Crisis sociales – Diagnóstico

 

Índice

Diagnóstico social y diagnóstico del ser humano

Pensamiento político y programas mundiales

Viejos hábitos de pensamiento

Las causas de la crisis. Métodos diagnósticos

Disociación del pensar, sentir y querer en la sociedad

 

Diagnóstico social y diagnóstico del ser humano

"El ser humano tendrá que aprender a sentir esto como gran enfermedad terrible de la civilización actual, que solo podrá ser curada con un adecuado diagnostico previo.

Con “esto”, Rudolf Steiner se refiere a la condición del ser humano contemporáneo y su concepción de sí mismo como ser que se compone de actividad sensorial, inteligencia y memoria una concepción de sí mismo que deja prácticamente fuera de consideración las demás facultades anímicas del ser humano, no menos importantes y valiosas: el sentimiento y la voluntad; una concepción que hoy se refleja en la digitalización de la vida y del ser humano, en la ciencia antropológica centrada en el conocimiento del cerebro, y en el pensamiento abstracto e intelectual de los portadores de civilización, que no puede dejar de afectar a la realidad social.

"El ser humano tendrá que aprender a sentir esto como gran enfermedad terrible de la civilización actual, que solo podrá ser curada con un adecuado diagnostico previo.

… Practicar la ciencia espiritual hoy significa buscar el proceso de curación de la civilización enferma. Esto debe ser sentido por un número suficientemente grande de personas, y debe ser sentido profundamente y a fondo, siempre con la ayuda de la ciencia espiritual."

Rudolf Steiner, Transformaciones espirituales y sociales en la evolución de la humanidad, décima cuarta conferencia, GA 196

 

Véase también en este glosario:

Trimembración interior. Pensar, sentir y querer en los tres ámbitos sociales

Hegemonía mundial de la frase vacía

 

Pensamiento político y programas mundiales

“Por mucho que nos alejemos de la mera inteligencia abstracta, es ilusorio que lo logremos de todo. Porque la verdad es que los seres humanos modernos seguimos bajo la terrible esclavitud de la inteligencia, incapaces de enviar a nuestros pensamientos, desde las capas más profundas de nuestro ser [desde la voluntad], lo que debería estar en ellos. 

[...]

Al comentar esto, estoy hablando al mismo tiempo de los impulsos más profundos de la cuestión social. Porque la abstracta Sociedad de Naciones [abstracta idea de Woodrow Wilson] no resolverá el problema internacional. Estas abstracciones no conducirán a la unión de la humanidad en el mundo.2

Rudolf Steiner, La Misión de Micael, tercera conferencia, GA 194

Con estas palabras Rudolf Steiner formuló en 1919 los efectos del carácter muerto del pensamiento contemporáneo.

En la vida cotidiana podemos constatar el pensamiento abstracto intelectual y ajeno a la vida, ya sea en nuestro entorno, en nuestros prójimos o en nosotros mismos. Sin embargo el mismo tipo de pensar vive en las cabezas de determinan la política mundial y el destino de la humanidad.  El ejemplo más grave en el contexto histórico de su tiempo, Rudolf Steiner lo comentó en el año 1918:

“Los pueblos liberados de toda la Tierra deben, en un espíritu de comunidad, formar una alianza firme que, con las fuerzas unidas de todos, sea capaz de proteger la paz y la justicia en las relaciones internacionales. La fraternidad no puede seguir siendo una palabra vacía; debe convertirse en un concepto generalmente aceptado, que yergue sobre el firme fundamento de la realidad.”  Así es como el Sr. W. Wilson describe lo que debe hacerse realidad, con la participación de Estados Unidos en esta guerra. Son palabras de las que se podría pensar, que toda persona cuerda debe aplaudir con sentido común.”

Fuente: Rudolf Steiner. El Segundo Memorando, en “Artículos sobre la trimembración del organismo social y la situación de la época entre 1915 y 1921”, GA 24.

Texto completo del Memorando en alemán y francés: http://www.triarticulation.fr/EltsHisto/Memo02b.html (versión francesa de la página web del Institut für soziale Dreigliederung, Berlín).

