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Los derechos de minorías entre derechos colectivos y derechos individuales

Sylvain Coiplet

7/1997

            

Este trabajo constituye una defensa de los derechos individuales de las minorías y está en contra de una presión jurídica a la asimilación cultural. Muchos autores ven en ello una contradicción. El que no vea tal contradicción es visto como ingenuo. Mas en la literatura científica existente no veo motivo alguno para desistir a esta ingenuidad.

En lo que sigue trataré algunos argumentos contra los derechos individuales y argumentos a favor de una asimilación cultural para explicar después por qué no los puedo hacer valer.

Para ello será necesario tratar otras dos cuestiones más. Primero la cuestión de si los derechos de minorías son derechos negativos o positivos. Y segundo, si los derechos de minorías se basan en una comprensión subjetiva u objetiva de nación. Para muchos autores ambas cuestiones son equivalentes a la pregunta de si los derechos de minorías tienen la forma de derechos individuales o colectivos.

Esta equivalencia la considero falsa. Mas deseo tener en cuenta la opinión opuesta para ampliar al final el tema en lo referente a ambas cuestiones

Los derechos de minorías entre derechos colectivos y derechos individuales

1. « Derechos de minorías »: ¿Se refiere esta designación a derechos especiales que corresponden a minorías? ¿Por qué necesitan las minorías en sí tales derechos especiales? ¿Porque, por definición, como grupos más pequeños (minorías) no pueden imponerse sobre otros grupos más grandes (mayorías)? ¿O porque los derechos humanos generales existentes son muy limitados para las exigencias de las minorías?

El primer argumento de la „minoría eterna“ indica un problema que no sin más se elimina con la democratización en sentido de decisión de la mayoría [1]. Con ello las minorías pueden estar condenadas a quedarse como minorías para siempre. El motivo radica en que la mayoría quiere seguir siendo mayoría y empleará para ello las medidas correspondientes. Por otro lado, una minoría puede convertirse en mayoría mediante éxodos masivos, por ejemplo. Mas cuando la mayoría se encarga de que las minorías sigan siendo minorías ¿por qué tiene entonces que ser bondadosa y otorgarles de repente derechos especiales?

Que las minorías no puedan convertirse en mayoría no es un hecho natural sino resultado de una política hostil hacia las minorías. Con ello no se pueden fundamentar derechos favorables a las minorías.

El segundo argumento (la carente situación jurídica) apunta a una dirección diferente. Si los derechos humanos generales válidos no son suficientes para las minorías, entonces los derechos especiales no constituyen la única solución posible. ¿Por qué entonces no se amplian o mucho mejor, se instituyen en su lugar los derechos humanos generales?

Existen dos motivos a favor de tal ampliación:

El primero, con el cual la mayoría de autores franceses pueden hacer mucho pero yo no: La unidad y claridad del sistema jurídico se garantiza canalizándose la política de minorías exclusivamente por medio de los derechos humanos generales. De acuerdo a esto ya no se puede hablar realmente de « derechos de minorias » porque estos nuevos derechos humanos generales no sólo benefician a las minorías.

El segundo motivo, en cambio, me parece decisivo: Cualquier persona en realidad puede necesitar los derechos que necesitan las minorías; más exactamente, cada persona es una minoría. La designación “derechos de minorías » puede mantenerse pero su sentido cambia. Según esto se sentiría traicionada en « sus » minorías la mayoría de autores alemanes.

2. ¿Entonces qué tiene que ver la distinción entre derechos especiales y derechos humanos generales con la cuestión de si son grupos o individuos los titulares jurídicos de los derechos de minorías?

Tanto los derechos colectivos como individuales pueden ser tanto derechos especiales como derechos humanos generales:

Los derechos colectivos siguen siendo derechos especiales cuando se los reserva a las minorías y recién se convierten en « derechos humanos generales » cuando la mayoría también los disfruta. En este último caso no sólo existen verdaderos « derechos de minorías » sino los correspondientes « derechos de la mayoría » con el mismo contenido.

Por ejemplo, las minorías y la mayoría pueden tener el derecho a fundar escuelas. Aquí todavía no se puede hablar de un derecho especial de minorías. Ejemplo de un derecho especial es cuando a una minoría se le permite ejercitar una política de asentamiento en su zona, mientras la población mayoritaria renuncia a tales intervenciones, y se le garantiza una completa libertad de movimiento y de asentamiento en su propia zona.

