Globalización y conciencia económica global

Índice

Conciencia global. La Tierra como organismo social-económico

Organización local en redes

Economía asociativa versus Globalización y organizaciones mundiales

Globalización y renta universal

El tamaño de de las asociaciones económicas

La superficie laborable de la Tierra

Globalización y fraternidad

 

Conciencia global. La Tierra como organismo social-económico

Al lado de la concepción del organismo social-económico de una región o nación, Rudolf Steiner coloca le necesidad de entender el organismo social-económico sin las fronteras nacionales, que tienen su origen en hechos ajenos a la naturaleza del ámbito económico:

“Los organismos necesitan a su alrededor un vacío que les conecte con el otro organismo. Con lo que se pueden comparar los Estados individuales, como mucho, es con las células del organismo, y lo único que puede compararse con un organismo como cuerpo económico es la Tierra en su totalidad. Eso debe tenerse en cuenta. Desde que tenemos la economía mundial, se ha hecho obvio que sólo podemos comparar los estados individuales con células. La Tierra entera, pensada como un organismo económico, es el organismo social."

Curso de Economía Política, primera conferencia, GA 340

 

Organización local en redes

La conciencia global no significa acción global coordinada y controlada por instituciones como la OMC. Tampoco significa el capitalismo salvaje del neoliberalismo. La forma de organización de las asociaciones económicas consiste en formar redes de cooperación que se establecerán según las posibilidades de satisfacer las necesidades de cada asociación mediante la libre cooperación con otras asociaciones.

“Es irreal querer organizar, en forma abstracta, las fuerzas económicas en el marco de una comunidad mundial. En el curso de la evolución, las distintas economías en gran parte han ido integrándose en las economías nacionales. Pero las comunidades estatales han tenido su origen en fuerzas distintas a las meramente económicas. La tendencia de transformarlas en comunidades económicas, ha conducido al caos social de nuestro tiempo. La esfera económica tiende a organizarse por sus propias fuerzas, libre de instituciones estatales, pero también libre del modo de pensar estatal-político. Sólo lo alcanzará si, según puntos de vista puramente económicos, se forman asociaciones integradas por consumidores, comerciantes y producentes. La amplitud de semejantes asociaciones dependerá de las condiciones respectivas. Muy pequeñas, resultarían demasiado costosas; muy grandes, trabajarían sin la debida orientación. Una asociación entrará en comunicación con otra de acuerdo con las necesidades de la vida.”

Rudolf Steiner, Los puntos centrales de la cuestión social, prefacio e introducción a la cuarta edición (1920), GA 23

 

Economía asociativa versus Globalización y organizaciones mundiales

El concepto del modo de organización de las asociaciones es libre y funciona sin organismo central. Un ejemplo de tal organismo  es la Organización Mundial del Comercio (OMC), que se fundó con el objetivo de establecer las normas que rigen el comercio entre los países.

Los tratados de comercio, como el GATT, creados para facilitar y liberalizar el comercio internacional, correspondientes a los intereses de los países desarrollados, por ejemplo las condiciones para vender productos y servicios relacionados con software educativa y otros productos de alta tecnología y la reducción de aranceles para tales productos y servicios, exceptuando los sectores fuertes de los países en vías de desarrollo, como por ejemplo la agricultura y los textiles.

Los contratos entre las asociaciones son individuales respetando las condiciones, necesidades y capacidades de cada asociación individual. La cooperación es solidaria, por ejemplo en forma de créditos para asociaciones que necesitarán un tiempo para llevar un producto a cierta madurez y perfección.

 

Globalización y renta universal

El concepto de la “renta básica universal” se desarrolló (en una transformación clandestina) a partir del concepto de la “renta básica incondicional”. Aunque los dos conceptos se usen como sinónimos, el primero sugiere una solución universal en el sentido de una medida global, una medida propuesta en la Agenda 2030 y de parte de iniciativas mundiales como el World Economic Forum, que  permite la adaptación de la economía a la realidad condicionada por la globalización, la digitalización global, la "robotización" del trabajo a lo largo del planeta. En este sentido, el concepto de la “renta básica universal” incluye la cuestión por una organización central que se encargue de las condiciones de tal renta global. Habiendo llegado a este punto de las consideraciones de una renta universal futura, sale a la vista que el concepto de la economía asociativa tiene un enfoque opuesto a cualquier tendencia de coordinación o control central. Cada asociación se organiza libremente y coopera con otras en libre intercambio de productos, servicios, conocimientos y capital.

