Socialismo

La relación entre la trimembración social y el socialismo

El socialismo tiene sus orígenes en el legítimo ideal de la fraternidad. Pero éste no puede realizarse sin los otros dos ideales de igualdad y libertad. La trimembración social es el intento de combinar estos tres ideales, sin que se anulen entre sí.

Rudolf Steiner asociació la trimembración social con la lucha del socialismo para resolver la cuestión social: con las legítimas demandas del proletariado para mejorar la vida y no ser absorbido por el capital. Con la trimembración social, Rudolf Steiner se dirige a los trabajadores como la nueva vanguardia política, con la intención de sensibilizarlos sobre el hecho de que sólo pueden salir de las condiciones capitalistas opresivas si están dispuestos a entender la cuestión social como integrada de tres cuestiones: las cuestiones económica, jurídica y espiritual.

La crítica de Steiner del socialismo fue que éste interpretara la cuestión proletaria únicamente como una cuestión económica, y que subordinara las otras preguntas al punto de vista económico-materialista.

Una salida para la alienación del proletariado que vivía en un mundo condicionado por la ideología capitalista no pudo llevarse a cabo únicamente mediante la eliminación del capitalismo privado y de la esclavitud económica del proletariado. También había que liberar la vida espiritual y el sistema de educación de las garras de la anticuada vida espiritual burguesa, y emancipar a todos los miembros de la sociedad en el ámbito del derecho.

A los teóricos socialistas Rudolf Steiner les criticó manifestando que sus programas llegarían a nada más que a la continuación de una vida espiritual de orientación burguesa, y la subordinación de la vida espirtitual, cultural y educativa bajo las perspectivas económicas, materializando la vida espirititual y asfixiándola en su libertad vital.

Argumentó que la desaparición de la República Soviética no debía convertir los socialistas en capitalistas; la lucha por la justicia social sólo se podía ganar bajo la condición de que el ideal de la libertad en el ámbito de la cultura y la educación se pudiera vivir junto al ideal de la fraternidad en lo económico, manteniendo estos dos ámbitos independtes del Estado. De lo contrario, no podía haber ninguna mejora de la vida social, ya que la degradación de una vida cultural/espiritual exenta de libertad arrastra consigo al abismo la vida de la economía y del derecho.

En nuestros tiempos es cada vez más evidente que no se trata sólo de la justicia social y que sobre todo se trata de conservar la libertad en la vida espiritual. La justicia social se consigue sólo cuando, en un espíritu internacional de fraternidad, el espíritu se libere del predominio de los sistemas económico y político.

Rasmus Bjerregaard