Salud y enfermedad social

 

Índice

El concepto de la salud social

Salud pública y salud social    

Presencia o falta de energía vital en el organismo social

La relación sana del individuo con el organismo social

 

La salud es un elemento clave del bienestar social. La salud del organismo social a la que se refiere Rudolf Steiner no se define por la perfección o falta de perfección del sistema sanitario estatal ni de las prestaciones del “Estado de bienestar”. No se define por el bienestar económico (renta per cápita) del conjunto de los individuos; La salud social abarca más que el principio de utilitarismo (el mayor bienestar posible para el mayor número de personas posible). Y significa más que la eficacia de un sistema de incentivos, el grado de progreso tecnológico, o el índice del producto interno bruto. Más bien se refiere a las condiciones generales para un funcionamiento saludable mediante una mutua percepción y colaboración entre los tres ámbitos sociales: el ámbito cultural-espiritual, el ámbito del derecho (jurídico-político) y el ámbito de la economía.

La ciencia y práctica de la medicina pertenece al ámbito cultural, que es el ámbito  la libertad: la libertad de la ciencia médica, en el trabajo del médico y en la decisión del paciente para elegir su terapia o terapeuta. En función de la presencia o ausencia de tal libertad, cambiará la salud social (no solo la salud de la población en general).

 

El concepto de la salud social

Desde el principio  y mucho antes de los “tiempos de la trimembración social” (1917-1921), el pensamiento social de Rudolf Steiner se centró expresamente en las condiciones fundamentales de salud del organismo social.

La “ley fundamental social” que Rudolf Steiner formuló en 1905 (véase también en este glosario: Ley fundamental social) empieza con

“El bienestar de toda una comunidad de personas que en ella trabajan, será tanto mayor cuanto …”

La ciencia espiritual y la cuestión social. Berlín, fines de 1905/1906, GA 34

Es decir, desde el principio, el objetivo de Rudolf Steiner no fue realizar reformas sociales aisladas, sino formular desde la ciencia social antroposófica, principios y leyes sociales orientativas para organización de la sociedad.

 

En 1919, Rudolf Steiner formuló otro principio de salud social.

“No podrán desenvolverse el sano pensar y sentir, el sano querer y aspirar con respecto a la conformación del organismo social, sino cuando se tenga claramente presente, aunque de un modo más o menos instintivo, que, para lograr su sano funcionamiento, el organismo social, lo mismo que el organismo humano natural, deberá tener una estructura ternaria.”

Los puntos esenciales de la cuestión social, II

 

Con estas palabras, Rudolf Steiner da a entender que la falta de conocimiento sobre el ser humano tiene consecuencias amplias en lo social.

Lo instructivo de la coactuación de los tres sistemas funcionales del ser humano consiste en que los tres ámbitos e ideales sociales presenten una interrelación necesaria para la vida del organismo social. Los tres ideales sociales, bien entendidos y colocados en el campo de acción que les corresponde, aportan energía y salud al organismo social.

Como los tres sistemas funcionales del organismo humano tienen sus tres campos de acción principales, aunque no exclusivos (en la zona cefálica, la zona torácica, y la zona de las extremidades), los tres ideales sociales aportarán salud y energía al organismo social si son seguidos en los tres ámbitos correspondientes (cultural-espiritual, jurídico-político y económico).

A nivel anímico, las facultades del pensar, sentir y actuar se abren a los tres ámbitos sociales (véase en este glosario: Pensar sentir querer en los tres ámbitos sociales); por ejemplo, el sentir se activa y se mueve en el ámbito del derecho, percibiendo mucho mejor que las otras facultades anímicas, la justicia e injusticia, la presencia o ausencia de igualdad jurídica.

 

Salud pública y salud social

Un máximo de regulación de la seguridad y salud de las personas, la salud de la población, la salud pública con medidas exclusivamente estatales, no significa un máximo de salud social, y puede significar justo lo contrario. En nuestra sociedad moderna ya no funciona imponer una sola visión oficial de las cosas, o de la salud en particular. Como dice Rudolf Steiner sobre la salud como cuestión social, no existe el “ser humano como tal” y todo tipo de terapia es una cuestión de decisiones individuales tomadas entre el médico y el paciente.

La ciencia y práctica de la medicina pertenece al ámbito cultural, que dentro de la concepción de la trimembración social es el ámbito la libertad: la libertad de la ciencia médica, en el trabajo del médico y en la decisión del paciente para elegir su terapia o terapeuta. En función de la presencia o ausencia de tal libertad, cambiará la salud social (no solo la salud de la población en general).

En el caso extremo, la salud de la población puede volverse asunto de leyes sanitarias, medidas normativas, tratamientos obligatorios o sanciones en caso de incumplimiento. Un caso extremo que puede significar todo un aparato de normas, controles y sanciones a nivel sanitario jurídico. Es un aparato que absorbe energía social por no ser productivo en el sentido económico social. En última instancia, las medidas de salud pública, por ejemplo impuestos por un “protocolo nacional de vigilancia” pueden ser paradójicamente contraproducentes para la salud social en general.

 

Presencia o falta de energía vital en el organismo social

La salud social también se puede investigar bajo el aspecto de energía o fuerza vital en cada uno de sus miembros. Por ejemplo cuando el ámbito cultural-espiritual no llega a su potencial y vida plena no podrá dar vida a los demás ámbitos sociales.