 

El tamaño de de las asociaciones económicas

El tamaño de las asociaciones económicas tendrá que ser lo suficientemente grande como para establecer una cooperación eficaz entre las empresas y lo suficientemente pequeña para no perder de vista las personas activas en la producción, sus ideas, necesidades, capacidades y, para a la vez, mantener una conciencia de las necesidades reales de los consumidores.

 

La superficie laborable de la Tierra

La organización ‹Global Footprint Network› (Red Global de la Huella Ecológica) utiliza la llamada "huella ecológica" para describir la relación entre el consumo mundial de alimentos y la superficie laborable globalmente disponible para la producción de los alimentos. La huella ecológica es una especie de contabilidad ecológica mundial, cuyo objetivo es fijar posteriormente la política medioambiental y las decisiones económicas.

El enfoque de la huella ecológica es de concienciación y responsabilidad globales. El enfoque de una contabilidad de la economía mundial propuesto por Rudolf Steiner en el Curso de Economía Política es parecido: “imaginar que el total de la superficie de suelo repartida entre el total de la población, como hecho real, da a cada cosa individual su valor de cambio”. Esto quiere decir, como parte de la conciencia de que la Tierra es un gran organismo económico, que cualquier tipo de productos o servicios se reduce a que se haya realizado un trabajo en la naturaleza (el suelo laborable) para producir alimentos básicos consumibles.

“Y en la economía que funciona sobre esta base habrá dinero que representa, por así decirlo, la contabilidad flexible de la economía mundial; y este dinero llevará impreso una indicación que representa el trigo producible en la superficie de suelo por metros cuadrados.”

Curso de Economía Política, décima cuarta conferencia, GA 340

 

Globalización y fraternidad
La división global del trabajo significa en el fondo una cooperación fraternal en la que todos trabajan por todos. Sin embargo la globalización en el sentido del neoliberalismo económico significa justo lo contrario al ideal de la fraternidad de tal como la concibió Rudolf Steiner para la asociación económica.

“Solo hay que pensar en TTIP, el tratado comercial entre EEUU y Europa, y la invasión de la economía en las esferas de la vida jurídica y la vida espiritual, ajustando las leyes a los intereses de los «socios» que están negociando este tratado. De modo que el legislador, cuando quiera promulgar leyes, estará obligado a pedir el visto bueno de estos «socios». Incluso es posible que empresas interpongan recursos contra el Estado en el caso de que las decisiones del mismo afecten sus inversiones.

Vemos que algo está pasando que va socavando la vida jurídica y la vida espiritual. Al igual que en la Edad Media el poder estaba en manos de las Iglesias y en el siglo XX el Estado tenía todo el control sobre la sociedad, hoy la economía reina sobre todos los ámbitos. Como consecuencia nos hemos acostumbrado a considerar mercancía lo que no lo es, como, por ejemplo, el terreno.

Tratamos la fuerza de trabajo como una mercancía, hablamos del «mercado» laboral, en el que el trabajo, en función del nivel de formación, tiene un determinado valor. Nos olvidamos de que no se trata de mercancías sino de seres humanos. […] Esto tiene que ver con que en un mundo de división global del trabajo, ya no hay manera de medir en cuánto contribuye el individuo a la producción de un producto, por ejemplo, un zapato deportivo. Si este zapato deportivo cuesta 100 euros, 2,30 euros quedan para la persona que lo ha producido. Ahí se ve que también hay una relación injusta porque no hay un precio justo. “

Autor: Michael Kranawetvogl

Fuente: Gerald Häfner, Trimembración Social Hoy