Los derechos individuales son derechos especiales cuando los miembros de minorías, y solamente ellos, los invocan como individuos. Son derechos humanos generales cuando los miembros de una mayoría los pueden reclamar individualmente. Este último es el caso de las leyes antidiscriminatorias por medio de las cuales se reconocen derechos a miembros de minorías que ya poseen los miembros de la mayoría. Como lo hace este trabajo, este es también el caso cuando a cualquier persona se la declara como minoría.

Mi fin puedo formularlo ahora en forma más precisa: No sólo debe tratarse de derechos individuales en lugar de derechos colectivos sino también de derechos individuales que no son derechos especiales pero que constituyen derechos humanos generales.

3. Antes de seguir tratando los derechos individuales y colectivos deseo determinar más precisamente el contenido de los derechos de minorías. La designación “derechos humanos” no dice mucho al respecto.

Como ya mencioné, no deseo tratar la distinción entre derechos negativos y positivos en la parte principal de este trabajo. Mucho más interesante me parece la distinción entre derechos de igualdad y derechos de libertad

Los derechos de igualdad protegen a las minorías contra la discriminación. Lo que a ellos se los diferencia de la mayoría no debe ser tomado como pretexto para tratarlos desigualmente. Son precisamente estos derechos de igualdad los que han encontrado gran aceptación/recepción en el derecho internacional público a partir de la Segunda Guerra Mundial [2]. La razón de este desarrollo se puede buscar en el nacionalsocialismo alemán y en el régimen sudafricano de apartheid [3], dos ejemplos horribles de desigualdad. Mas muchos autores alemanes consideran este desarrollo parcial. Naturalmente se hace fácil desacreditar sus críticas haciendo referencias al pasado alemán. Lamentablemente estos autores conllevan frecuentemente a ello por la forma de su argumentación. Quitándole esto, queda algo cierto en sus críticas.

¿A dónde apuntan sus críticas? Ellos consideran que una vez siendo más o menos superada la discriminación, no se queda ahí, sino que conduce a la asimilación. El motivo de ello lo ven mayormente en que no se concede ningún derecho colectivo sino únicamente derechos individuales [4]. Los miembros de minorías son individualizados, atomizados y ya no pueden poner resistencia a la mayoría. Son absorbidos, asimilados a corto o largo plazo por ella.

Esta crítica no es certera. Lo que falta no son derechos colectivos sino derechos de libertad.

Los derechos de libertad protegerían a las minorías de la asimilación. Los derechos de igualdad se encargan de otorgar la igualdad necesaria, los derechos de libertad, de la libertad necesaria. Los derechos individuales de igualdad le corresponden al individuo. Los derechos individuales de libertad no serían solamente derechos del individuo sino también derechos a la individualidad.

Mas algo es cierto en la crítica alemana de los derechos individuales : El derecho internacional público actual reconoce casi [5] solamente derechos de igualdad y éstos no protegen contra la asimilación

4. Mas con la distinción entre derechos de igualdad y derechos de libertad no he tratado a cabalidad el contenido de los derechos de minorías.

Las posiciones de igualdad y de libertad no pueden referirse al mismo objeto. De ser así protestarían muchos autores franceses esta vez advirtiendo en contra de toda posición de libertad porque la misma haría peligrar la posición de igualdad. Mas si se conceden derechos culturales de libertad [6] adolecería sólo la posición de igualdad cultural, esto es, la asimilación cultural. La posición de igualdad jurídica sigue manteniéndose, por ejemplo, en el derecho de ciudadanía, derecho a votación pasiva y activa, en el derecho de propiedad y derecho a la educación, o también en las condiciones de entrada al servicio del Estado o servicio militar.

Seguramente los franceses amonestadores no se quedarán tranquilos con esto. Rechazarán también los derechos de libertad tan sólo se limiten a la posición de libertad cultural. No en vano es considerado Napolén en la política interna como un caso ejemplar. ¿No ordenó en ese entonces a los judíos recientemente emancipados que se asimilasen, esto es, que dejasen su cultura, en especial su religión, para convertirse en « verdaderos » franceses? [7]

Mas después de la Segunda Guerra Mundial Francia abogó por la protección de las minorías en Europa Central ante la Liga de Naciones. Estuvo a favor de aquellos tratados a pesar de que los mismos no sólo contienen derechos de igualdad sino también derechos culturales de libertad [8]. Esta aparente contradicción puede explicarse fácilmente : Los tratados tenían un plazo limitado de 15 años [9]. Los judíos franceses obtuvieron el mismo plazo de 15 años (1791-1806).