Veamos tres ejemplos de pérdida de energía vital en la sociedad que se producen a diario en nuestros sistemas sociales:

 

  • El ámbito de la vida espiritual libre: Al servicio del poder del Estado

Gran parte de la investigación científica en nuestras sociedades modernas industrializadas está financiada por el Estado y va dirigida a proyectos de “desarrollo e investigación” prometedores en el sentido de avance tecnológico-industrial nacional.

Una pequeña parte de científicos trabaja en las universidades y puede considerado libre, pero todavía hay que comprobar el porcentaje de proyectos de investigación universitaria encargados/financiados por el Estado. Las estadísticas de los distintos países mostrarán que el Estado ocupa un más de la mitad de la financiación, seguido por la industria. El porcentaje de aportaciones de fundaciones y organizaciones sin ánimo de lucro suele ser alrededor del 1 por ciento. Con lo cual, “la ciencia libre tiene la misma eficacia que la actividad de la Cruz Roja en una guerra sin sentido”. (Stefan Leber: “Autorrealización, ciudadanía y sociabilidad. Una introducción a la idea de la trimembración del organismo social” (Selbstverwirklichung, Mündigkeit, Sozialität …), Hamburgo 1982).

En resumen, la ciencia, como parte importante de la vida cultural- espiritual libre, se organiza y financia bajo el criterio exterior de la utilidad, en gran parte militar e industrial.

 

  • El ámbito de derecho, igualdad y participación: Iniciativas ciudadanas frustradas:

En innumerables peticiones, las iniciativas ciudadanas por el medio ambiente se ven obligadas a tomar acciones de protesta ante la inacción del Ministerio de Medio Ambiente. El esfuerzo, el tiempo y dinero invertido en organizar una iniciativa a veces ni siquiera es percibida por las autoridades a las que se dirigen. Los casos no escasos en los que las peticiones ciudadanas o de ONGs resultan no escuchadas o no admitidas significan una pérdida de vitalidad del organismo social, obvia para el sentido común (véase también en esta página. Artículos & Ensayos --  “La Comisión Europea y las Iniciativa Ciudadana Europea -- Respuestas antidemocráticas a los derechos democráticos”). El resultado es frustración y “fatiga democrática”, que dejan huella en el consiente e inconsciente colectivo. Una pérdida de voluntad social que tiene que afectar la salud social.

Otro ejemplo de pérdida de energía social son los sistemas de vigilancia estatal en sistemas autoritarios o dictatoriales. Por ejemplo, el Estado policial invierte energía en el control del pensamiento político que asegura la persistencia de un sistema existente pero no aporta fuerzas para la construcción y vitalidad de la sociedad.

 

  • En el ámbito de la economía: Producción de productos de poco valor macroeconómico

La economía capitalista, principalmente orientada en la ganancia del productor, no en necesidades reales básicas de consumo, tiene la tendencia de producir una sobreoferta de productos que al mismo tiempo carecen de valor social. A eso se suma el hecho arriba mencionado de que la investigación científica, normalmente se realice parte bajo el criterio de utilidad, aplicación inmediata, rentabilidad y poder económico, (en gran parte para el sector militar) repercute en el tipo de producción.

Un ejemplo es la tecnología 5G, “de gran importancia estratégica para Europa y la competitividad global de la UE” pero también para los intereses político-económico-estratégicos de otras regiones del mundo.

La Internet de las cosas del 5G controla taxis robotizados, tostadoras inteligentes, (controlando remotamente el tiempo de tostado). Pero el uso civil de esta tecnología es fruto de investigación para aplicaciones de naturaleza militar, ya que su desarrollo sirve entre otras cosas para la intercepción de  misiles ultrasónicos en tiempo real, para sistemas de control y espionaje, para optimizar la letalidad de drones asesinos y robots de guerra, y para hacer funcionar para el hogar los wargames con una simulación “realista” de la tecnología y estrategia militar.

Innecesario explicar, el escaso valor social de este tipo de productos tecnológicos con sus efectos dañinos en la salud humana y en el medio ambiente.

En la economía asociativa tal como lo concibió Rudolf Steiner no tiene cabida este tipo de producción orientada en la ganancia por el hecho de que para las personas que toman las decisiones dan primera prioridad a las personas: las necesidades de los consumidores y las capacidades de los productores (véase también en este glosario: “Asociación” / “Economía asociativa”).

 

La relación sana del individuo con el organismo social

En el sentido de la trimembración social, la salud de la sociedad depende esencialmente de cómo el individuo con todo su pensar, sentir y querer (sus ideales, ideas, convicciones, sensaciones, intenciones y acciones), pueda tener la posibilidad de auto-realización y al mismo tiempo contribuir a lo que quiere ser la sociedad. En sus “Puntos centrales de la cuestión social”, Rudolf Steiner sostiene que, para el desarrollo del individuo y de la sociedad en nuestros tiempos, ya no funciona el método paternalista de “ordenar” la sociedad desde arroba; la sociedad es un organismo que hay que organizar desde sus tres miembros constitutivos (véase en este glosario: “Individualidad y comunidad - ley sociológica fundamental”).

En este sentido, cada individuo se puede plantear preguntas como: ¿Cómo concibo mi libertad individual y qué espero de la sociedad para que puede realizarla? ¿Qué significa para mí el concepto o ideal de la igualdad y en qué sentido la igualdad con los demás es para mí compatible con lo que vivencio en mí como mi “libertad”? ¿En qué sentido y medida necesito la solidaridad de otros, y qué sentido y medida estoy dispuesto/a ser solidario con los demás?  (véase en este glosario: “Libertad, igualdad, fraternidad”).

 

Autor: Michael Kranawetvogl