Ideas primarias

Rudolf Steiner insiste en que, antes de iniciar reformas sociales sueltas, hay que tener un conocimiento de las características principales y fundamentales del organismo social. Las ideas primarias son aquellas que se agrupan en forma triadica formando una unidad coherente.
Unos ejemplos de conceptos que se estructuran en forma tríadica son los de “Libertad, Igualdad, Fraternidad”.

Las triadas conceptuales no se forman con el objetivo autocomplaciente de tratar tres conceptos en lugar de dos (como es el caso del habitual pensamiento dialéctico), sino como resultado de la observación de la vida social con los métodos de la ciencia antroposófica. Son el resultado de la triada primordial presente en todo el Cosmos y todo el ser humano, y que tiene su primera expresión en la distinción entre “cuerpo, alma y espíritu”.

En las citas que siguen, Rudolf Steiner habla de la necesidad de habituarnos a pensar en Ideas primarias. De contrario, nuestra “ciencia social” solo podemos reproducir y describir las observaciones de la realidad social, y sacar conclusiones de lo observado. Sin embargo la realidad social observada es el producto de las ideas que hemos realizado en ella.


El pensar debería dominar los hechos, no correr detrás de ellas

Con razón se pregunta qué medidas hay que tomar ahora, en primer lugar, con el fin de satisfacer las reivindicaciones sociales existentes. Pues bien, no será posible realizar nada próspero si no se tiene conocimiento de cómo lo que se piensa hacer, se relaciona con los fundamentos del sano organismo social. Quien posee tal conocimiento, ha de encontrar, en el lugar en que se encuentre o que sepa ocupar, la posibilidad de realizar lo que las condiciones respectivas exigen que se haga. Empero, lo que en el curso de mucho tiempo, a través del actuar humano, ha conducido a determinadas condiciones y organizaciones sociales, desconcierta el discernimiento y, por consiguiente, no permite adquirir el conocimiento a que aquí se alude. Habituado a dichas organizaciones, el hombre se ha formado opiniones acerca de cuanto de aquéllas debiera conservarse, o bien, transformarse. Quiere decir que el pensar se deja guiar por los hechos creados, cuando, en realidad, debería dominarlos. Ahora es necesario ver que únicamente será posible formarse un juicio que esté a la altura de los hechos si la mirada se remonta a las ideas primarias (Urgedanken) en que se basan todas las instituciones sociales.

Cuando no existen las fuentes de las cuales siempre de nuevo fluyen al organismo social las fuerzas inherentes a las ideas primarias, las organizaciones toman formas que en vez de promover, entorpecen la vida de dicho organismo. Mas las ideas primarias continúan viviendo, más o menos inconscientemente, en los impulsos de los hombres, aunque los pensamientos plenamente conscientes se desvíen de la realidad y provoquen, o hayan provocado estorbos en el desarrollo de la vida social. En un mundo de tal naturaleza, las ideas primarias se manifiestan de un modo caótico y aparecen, abierta o velada-mente, detrás de las perturbaciones revolucionarias del organismo social, perturbaciones que no se producirán si este organismo posee una configuración de tal característica que en todo momento pueda propender a observar dónde las organizaciones van desviándose de la norma trazada por las ideas primarias, y que también exista la posibilidad de contrarrestar el desvío antes de alcanzar una extensión fatal.

En nuestro tiempo, la vida humana se ha desviado ampliamente de las condicionas exigidas por las ideas primarias. Pero los impulsos que se apoyan en estas ideas viven en almas humanas y, frente a los hechos, son expresión de una vehemente crítica con respecto al desarrollo del organismo social en el curso de los últimos siglos. Por esta razón hace falta la buena voluntad de recurrir, con toda energía, a las ideas primarias, y de reconocer cuan perjudicial resultaría, precisamente en la actualidad, rechazarlas por ajenas a la vida práctica. La vida y las reivindicaciones de la población proletaria exteriorizan el rechazo de la forma que el tiempo moderno ha dado al organismo social; y la misión de nuestro tiempo, frente a estos hechos y a la crítica unilateral, consiste en buscar el camino que conscientemente debe tomarse, en concordancia con las ideas primarias. Ya pasó el tiempo en que la humanidad pudiera contentarse con lo que hasta ahora, por la dirección instintiva, pudo llevarse a cabo.

Los puntos esenciales de la cuestión social› de Rudolf Steiner, capítulo III. El capitalismo y las ideas sociales. (Capital y trabajo humano).