Mas la crítica francesa de la posición de libertad cultural es cierta en un punto: Puede conducir a la constitución de guetos culturales y excluir a los miembros de las minorías del mundo cultural exterior

5. Los franceses harían bien en verse ellos mismos en el espejo: ¿Acaso es su país distinto a un gueto cultural pero más grande ? Difícilmente se los superar en cuestiones de aislamiento cultural.

Mas existen guetos y guetos: guetos culturales totalmente voluntarios y otros que lo son menos. Ahora se trata de saber cómo pueden constituirse los derechos de libertad cultural para evitar toda caida indeseada en el gueto

El otorgarmiento de derechos culturales de libertad a las minorías como grupo significa una renuncia de poder por el grupo mayoritario. Mas esto no conduce necesariamente a la libertad cultural del individuo. La minoría como grupo puede conservar para sí, como grupo, el poder que se la ha transferido pudiendo forzar una adaptación cultural a los miembros de este grupo. Puede también ordenar un aislamiento cultural del exterior. Se cumplen entonces todas las condiciones para la constitución del gueto.

Las cosas no cambian cuando estos derechos colectivos dejan de ser derechos especiales para convertirse en „derechos humanos generales“. Teniendo la mayoría los mismos derechos colectivos que las minorías puede construir so propio gran gueto cultural

En cambio, al individuo se le puede hacer titular de los derechos culturales de libertad. Mas ello no excluye automáticamente toda coerción colectiva.

Se puede condicionar la pertenencia a una minoría para así poder reclamar este derecho. Y la calidad de miembro puede estar vinculada a condiciones que conducen a la minoría a la adaptación interna y aislamiento del exterior. Aquí los derechos individuales pueden llevar al mismo resultado que los derechos colectivos. El individuo puede ser forzado a integrarse en un grupo cultural a pesar de favorece sólo en parte esta cultura y desea conocer también otras culturas. Así como en los derechos colectivos, aquí no hay diferencia entre derechos especiales o “derechos humanos generales” [10].

Para excluir toda coerción de grupo sólo hay una posibilidad: Declarar al individuo mismo como minoría cultural. Así se constituye en titular de “derechos humanos generales”, esto es, de derechos culturales de libertad que puede percibirlos individualmente y en la combinación que sea. Es ahí cuando se reviste de toda la libertad sin que tenga que ser ésta despojada por el grupo. Mas si le atraen mucho los guetos puede también dirigirse a ellos. Ello es parte de la libertad.

6. No existe solamente el miedo tradicional a los guetos pequeños existente en Francia sino también el miedo ya mencionado arriba (Punto 3) de la atomización, esto es, de la individualización como se puede encontrar en autores alemanes.

Su argumento principal es que elementos culturales como el idioma y también la religión presuponen un grupo. El hombre no puede hablar ni construir una iglesia solo. El grupo lingüista o la comunidad necesarios para estos derechos debe tener el derecho de existir como tal. Entonces deben haber derechos comunitarios [11]. O para decirlo mejor, debe haber una obligación de las minorías de cultivar su cultura para que el individuo no esté alguna vez solo con su idioma y religión [12].

No se puede dejar de lado a los cumplidores de deberes. Todo su gusto en filosofar desaparecería si no pudiesen elevar su compromiso personal en ley general moral. Sólo queda esperar que nunca logren convertir a personas de otras convicciones en “titulares de deberes” culturales con una ley constitucional general.

Los cumplidores de derechos confunden derechos colectivos con el derecho a formar un grupo. Derecho a grupo es diferente de derecho colectivo. Los derechos individuales no deben llevar al aislamiento del individuo. Si alguien desea realizar un proyecto cultural, por ejemplo fundar una escuela, solamente necesitará convencer de su idea a unos padres de familia. Juntos son portadores de los derechos de sus hijos a la educación (derecho de igualdad) y pueden ver si la idea es adecuada (derecho de libertad), por ejemplo, una idea intercultural. Quien considere adecuada sólo la parte de la idea puede empezar una nueva iniciativa, la mejor que le parezca. Quizás tenga que organizar clases privadas para sus hijos hasta que logre convencer de la nueva idea a un número suficiente de padres de familia. Puede ser un grupo pero no es imprescindible que lo sea.

El ejemplo de la fundación de una escuela ha esclarecido una cosa: La realidad presente no toma a precisión la exigencia de libertad cultural. El Estado y con él, la mayoría, pueden intervenir fuertemente en los contenidos didácticos. Mas no es mi objetivo retratar esta realidad sino buscar una realidad donque se pueda vivir como minoría cultural

Dejo a un lado los derechos de igualdad porque se han convertido en derechos individuales y ello no incomoda a nadie.