Si comparamos la actitud de los 14 puntos de Wilson de 1918 con los 17 puntos de la Agenda 2030, podemos reconocer el mismo espíritu de ofrecer estrategias, visiones, previsiones, interpretaciones y recomendaciones como soluciones para un futuro de oro para la humanidad. En el preámbulo de la Agenda se lee:

“La Agenda 2030 es un plan de acción en favor de las personas, el planeta y la prosperidad. También tiene por objeto fortalecer la paz universal dentro de un concepto más amplio de la libertad. Estamos resueltos a liberar a la humanidad de la tiranía de la pobreza y las privaciones, y a sanar y proteger nuestro planeta. También se pretende hacer realidad los derechos humanos de todas las personas y alcanzar la igualdad entre los géneros y el  empoderamiento de todas las mujeres y niñas.”

Lo que en 1919 fue el plan de paz mundial del presidente de EEUU, en nuestros tiempos vuelve en forma de planes mundiales de salud y vacunación, con una retórica igualmente persuasiva, y con argumentos casi imposibles de criticar por su pretensión de salvar a la humanidad.

En 1919, Rudolf Steiner comenta que en un estado futuro de la evolución humana, será muy difícil explicar

“el hecho increíble de que podía haber un gran número de personas que se tomara en serio el disparate de 14 puntos de Woodrow Wilson, en una época de cuestiones sociales tan serias.”

La Misión de Micael, duodécima conferencia, 15 de septiembre de 1919.

 

No menos difícil será explicar a las personas que vivirán en una futura época de la historia, que la solución para salir de la coronacrisis consistía en el plan de una vacuna para la población mundial, sin considerar otras opciones o tratamientos, y si preguntar por las diferentes condiciones culturales, sociales e individuales.

El pensamiento político moderno, en su cualidad intelectual y utilitarista, y con la tendencia a objetivos estratégicos, líneas programáticas y actitudes tecnocráticas, no puede menos que tener consecuencias en lo social.

 

Viejos hábitos de pensamiento

El primer y único causante de cualquier crisis social, Rudolf Steiner lo describe como sigue:

"Que los hombres se encuentren en peores condiciones que antes, no tiene causas externas, sino que tiene sus causas en el pensamiento humano.”

Cómo actuar para promover el impulso de la tripartición del organismo social, GA 338, primera conferencia.

Para caracterizar el fenómeno de las crisis sociales autogeneradas, en muchas ocasiones Steiner presenta ejemplos concretos de teorías, filosofías e ideologías que son producto de un pensamiento equivocado caracterizado por ideas abstractas, como por ejemplo ciertas utopías sociales que tienen su origen en teorías y filosofías obsoletas, o el pensamiento intelectual y abstracto que sigue predominando en el campo de la ciencia moderna de su época. Estos ejemplos tienen en común que no guardan ninguna relación con la vida real y la verdadera naturaleza del ser humano. En concreto se puede mencionar la ciencia natural moderna, que contempla al ser humano como producto y culminación del desarrollo de reinos inferiores o de estados nebulosos de partículas; la pedagogía, que pone la mirada exclusivamente en la utilidad del individuo para el Estado y para la economía; las teorías macroeconómicas que parten de ideas abstractas como las de libertad económica y propiedad privada, pero

“en ninguna parte figura el ser humano como lo principal.”

GA 338, primera conferencia

Dirigiendo la vista a nuestro presente, podemos observar casos en los que algunos patrones predominantes en el pensamiento científico de tiempos anteriores siguen condicionando el pensamiento contemporáneo, repercutiendo en lo social. En algunos de estos casos, las consecuencias se han acentuado en comparación con tiempos anteriores. Baste con mencionar el ejemplo de las doctrinas económicas, como la de la mano invisible del mercado, de la doctrina de Adam Smith, que siguen influyendo en el pensamiento de políticos y economistas de nuestros tiempos, justificando las prácticas del moderno capitalismo salvaje. Otro ejemplo sería el de las tendencias materialistas y tecnocráticas presentes en el campo de la pedagogía y de la política educativa, cuyos inicios con la psicología experimental fueron duramente criticados por Rudolf Steiner, por el intento de

“examinar a los niños como a máquinas para evaluar si sirven o no para la vida.”

GA 338, octava conferencia.

Muchas de las tendencias sociales sobre las que alertó Rudolf Steiner en su tiempo se han materializado hoy de una forma radical. Para su interpretación y diagnóstico, la trimembración social proporciona los criterios adecuados.

“Si al final no tenemos el coraje de decir al mundo: “dejad de pensar como habéis pensado hasta ahora, hundiendo con vuestro pensamiento el mundo externo. Lo que tiene que estar en el centro es el ser humano, no la mercancía ni el capital”, […] entonces no llegamos a ninguna parte.”»

