero más allá de ello, el arte de la euritmia es, ante todo, un arte real, ya que revela los secretos más profundos del propio arte humano. Porque es un lenguaje real, un lenguaje visible realizado por el ser humano integral. Pero al mismo tiempo, además de la mera actividad corporal, que se basa meramente en lo fisiológico, que surge simplemente del estudio de la estructura de los miembros en forma corporal, la euritmia representa una habilidad motora humana, a través de la cual el ser humano se entrega a movimientos impregnados de alma y espíritu. Lo que una época materialista ha enseñado como mera gimnasia fisiológica también se enseñara a los niños. Sin embargo una condición adicional será, como ya se practica en la Escuela Waldorf de la que acabo de hablar, el movimiento impregnado de alma, que actúa en el ser humano integral, mientras que la mera gimnasia fisiológica, la mera gimnasia material, solo actúa en una parte del ser humano y, por tanto, hace que tantas cosas queden atrofiadas en el ser humano en desarrollo."

Rudolf Steiner, El futuro social, cuarta conferencia, GA 332

 

Mutua percepción y aceptación

En una comunidad de personas que han emprendido el camino del conocimiento, lo logrado mediante el trabajo personal se comparte con los demás, a través de un ejercicio atento de los sentidos superiores, los sentidos sociales:

La escucha activa mediante el sentido del oído, la percepción del tono y gesto ajeno mediante el sentido de la palabra, el reconocimiento del pensamiento del otro a diferencia con el mío mediante el sentido del pensamiento ajeno, y la manera única del otro de generar o expresar un pensamiento, mediante el sentido del Yo ajeno. Por muy modesto o menudo que sea la aportación del otro, siempre significa un enriquecimiento para el que escuche con interés y asombro. Lo aprendido a través del encuentro con una persona se puede multiplicar en el encuentro con otras.

 

Ética social y arte social

El lema de la ética social habla de cómo podemos hacer valer nuestras capacidades sociales individuales en una comunidad de personas. El arte consiste en encontrar un equilibrio dinámico entre dos filosofías polares de la interacción social: ¿primero mejorar las condiciones sociales para que el individuo sea “bueno”, o primero cambiar el individuo para que la sociedad sea sana.

Vida salutífera sólo existe

Cuando en el espejo del alma humana

Se refleja toda la sociedad;

Y en la sociedad vive

La fuerza del alma individual.

El lema nos dice que en lo social no se trata tanto de diferenciar entre bien y mal, correcto y incorrecto; lo importante es diferenciar entre saludable y menos saludable.

El individuo que tiene la tarea de reflejar en su conciencia la comunidad en la que se encuentra inserto, con sus cualidades y necesidades; por otro lado, la comunidad debe aceptar con gratitud las cualidades del individuo – cualidades que el individuo debe poder vivir, ofrecer, dar y gastar para el bien de la comunidad.

 

Procesos sociales y procesos artísticos

El arte tiene un potencial especial para los procesos sociales y la dinámica de comunidades.

En la segunda conferencia de “El estudio del ser humano como base de la pedagogía”, Rudolf Steiner habla de dos actividades anímicas complementarias: la acción de representar o formar ideas, y la voluntad. El proceso de formar conceptos, un proceso de elevada antipatía, Steiner lo vincula con la organización nerviosa que tiene la tendencia de densificación. Por otro lado, la imaginación, un proceso de elevada simpatía, está conectada con la sangre, que tiene la tendencia de disolución, de transformar el estado material en espiritual. El sentimiento tiene la función central de mediar entre el polo de endurecimiento y el polo de disolución. Realiza un continuo movimiento entre las fuerzas universales de construcción y destrucción, vida y muerte.

El arte es la capacidad de cultivar el sentimiento en su potencial creador. Con la clara conciencia de este potencial, el trabajo artístico puede asumir un carácter procesual correspondiente. Las técnicas artísticas, como la interpretación, producción y improvisación, siempre se mueven entre la representación mental y la voluntad, entre la memoria y la fantasía. Requieren de un centro, vivo y consciente, de impulsos creadores, tan importantes para la cultura e inspiración de la sociedad entera.