Derechos negativos y derechos positivos

1. En general se equiparan los derechos negativos con los derechos individuales y los derechos positivos con los derechos colectivos. Detrás de esta clasificación está la idea de que los derechos individuales sólo protegen a las minorías de la desigualdad. Se puede estar de acuerdo si se tiene en cuenta la situación jurídica actual. Mas en este trabajo se trata de demostrar que no sólo los derechos de igualdad pueden concederse al individuo directamente sino también los derechos de libertad. Con ello todos los derechos de minorías, también los derechos positivos, se convierten en derechos individuales.

2. La distinción entre derechos negativos y derechos positivos no coincide tampoco con la distinción entre derechos de igualdad y derechos de libertad, que es punto central de este trabajo. La designación de « derechos negativos » no puede emplearse como sinónimo de derechos de igualdad. Los “derechos negativos” tampoco son necesariamente derechos de libertad.

Para poner un ejemplo. Se considera como derechos positivos todas las subvenciones estatales. A esto pertenece la financiación de escuelas de minorías con recursos del Estado. En este trabajo se la considera como una combinación de derechos de igualdad (derecho a la educación) y derechos de libertad (libertad cultural del individuo)

Comprensión subjetiva y objetiva de nación

1. Los autores no están de acuerdo en qué es lo que hace subjetiva y qué, objetiva, a la comprensión de nación. Meinecke se destaca de los demás autores [13]. Sin embargo, su tesis diferenciada no juega ningún rol en la discusión sobre los derechos de minorías. Por tanto, aquí se va a recurrir solamente a la opinión común:

La nación-Estado toma en cuenta la subjetividad, la libre voluntad del individuo. El individuo pertenece a la nación recién cuando él se adhiere a ella, en el mejor de los casos, mediante voto popular [14]. En los derechos de minorías esta subjetividad sólo puede alcanzarse mediante derechos individuales.

La nación cultural existe independientemente de la voluntad de sus miembros. Es un hecho objetivo. Sus alcances pueden determinarse en el mejor de los casos mediante censo científico de la población. En el caso de los derechos de minorías, sólo una vez instituidos los derechos colectivos va a ser considerado el grupo como algo objetivo.

A primera vista parece tratarse de la misma cuestión. Quien está a favor de la nación-Estado debe defender también derechos individuales. Mas si uno se decide por la nación cultural, defenderá derechos colectivos. Aquí se puede notar que Francia es considerada como nación-Estado por excelencia y Alemania tiene o tuvo por lo menos una inclinación por la nación cultural.

2. Esta distinción entre Estado nación “libre” y nación cultural “no libre” induce a hacer una elección.

Sin embargo, la nación-Estado no es una nación de libertad sino de igualdad. Quien vence por mayoría de votos debe someterse a la mayoría, “asimilarse”. Por tanto, la transferencia a los derechos de minorías no significa sencillamente „derechos individuales“ sino „derechos individuales de igualdad » y « derechos de antidiscriminación ». Su necesidad ya ha sido enfatizada. Mas aún no excluyen una coerción jurídica de asimilación cultural. Renan, por ejemplo, tiene un cuadro totalmente idealizado de Francia al considerar que en Elsaß no se ha practicado ninguna coerción lingüística [15].

La nación cultural tampoco es una nación de libertad. Mas esto no significa que la cultura no deba ser tomada en cuenta. No es ésta la que hace carecer de libertad a una nación cultural. Para citar un ejemplo, Herder y Fichte aspiran todavía más a una relación liberal del individuo con la cultura. Es recién en una concepción posterior de cultura cuando se ha podido ver una “negación de libertad”. Lo que hace a una nación cultural “no libre” no es la cultura sino la nación. Quien desee constituir una nación cultural presupone que una cultura no puede desarrollarse sin un propio Estado. Presupone también que el Estado concede muy pocos derechos culturales de libertad. Similarmente, quien desee derechos colectivos presupone que una cultura no puede desarrollarse sin un grupo jurídicamente capaz. De acuerdo a esto, va a considerar insuficientes los derechos individuales culturales de libertad o imposibles en la mayoría de casos.