GA 338, sexta conferencia

Extractos del libro “Antroposofía, trimembración social y arte discursivo, publicado en 2016 por la editorial “El Liceo”. Traducción e introducción: Michael Kranawetvogl.

 

Las causas de la crisis. Métodos diagnósticos

Hace 100 años, Rudolf Steiner explicó las causas de la Primera Guerra Mundial de una manera que no sólo analizó los meros sucesos históricos externos, tal como suele suceder en los libros de texto de historia. Las explicaciones oficiales de la causa de la guerra empiezan con el atentado de Sarajevo al heredero de la corona del Imperio Austrohúngaro, Francisco Fernando de Austria. El gobierno de Austria-Hungría se vio obligado a poner un ultimátum a Serbia, seguido por declaración de guerra. Después, las alianzas europeas de mutua ayuda militar existentes desencadenaron inevitablemente que otros países entraran en la guerra, etc.

Para investigar las grandes crisis mundiales, como la “crisis” de COVID-19, el pensamiento se inclina a seguir el mismo patrón de interpretación: Tras el primer brote de COVID-19 en Wuhan en diciembre de 2019, el virus de difunde por todo el mundo y llega a Europa, donde los gobiernos se ven obligados a declarar la guerra al virus, tomando medidas drásticas de confinamiento para la protección de la población- Medidas que, inevitablemente, desencadenaron efectos graves en las economías nacionales, etc.

En 1918, justo después de la Primera Guerra Mundial, y en parte también antes de que esta terminase, Steiner buscó las causas de la catástrofe no en los hechos exteriores sino por ejemplo en el estado anímico social, la consciencia colectiva, los viejos hábitos del pensar social. El método diagnóstico de Rudolf Steiner, tal como lo siguió en su libre “Los puntos centrales de la cuestión social” y por ejemplo en el ciclo “Bases histórico-evolutivas para la formación de un juicio social”, tomó su punto de partido en un análisis profundo del pensar, sentir y querer a lo largo de la sociedad entera.

 

Disociación del pensar, sentir y querer en la sociedad

El diagnóstico que Rudolf Steiner realiza en la “crisis” de los años 1918 a 1920 incluye, entre otros, el análisis del estado anímico-psíquico general, en este caso del pueblo alemán. Un análisis, en cierto sentido, extrapolable a la Europa de entonces y a la Europa de hoy.

El pensar y la voluntad de la sociedad se encuentran en división. Se ha producido un vacío entre el alto nivel de conocimiento y cultura de la burguesía y la voluntad de cambio del proletariado. Lo que debía vivir en unión en cada individuo Rudolf Steiner lo ve sin fuerza social por ser fragmentado a lo largo de la sociedad: la voluntad (de cambio social) en el proletariado, el pensamiento (conocimiento, cultura y ciencia) en la burguesía, y el sentimiento (en forma de las viejas virtudes militares) en la aristocracia.

En el mencionado ciclo, Steiner comenta cómo el proletariado asimiló la teoría de Marx, según la cual el pensamiento es el producto de las condiciones económicas. Asimismo, el subconsciente colectivo había asumido la teoría científica de que el pensamiento es mero producto de procesos cerebrales. La consecuencia de tales concepciones científicas solo pudo ser una falta general de confianza en el propio juicio, y una inexistente conciencia del Yo como dueño del propio pensamiento libre.

Con el motivo de la crisis de la humanidad vivida en los años de guerra y posguerra, Rudolf Steiner trazó en los años 1918 a 1919 las líneas de otra revolución necesaria, la de entender y dirigir desde el Yo las fuerzas durmientes de su pensamiento, sentimiento y voluntad, desarrollando confianza en ellas. Después de la gran catástrofe de la Primera Guerra Mundial, la gran pregunta era si se podía volver a la “normalidad” de antes. La respuesta que dio Steiner fue que la vuelta a la normalidad del pensar, sentir y querer solo podía llevar a otra catástrofe. Las tres facultades anímicas tienen el potencial social de vivir en los ideales de la Revolución Francesa, libertad, igualdad y fraternidad, sin embargo, dormidas e infravaloradas, se convirtieron en fuerzas sociales no saludables y en co-artífices de la catástrofe de la guerra y del caos social. Solo pueden ser fecundas para el conjunto social si encuentran su lugar y campo de actuación en el organismo social trimembrado.

Véase también en este glosario:

Trimembración interior: Pensar, sentir, querer

Ideales sociales

 

Autor: Michael Kranawetvogl