Tampoco se trata de preferir la nación-Estado “libre” a una nación cultural “no libre”. Las minorías culturales necesitan ambas. Por un lado derechos individuales de igualdad como se establecen en la nación-Estado. Por otro lado, derecho individuales culturales de libertad que no están establecidos en la nación-Estado y que se contraponen a la nación cultural

Sylvain Coiplet, Lipburg, Februar 1997

Notas

1 Comp. Veiter, Theodor (1970): Volk und Volksgruppe, en: Veiter, Theodor (Ed.): System eines internationalen Volksgruppenrechts, T. I, Primera parte, p. 32

2 Comp. Oxenknecht, Renate (1988): Der Schutz ethnischer, religiöser und sprachlicher Minderheiten in Artikel 27 des Internationalen Paktes über bürgerliche und politische Rechte vom 16. Dezember 1966, p. 42-43, Comp. también Rabl, Kurt (1970): Minderheitenrechte und Gleichheitsgrundsatz, en: System eines internationalen Volksgruppenrechts, T. III, p. 109-111

3 Comp. Rabl, Kurt (1970): Minderheitenrechte und Gleichheitsgrundsatz, en: System eines internationalen Volksgruppenrechts, T. III, p. 110

4 Comp. Pernthaler, Peter (1972): Gruppenschutz im Volksgruppenrecht und seine Verbindung zum individuellen Minderheitenschutz, en: System eines internationalen Volksgruppenrechts, T. III, Segunda parte, p. 90-96

5 Existe una excepción, comp.: Oxenknecht, Renate (1988): Der Schutz ethnischer, religiöser und sprachlicher Minderheiten in Artikel 27 des Internationalen Paktes über bürgerliche und politische Rechte vom 16. Dezember 1966, p. 132 ss.

6 La lista de estos derechos de libertad puede tomarse casi por completo de Ermacora: a decir, autonomía religiosa, autonomía escolar, autonomía lingüística y autonomía cultural que es útil como definición general (en cambio la autonomía de subvención me parece una combinación de derechos de igualdad y derechos de libertad, ver el punto 6 y la segunda parte de este trabajo sobre „derechos negativos y positivos“ Comp. Pernthaler, Peter (1972): Gruppenschutz im Volksgruppenrecht und seine Verbindung zum individuellen Minderheitenschutz, en: System eines internationalen Volksgruppenrechts, T. III, Segunda Parte, p. 94

7 Comp. Geiss, Imanuel (1988): Geschichte des Rassismus, p. 186-187

8 Comp. Viefhaus, Erwin (1960): Die Minderheitenfrage und die Entstehung der Minderheitenschutzverträge auf der Pariser Friedenskonferenz 1919, p. 189-191

9 Lo que explica también por qué Polonia los revocó en 1934, comp. Viefhaus, Erwin (1960): Die Minderheitenfrage und die Entstehung der Minderheitenschutzverträge auf der Pariser Friedenskonferenz 1919, p. 191

10 Este problema no pudo evitarse con la formulación del Art. 27 del Pacto Internacional sobre derechos civiles y políticos del 16 de diciembre de 1966. Francia lo solucionó a su manera suscribiendo el Pacto pero negando a las minorías culturales, lo que saca a luz otra debilidad de la formulación, comp.: Oxenknecht, Renate (1988): Der Schutz ethnischer, religiöser und sprachlicher Minderheiten in Artikel 27 des Internationalen Paktes über bürgerliche und politische Rechte vom 16. Dezember 1966, p. 183

11 Comp. Münch, Fritz (1970): Volksgruppenrecht und Menschenrechte, en: System eines internationalen Volksgruppenrechts, T. I, Primera parte, p. 96

12 Comp. Veiter, Theodor (1970): Volk und Volksgruppe, en: Veiter, Theodor (Ed.): System eines internationalen Volksgruppenrechts, T. I, Primera parte, p. 31

13 Comp. Meinecke, Friedrich (1962): Weltbürgertum und Nationalstaat, p. 13-16

14 Comp. Renan, Ernest (1947): Qu´est-ce qu´une nation? dans: Oeuvres Complètes, Tome 1, p. 904: « L´existence d´une nation est (pardonnez-moi cette métaphore) un plébiscite de tous les jours, comme l´existence de l´individu est un affirmation perpétuelle de vie », Comp. También Fustel de Coulanges (1988): Réponse à M. Mommsen, p. 377-381: « Il se peut que l´Alsace soit Allemande par la race et par la langue; mais par la nationalité et par le sentiment de la patrie elle est française ».

15 Comp. Renan, Ernest (1947): Qu´est-ce qu´une nation? Oeuvres Complètes, T. 1, p. 899: « Un fait honorable pour la France, c´est qu´elle n´a jamais cherché à obtenir l´unité de la langue par des mesures de coercition ».

Traductor: María Cecilia Añaños


Deutsch:
Minderheitenrechte zwischen Gruppenrechten und individuellen Rechten
Français:
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In Español:
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